El amor entre padres y sus hijos del corazón

 

Los padres que no pueden tener hijos propios cumplen el sueño de la paternidad adoptando niños.
Construyen un vínculo cargado de amor, atención y mucho cuidado.

Hay parejas que por diferentes circunstancias de la vida no pueden concretar el tan ansiado anhelo de tener hijos. Pero muchos, que desean fervorosamente ser padres, no se dan por vencidos y adoptan otros niños, los hijos del corazón. ¿Cómo son los vínculos con esos hijos que no estuvieron en la panza de la mamá? ¿Hay una relación diferente entre esos padres y sus hijos adoptivos?

Para la Licenciada en Psicología Adriana Serebrenik la relación especial pasa por la decisión de estos papás, que eligieron sí o sí tener a estos hijos e hicieron un gran esfuerzo para conseguirlos. “Hicieron muchos sacrificio para que esto sea posible, por lo tanto es un vínculo cargado de amor, de atención, de cuidado y de mucho esmero para que esta relación amorosa germine todo el tiempo”, expresó.

Con mucha expectativa, llegaron las chicas

 Para Adriana Burstein de Garber (56) que junto con Mauricio adoptaron dos hijas ante la imposibilidad de tener las propias, la espera fue con mucha ansiedad y semejante a lo que puede sentir una mamá que lleva a su bebé en la panza.

“Yo tengo una relación muy fuerte con las dos, de estar, seguirlas, interesarme en todo lo que les pasa No sé si todas las mamás hacen eso”, expresó la mamá de Eliana y Florencia.

Otro caso es el de Silvia Belsito (47), que inició los trámites de adopción después de enviudar hace cinco años. Además había perdido un embarazo de ocho meses cuando tenía tan sólo 20 años. Sus deseos de ser mamá hicieron que comenzara con los trámites cuando aún no había conocido a Oscar, su actual pareja. Después de mucho tiempo de espera, surgió la posibilidad de viajar a Misiones para adoptar a Ricardo –que hoy tiene dos años y cuatro meses- y eso le cambió la vida.

 Un sueño hecho realidad

“El día que tuve a Ricky en mis brazos por primera vez fue como si me lo hubiera entregado la partera. Desde que él y yo nos encontramos todo es felicidad. Fue como dar a luz. Sentís lo mismo, es una emoción enorme ese conocerte y presentarte por primera vez con tu hijo. Es un sueño hecho realidad”, expresó emocionada la mamá de Ricky.

Una de las preguntas más frecuentes en relación a los chicos adoptados es la forma en que se relacionan con sus padres adoptivos. Según Serebrenik, puede haber dos formas diferentes que definan ese vínculo. La más común es el camino de la gratitud eterna a estas personas que los eligieron y que le dieron lo mejor de sí mismos y que hicieron posible que hoy vivan como lo hacen.

“Desde siempre supe que era adoptada. Nunca necesité conocer a mis padres biológicos aunque mis padres adoptivos siempre me ofrecieron esa posibilidad”, dijo Eliana Garber.

 Este es el caso de Eliana Garber (29) adoptada por Mauricio y Adriana, que viajaron hasta Chile para cumplir con el anhelo que tenían de ser padres. “Me pareció fantástico que me hayan adoptado, fue un acto de amor. Gracias a Dios tengo una familia y una vida que amo y no la cambiaría por nada del mundo”, expresó.

Para Serebrenik, no todos los hijos reaccionan con sus papás adoptivos como lo hizo Eliana. Otros chicos pueden tener resentimiento porque los padres biológicos los abandonaron y trasladan esa bronca a los adoptivos.

“Con mi mamá tuve un conflicto cuando tenía cinco o seis años, porque una vez que me empezó a retar y yo me puse a gritar y le dije que no lo haga más porque ella no era mi mamá y ella estuvo llorando una semana”, comentó Florencia Garber (21) –hermana de Eliana- que todavía hoy en día se pregunta el motivo de aquellas reacciones contra su mamá, a quien ama profundamente.

Serebrenik comentó que este tipo de reacciones suelen ocurrir en la adolescencia, cuando los chicos enfrentan a sus padres del corazón. “Vos no sos mi papá, yo vuelvo a la hora que quiero”, suelen recriminarles, según los testimonios que recogió en su consultorio.

En estos casos, según recomendó la psicóloga, los padres tienen que decirles a sus hijos que ellos son sus padres porque fueron los que los criaron y tienen derecho a ponerles límites, ya que es una forma de cuidarlos y protegerlos. Si esto no resulta sería conveniente una orientación psicológica. “La familia adoptiva es una maravilla, pero es compleja y puede necesitar de un soporte emocional”, aclaró.

 Los padres deben compartir con sus hijos su verdadera identidad

Algunos matrimonios deciden no contarle a sus hijos que son adoptados porque tienen miedo de que los chicos busquen a sus padres biológicos y se queden con ellos y los abandonen.

“Hay algo que esos chicos sienten inconscientemente que está oculto, que le esconden su verdadera identidad. Tienen la intuición de que el vínculo que los une con sus padres no es del todo genuino”, explicó Serebrenik.

Este no va a ser el caso de Ricky porque su mamá adoptiva ya está empezando a transmitirle desde chiquito, con la ayuda de una profesional, que no salió de la panza de ella. “Desde bebé le cantaba a mi hijo cómo nos habíamos encontrado y le armé un álbum de fotos desde sus primeros días de vida, y las del comienzo son de Misiones, el lugar donde su mamá biológica lo tuvo”, comentó Belsito. La mamá de Ricky agregó que hay veces en que su hijo le toca la panza y estima que se dará cuenta más rápido. “Está todo preparado para que lo sepa”, alegó.

“La relación entre los padres y sus hijos adoptivos es un vúnculo cargado de amor, de atención, de cuidado y de mucho esmero” dijo la psicóloga Adriana Serebrenik.

 También la hermanas Garber se enteraron de chiquitas que no habían estado los nueve meses en la panza de Adriana, su mamá adoptiva. “A las dos, desde chiquitas, les mostraba les mostraba fotos y les decía que no estuvieron en mi panza, que estaban en la de otra señora. Con terapia aprendí que hay que decir ‘otra mamá’, no ‘otra señora’”, recordó Adriana.

Pero cuando los chicos se enteran por terceros que son adoptados suele haber una crisis muy grande en la familia. “Hay un antes y un después. Sienten una sensación de traición y deslealtad por parte de sus padres adoptivos y la sensación es que les han mentido y eso genera falta de confianza. Es similar a cuando se produce una infidelidad en la pareja y ya nada es lo mismo”, apuntó Serebrenik, que aconsejó que cuanto más pequeños son los niños es mejor para contarles sobre su verdadera identidad, ya que así lo pueden tomar con mayor naturalidad.

“Desde siempre supe que era adoptada. Nunca hubo secretos. Fuimos a terapia familiar para hablar del tema entre los tres y luego se sumó Florencia cuando nació. Nunca necesité conocer a mis padres biológicos, pese a que ellos siempre me lo ofrecieron”, dijo Eliana Garber.

 Para Serebrenik, si los padres deciden contarles de manera sana, honesta y franca la verdadera identidad a sus hijos adoptivos eso garantizará la salud mental de los chicos.

“Mis dos hijas son mi vida. Yo siempre digo que las personas que no pueden tener hijos y no adoptan no saben lo que se pierden”, concluyó Adriana.

Ver nota en minutouno.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s