Gabriela Michetti

“Soy una privilegiada porque no entré a los codazos en la política”

Vive todo con pasión: tanto su trabajo como diputada como su relación con su hijo adolescente, incluso, añora lavar los pisos, algo que no puede hacer desde su accidente. También opina con pasión sobre ella misma y sobre sus colegas.

¿Por qué el boom de las mujeres políticas en cargos ejecutivos explotó recién en este siglo?

Una de las razones fundamentales es que la mujer fue tomando roles importantes en todos los ámbitos de la sociedad y, finalmente, la política también requirió de su presencia. De cualquier manera, todavía no tiene el nivel de representación proporcional de la sociedad que está conformada por un 50% de hombres y un 50 de mujeres y eso no se ve reflejado en la práctica política.

➤ ¿La política es machista?

Sí, todavía tiene códigos muy típicos de la masculinidad y eso complica para poner en juego lo femenino porque parece que arrancamos un poco de atrás. Por ejemplo, hay un tema muy simbólico que es el de los horarios. La actividad política tiende a concentrarse y ponerse muy activa durante el mediodía y tiene sus picos de reuniones a la noche. A la mujer que quiere estar en su casa o darle de comer a los hijos, se le complica un montón una actividad con esos horarios más típicos de hombres que podían volver muy tarde a sus casas, de las que se ocupaban sus mujeres.

➤¿Cuál es el aporte del boom femenino en este panorama?

Las mujeres que estamos en política tenemos que ser concientes de que debemos aportar los rasgos femeninos. Por ejemplo, nuestra mayor facilidad para ponernos en el lugar de los otros, de tener una empatía natural para comprender rápidamente desde dónde habla el otro y tener menos resistencias y actitudes defensivas. Eso ayuda a acceder al diálogo y hacer acuerdos. Otra característica es que tenemos una mayor facilidad para mirar a largo plazo, algo que nos permite salir de la coyuntura y de esa práctica política de reparto de poder inmediato y trabajo para el momento. Finalmente, está el componente de la sensibilidad que, ligado a la empatía, nos lleva a conmovernos más en situaciones difíciles de otros ciudadanos. No quiere decir que no haya hombres que no sientan así, sino que como mujeres tenemos que ser concientes de que eso nos nace más fácil el trabajo si lo ponemos en juego.

➤¿Ve estos rasgos en Cristina Fernández de Kirchner?

A la Presidenta la veo absolutamente desdibujada y, a medida que va pasando el tiempo, peor. Su discurso en la sesión inaugural del Congreso me dio grandes expectativas acerca de un salto cualitativo en su gestión respecto a la de su marido. Creo que ella tenía la capacidad y la visión para dar ese salto, pero después apareció imposibilitada de hacerlo. Además, el microclima del Gobierno nacional complica mucho porque es endogámico, mira hacia adentro de la política y mucho menos hacia los problemas de la sociedad.

➤¿No será que, cuando llega a la cima del poder, la mujer pierde sus características y se asemeja al hombre?

No sé si se convierten en hombres, pero como la actividad tiene todavía códigos muy masculinos, si no trabajamos concientemente, corremos el riesgo de terminar actuando como lo hacen los hombres, algo que no es malo, pero es para ellos. En casos como los de la Presidenta o Lilita (Elisa Carrió), me da la impresión de que se involucraron en la política en momentos en los que el rol de la mujer era muy resistido y la manera de llegar era luchando y metiéndose en un mundo muy resistente a la presencia femenina. En mi caso, creo que soy una privilegiada porque si bien me esforcé mucho, entré en una fuerza nueva que necesitaba de personas que tuvieran cierta experiencia en el Estado y no me hizo falta entrar a los codazos. Por eso, creo que ellas son más confrontativas y peleadoras, algo que tiene que ver con la manera en que una se fue involucrando en esto.

➤¿Cómo se organiza con el trabajo, las obligaciones como mamá y su vida personal?

Es muy difícil. A veces, parece que me organicé con los horarios y, a la semana siguiente, surgen actividades que desorganizan todo. Creo que la única manera de hacerlo es teniendo realmente vocación política, inspiración materna y ganas de hacer las cosas de la casa. Con mi hijo Lautaro (16) he resuelto bastante las cosas porque él lo facilita. Es un chico al que le interesa lo que yo hago, le gusta leer y podemos compartir mucho. Es tranquilo, está bastante en casa, sus amigos vienen y se quedan a dormir los fines de semana. Es muy fácil llevar una vida compatible con un chico al que también le va muy bien en el colegio. Tenemos una relación muy profunda, me cuenta sus cosas y tiene mucha confianza en mí, aunque, como todo adolescente, deja tiradas cosas por el piso y corro detrás suyo. Lo que termina siendo una variable de ajuste son las reuniones con amigos que han sufrido un poco más de recorte, algo que les cuesta a mis amigos y a mí porque me pierdo un elemento espiritual y afectivo muy importante.

➤¿Qué le gusta hacer de las tareas de la casa?

Todo menos planchar. Después que tuve el accidente, ya no pude más lavar el piso o barrer y son dos de las cosas que más extraño. La veo hacerlo a la mujer que trabaja en casa y digo “pucha, ¿por qué no podré yo?”. Me gustaban de verdad, como algo terapéutico. Ahora encuentro placer en cocinar porque es algo más creativo y que me conecta con los demás. También me gusta mucho lavar la ropa.

➤Los aumentos en los servicios públicos y en el supermercado ¿la preocupan como a todas las amas de casa?

Aunque con esta actividad actual dejé las compras para ganar tiempo para Lautaro o mis amigos, como todo el mundo, siento los aumentos. En los últimos meses hice algunos arreglos en la casa, de cañerías y pintura, y tuve que pedirle un poco de plata a mi papá. Cuando me dio el dinero, le prometí que se lo iba a devolver todos los meses y ahora se me complica poder cumplir con esa deuda, aun siendo alguien que no está en la peor de las situaciones. Aunque tengo un buen sueldo, soy conciente de que el incremento salarial es muy escaso en relación a los aumentos de los precios.

10 por una

¿Cómo define a estas mujeres?

Eva Perón: un ícono del peronismo

Elisa Carrió: una gran luchadora por la introducción de la ética en la política.

Cristina Fernández de Kirchner: una militante peronista con convicciones, pero muy confrontativa.

Margarita Stolbizer: una mujer muy agradable y sensible.

Fabiana Ríos: una amiga y una mujer maravillosa.

María Julia Alsogaray: una gran frustración para el inicio del involucramiento de la mujer en la actividad política.

Angela Merkel: una de mis referentes.

Ingrid Betancourt: una mujer de una fortaleza tal que la llevó a sobrevivir a su calvario en la selva y que hoy transpira felicidad.

Hillary Clinton: una buena mujer política con una combinación muy pragmática de algunos elementos masculinos pero muchos femeninos.

Gabriela Michetti: una apasionada de la política.

Link a nota revista Mía

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