El coraje de las madres solteras

A diferencias de otras épocas, hoy son muchas las mujeres que deciden continuar con un embarazo aun después de una ruptura o si la pareja las abandona. Sin embargo, hay consecuencias y riesgos a los que deben atender.

Por distintas circunstancias, pero siempre sobre la base de la mayor independencia económica y social, cada vez son más las mujeres que deciden continuar con un embarazo y tener un hijo sin la compañía de un hombre. A pesar de lo que implica vivir sola las ansiedades, los miedos y las emociones de la llegada de un bebé y aunque la tarea puede ser agotadora, todas coinciden en que es un desafío que a largo plazo las puede llenar de satisfacciones.

Desde mujeres que rompen la relación hasta las que son abandonadas frente a la noticia del embarazo, hay un abanico de situaciones. En la película “Quién dice que es fácil”,  Carolina Peleritti interpreta a una mujer adulta que está esperando el hijo que tanto deseó, pero desconoce cuál de todos los hombres con los que intimó es el padre de ese bebé. Sin embargo, esta mujer solvente e independiente no oculta la satisfacción de llegar a ser madre.

Por supuesto no es lo mismo una mujer que toma la decisión de ser madre soltera que aquella que se choca con esta realidad. Eleonora (29) está embarazada de 5 meses y pese a la alegría que le significa ser mamá por primera vez, se siente muy triste porque su novio la abandonó y no se hará cargo de su hijo. “Estoy muy frustrada porque el papá de mi bebé no nos quiere, pero así y todo nunca dudé de tenerlo. Reconozco que me siento realmente muy sola porque no estaba en mis planes embarazarme y mucho menos que mi hijo creciera sin la presencia de un padre”, confiesa.

Momento de decisión

Interrumpir el embarazo es, casi siempre, la primera opción que aparece cuando una mujer se entera de que espera un hijo y su pareja la rechaza. Sin duda, se trata de una situación muy angustiante, de mucho tironeo afectivo y que muchas veces puede verse influenciada por los principios religiosos o morales de la familia. Jazmín (24) es madre soltera de una nena de 10 meses, de la cual está orgullosa y a la que disfruta día a día, pese a que en algún momento pensó en no tenerla porque su pareja así se lo pedía. “Evalué el riesgo que corría y el cargo de conciencia que tendría en el futuro y, gracias al apoyo de mis padres y mi hermano mayor, salí adelante y jamás me voy a arrepentir de haber decidido tener a mi hija porque es lo mejor que me pasó en la vida”, reconoce.

Según los especialistas, frente al abandono repentino de la pareja, si una mujer decide continuar con el embarazo, lo primero y más saludable que puede hacer es detectar personas que la apoyen entre la familia, amigos o compañeros de trabajo.

Patricia (48) quedó embarazada a los 15 años de su primer novio (tenía 22), que tras intentar convencerla de que no avanzara, se alejó de ella y nunca más volvió a verla ni buscarla.

Por aquel entonces, ella estudiaba en una escuela de monjas y, cuando se enteraron de la situación, decidieron expulsarla pese al continuo reclamo de sus padres y de sus compañeras. “En ese momento, sentí que se me terminaba la vida, pero gracias al apoyo de Dios, mi familia y mis amigas pude seguir con mi vida y, a los pocos años, conocí al hombre de mi vida que tiene una relación hermosa con mi hija”, cuenta Patricia.

La ayuda profesional es otra herramienta que puede facilitar la estabilidad emocional de estas mamás despejando angustias, culpas y temores, orientándolas hacia el bienestar y la salud de ellas y de sus hijos.

Una relación de dos

Además de todo aquello a lo que se enfrentan en soledad las madres solteras, están los riesgos a futuro de esa relación de a dos en la que faltará la tercera pata y la imagen paterna. Sin duda, hay obstáculos a superar:

Sobreprotección: es frecuente que estas madres vuelquen toda su energía y atención a la crianza de sus hijos, generando situaciones de sobreprotección, alimentando la relación simbiótica que no facilita la independencia del niño, generando en el chico estados de dependencia, retraimiento, inseguridad, temor.

Ser madre y padre: la idea de cumplir con ambos roles puede convertirse en una exigencia pesada e imposible, ya que son muy diferentes entre sí, antagónicos muchas veces y, por lo tanto, imposible de convivir en una misma persona. Seguramente, el niño buscará según su necesidad quién ejerza el rol vacante.

Entre los problemas más frecuentas a los que se enfrentan estas mamás solas están:

Sobreexigencia y soledad: la madre soltera asume las funciones que en el marco de una pareja estarían distribuidas y suele dejar de tener tiempo y espacio para las relaciones, llegando en muchos casos a vivir en soledad.

Dependencia económica y afectiva: frente a las responsabilidades que implica asumir la maternidad a solas y los problemas de empleo a los que las madres solteras se enfrentan, muchas familias de origen se proponen colaborar ofreciendo un espacio en sus hogares. El riesgo de esto es la pérdida de la autonomía, que los abuelos asuman roles protagónicos en el desarrollo de los niños, no permitiendo a la madre tomar las decisiones que la crianza implica.

Trabajo y cansancio: es frecuente que las madres solteras preocupadas en mantener su estado de independencia, decidan retomar su trabajo rápidamente luego del nacimiento de su bebé. Es importante tener presente que para el hijo lo más positivo es que la madre esté contenta y satisfecha con lo que haga y así el tiempo que le dediquen sea rico en calidad.

Sola pero bien

Hay algunas estrategias que recomiendan los especialistas para que asumir la maternidad en soledad sea menos pesado y produzca menos consecuencias negativas en la mamá y el bebé.

➜ Acepte la situación: lo que en un primer momento puede parecer terrible, en la cotidianeidad de la situación y la hermosa relación que se pueda lograr con el hijo se convierte en un desafío amoroso.

➜Detecte personas que la apoyen: rodearse de ellas, permitiendo su acercamiento es muy importante, ya que estará en contacto con otros adultos que harán que se sienta menos sola para resolver y decidir cuestiones.

➜Acepte ayuda: se trata de pedir y recibir ayuda tanto emocional como económica. No trate de hacerlo todo sola, mejor es que enfrente cada día haciendo uso de todos los recursos que estén a su alcance desde la colaboración de amigos hasta la contención profesional.

➜Busque información: es importante que esté informada y reclame por sus derechos, tanto en relación a las obligaciones del papá de su hijo como de su situación frente a la sociedad. El Estado suele promover diferentes planes de ayuda para madres que están solas.

➜Logre independencia de espacio y dinero: de esta manera podrá tomar sus propias decisiones y construir un hogar creado especialmente para usted y su hijo.

➜ Contacte a otras mujeres que hayan vivido esta experiencia: hay instituciones gratuitas y privadas que organizan estas reuniones para compartir experiencias, aceptar sugerencias, sentirse contenidas, entendidas y respetadas.

Link a Nota Revista Mia

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