Un día en la Rocinha: lo que no se ve de una de las favelas más grandes de Brasil

Una visita personalizada acompañada de un guía que vivió cinco años en La Rocinha.Cómo son sus calles, sus casas, sus costumbres y todo el color que le ponen día a día sus habitantes. Las cargadas a los argentinos y la presencia de los narcos de la que nadie quiere hablar.

Vestido con un short rojo que combina con su gorro del mismo color y con una musculosa blanca para sufrir lo menos posible el agobiante calor de una mañana en Río de Janeiro, Mario Beltrán pasa a buscar a una pareja de turistas argentinos por el hotel Astoria Copacabana para llevarlos a conocer La Rocinha, una de las favelas más grandes y polémicas de Brasil.

 Mario (45) es peruano, pero hace más de 25 años que vive en la Cidade Maravillosa donde se casó con una carioca y en su currículum figura que durante casi cinco años vivió enLa Rocinha. La tarde anterior conoció a estos turistas en la playa de Ipanema y en pocos segundos los convenció de hacer esta visita personalizada abonando 50 reales cada uno cuando en la mayoría de los hoteles las ofrecen a no menos de 70.

 Durante el interminable viaje en combi (que cuesta 2, 20 reales y que dura aproximadamente una hora y cuarto) desde el centro de Copacabana hasta la Rocinha, el guía cuenta  que el último censo de 2010 arrojó que en esta favela viven unas 380.000 personas, en su mayoría inmigrantes que provienen del nordeste brasileño, principalmente de los estados de Bahía y Ceará.

También advierte que el 90% de la población es gente trabajadora y que el 10% restante narcotraficantes. Mientras el reloj marca las 10:05 y la temperatura ya alcanza los 35 grados, Mario (que cuenta con una identificación que lleva colgada que lo habilita a desempeñarse como guía) dice que él va a informar sobre los lugares que se pueden tomar fotos ya que está prohibido hacerlo en los sitios ocupados por los narcos.

 Bienvenido a La Rocinha

 La Rocinhaes una favela de la zona sur de Río de Janeiro y a través de un decreto de junio de 1993 adquirió la categoría oficial de barrio. Posee aproximadamente [865 mil metros cuadrados y está básicamente dividida en tres zonas: la parte alta (Rúa 1) la  media (Rúa Apia)  y la baja (Vaqueira). Todo el morro se ve atravesada por Estrada Vía Daga, la avenida principal que recorre todala Rocinha.

A diferencia de las visitas que se ofrecen en los hoteles y centros turísticos de Río, el tour de Mario comienza por el punto más alto del morro. Al bajar de la combi lo primero que se observa son las coloridas pinturas que retratan La Rocinha que cuestan entre 30 y 50 reales dependiendo el tamaño. También se consiguen imanes (20 reales) y remeras de los principales equipos de fútbol cariocas y de la selección brasileña (35 reales). Sin embargo, lo que más llama la atención es que los vendedores no dejan que los turistas saquen fotos a no ser abonando tres reales.

Disgustados, la pareja de argentinos prefiere seguir la recorrida que los lleva a la cima de la favela. Tras abonar los cinco reales como “peaje” para conocer su casa, Mario les presenta a Eliseu, un simpático moreno de 59 años que durante mucho tiempo fue narcotraficante, pero que en los últimos años –asegura- está tratando de limpiar su buen nombre alejado de los negocios sucios.

 Venido de Bahía e hincha fanático del Flamengo, Eliseu los invita a subir por una escalera caracol a su terraza, donde los turistas disfrutan de la mejor vista panorámica que contempla todo el morro. Sentado en la terraza de su bar, construido con hormigón y revestimiento y donde vende churrascos, gaseosas y obviamente cerveza, el ex narco cuenta que está muy contento de vivir en La Rocinha. “Tengo una muy buena relación con los vecinos. Tenemos un hospital de gobierno, farmacias, muy buen servicio”, dice con una sonrisa de oreja a oreja.

No obstante, lo más importante casi lo dice a regañadientes. Cuenta que dos días atrás hubo un asalto a un camión blindado en la entrada a La Rocinha donde los asaltantes se llevaron 300.000 reales. Eliseu asegura que el jefe narco de la favela, Antonio Francisco Bonfim Lopes, negó todo tipo de responsabilidad en ese delito. Sin embargo, por ese hecho, a los pocos días fue noticia en todo Brasil que las autoridades detuvieron a 11 personas, aunque no encontraron a Bonfim Lopez, por quien ofrecen una recompensa de 25.0000 reales a cambio de información que lleve a este hombre a la cárcel.

El medio de transporte más utilizado por estos pagos son los llamados mototaxis, que pasan a lo largo de la calle 1 y que transportan a los vecinos a sus trabajos y a los comercios. El viaje cuesta dos reales y es común observar hasta cuatro personas (incluidos niños) en casa uno de estos vehículos.

Al no tener nombres ni numeración en las calles,  en La Rocinha inventaron un sistema propio de correo. Como es imposible la distribución habitual de la correspondencia, las cartas y las demás encomiendas se depositan en algunos de los negocios. Wellington (41) es peluquero y en la puerta de su local se encuentra una de las sucursales donde sus vecinos retiran lo suyo. Mario lo saluda con la mano, mientras su amigo atiende a un cliente que casi no tiene pelo y al que lo carga por el pálido empate que cosechó su equipo, el Botafogo, ante el Avaí porla Copa de Brasil.

