Purga, la enfermedad que no tiene prensa

Es similar a la bulimia, y afecta especialmente a las mujeres, pero los pacientes que sufren este trastorno no suelen caer en atracones.

Investigadores de Iowa, Estados Unidos, están estudiando un trastorno alimentario poco conocido que incluso algunos médicos pueden pasar por alto. Se trata de la purga, que es similar a la bulimia, y afecta especialmente a las mujeres, pero los pacientes que sufren este trastorno no suelen caer en atracones.

La purga forma parte de la familia de los “trastornos de conducta no especificados” también llamados “trastornos parciales” o “síndromes incompletos” que no cumplen con todos los criterios para diagnosticarlo como anorexia o bulimia.

Los síntomas de la bulimia son la presencia de atracones (dos o tres por semana) y la sensación acompañante de desasosiego. Quienes padecen anorexia sufren la ausencia de la menstruación (de por lo menos tres meses), la pérdida marcada de peso o el no aumento del peso durante el período de crecimiento, la fobia al aumento de peso, se sienten gordas o perciben gorda una parte de su cuerpo.

“Encontramos chicos y chicas que sin tener una alimentación de un episodio de ingesta voraz (atracón) disparan conductas que tienen que ver con la compensación de esas calorías ingeridas”, dijo a Marcelo Bregua, coordinador general de ALUBA.

Los peligros de la purga son similares a los de la bulimia: problemas psicológicos, pérdida de cabello, deshidratación, desequilibrios con los electrolitos (capaces de afectar al corazón y riñones), y potenciales problemas en los dientes a raíz de los vómitos autoinducidos.

La culpa por el temor a engordar

El especialista explicó que a través de la purga estas personas buscan compensar esos alimentos y lo hacen mediante el uso de laxantes, diuréticos o vómitos autoprovocados. “Esto no es nuevo, la purga es la compensación de alguna ingesta que les generó temor a engordar”, insistió.

María Teresa Calabrese, médica psicoanalista y especialista en trastornos de la conducta alimentaria, puntualizó que este tipo de conductas no especificadas suelen incluir los ayunos prolongados, picos de ingesta y nuevamente el ayuno. “Estos trastornos tienen menos prensa y son los más comunes”, sostuvo.

 “Siempre hay que pensar que estos síntomas no son la enfermedad, sino una forma de expresión. Hablamos de una inmadurez afectiva. En vez de poner en palabras los miedos, los ponen en síntomas. No solamente enseñamos que las conductas purgativas pueden llevarlos a la muerte, sino a comunicar sus miedos y enfrentarlos”, alegó Bregua.

Los peligros de la purga son similares a los de la bulimia: problemas psicológicos, pérdida de cabello, deshidratación, desequilibrios con los electrolitos (capaces de afectar al corazón y riñones), y potenciales problemas en los dientes a raíz de los vómitos autoinducidos.

También estos pacientes pueden producir una Hipopotasemia (descenso de potasio en sangre) ya que si los músculos no cuentan con potasio no funcionan adecuadamente, pudiendo productir problemas del corazón o infartos. “El nivel de potasio no alcanza para que el corazón funcione normalmente”, aclaró Bregua.

Ver nota en minutouno.com

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