El guía peruano cuenta que el local de Wellington, que cobra ocho reales por cada corte de pelo, es conocido como “la peluquería del Che” por la enorme foto del líder revolucionario argentino que cuelga en una de las paredes con la frase “hay que endurecerse pero sin perder la ternura jamás”.

Este hombre, como la gran mayoría de los habitantes de esta favela, se muestra muy conforme con lo que fue la presidencia de “Lula” Da Silva, como así también valora los primeros meses de gestión de Dilma Rousseff.  “Les agradecemos porque para ellos estamos presentes y no nos tienen olvidados”, resume Wellington.

Y parece que no es en vano este agradecimiento. En plena campaña para las elecciones de octubre de 2010, la entonces candidata Rousseff visitó La Rocinha, junto a “Lula” para inaugurar obras de urbanización por 276 millones de reales y fue recibida al grito de “Rocinha presente, Dilma presidente”.

Por eso, no sorprendió que la candidata del PT obtuviera en ese distrito el 64% de los votos en la primera vuelta electoral, por sobre el 20% que consiguió la ambientalista Marina Silva y el 15% que obtuvo José Serra del PSDB.

Furia anti-argentina

 EnLa Rocinha hay una calle principal -donde se concentran todos los comercios-  que es atravesada por angostas peatonales de no más de un metro de ancho donde pueden pasar no más de dos personas a la vez.  El escenario también se completa con una gran cantidad de escaleras que utilizan a diario los pobladores para subir y bajar por la constante pendiente que tiene el morro.

Llaman la atención los dibujos y grafitis verdeamarelos, entre los que destaca la cara de Ronaldinho, el crack brasileño que desde hace unos meses grita los goles para el Flamengo, el equipo más popular de Río y de todo Brasil. Sin embargo, Mario les advierte a sus dos acompañantes las llamativas pinturas con las cargadas a la selección argentina, especialmente hacia Diego Maradona:Hermano barrigudo, medroso y traidor”, se lee en una de las caricaturas que muestran a un hombre con los colores albicelestes que se lleva los dedos a su boca por el supuesto temor que siente al enfrentar al equipo brasileño.

Por una de esas calles angostas, se la ve pasar a Aline (27), una atractiva morocha que luce una pollera corta de jean y una musculosa negra. Muy desinhibida, cuenta que trabajó durante muchos años como moza en restaurantes (dice que llegó a ganar 600 reales por mes en su último empleo) y que ahora se encuentra desocupada. Como la gran mayoría de los pobladores de estas tierras, se niega a conversar sobre el poder que tienen los narcos y asegura que se siente muy segura.

 “Vuelvo a las tres o cuatro de la mañana los fines de semana y realmente no siento miedo. Es más, me siento más tranquila aquí que en Copacabana o en el centro de Río”, dice.

 A los pocos metros y delante de unos grafitis con la bandera de Brasil y con los dibujos de pelotas de fútbol coloreadas de turquesa y blanco, se encuentra Teresa (64), una empleada doméstica que percibe 60 reales diarios por su trabajo en casas de familia. A diferencia de Aline, no está de acuerdo con la vida que lleva en La Rocinha.“Para ser sincera estoy cansada y aburrida de vivir aquí. No veo la hora de juntar dinero para poder irme con mis dos hijas a vivir a Buzios”, se ilusiona.

 Tras cruzar unas callecitas peatonales internas, Mario les advierte a los turistas que mantengan la cámara apagada. Cuando la mujer miró hacia atrás para ver si detrás venía su pareja, visualizó a dos hombres con armas de fuego que, escondidos detrás de un carrito de comida, la siguieron con una mirada más que intimidatoria, mientras se comunicaban por handie con los otros narcos avisando de su presencia.

 “¿Los viste?”, le pregunta Mario a la mujer que se había quedado sorprendida. Al rato le explica que los narcos se comunican entre si para notificar sobre la presencia de gente extraña, brindando detalles de cuántos son y con quién están. Y vuelve a reiterar que en dichos lugares está prohibido sacar fotos.

 Al descender por la avenida principal enseguida se observa la Escuela MunicipalFrancisco de Paula Brito, el colegio primario al que concurren aproximadamente 1100 alumnos. Algunos garotos juegan al fútbol, vestidos con un pantalón azul y una remera blanca con vivos azules y celestes, mientras otros se van de la mano con sus mamás.

 EnLa Rocinha todas las casas son de construcción húmeda y como el incremento de las viviendas hacia arriba no tiene freno pudiendo ocasionar derrumbes, hace unos años el gobierno estadual construyó unas viviendas sociales de hormigón premoldeado donde actualmente viven unas 7.000 personas.  Este complejo de pintorescas casas,  pintadas de amarillo, fuxia y violeta, se compone de tres pisos y cada departamento tiene cocina, baño, y dos habitaciones.

 Luciendo una vincha violeta que hace juego con un strapless multicolor, Juliana (28) le cuenta a los argentinos que vive hace ocho meses en una de estas viviendas sociales junto a su madre y agradece al estado por este reconocimiento, al igual que por los servicios de salud que le brinda a todos los habitantes. En relación a este tema, Mario explica que la “Unidad de Pronto Atendimiento” funciona las 24 horas del día atendiendo las necesidades de la población. Pero también, aclara, que desde hace unos años funciona un centro de salud como una iniciativa donde compañías locales y multinacionales se juntaron para proveer desarrollo para las comunidades jóvenes.

 Noche de bares y Forró

A medida que uno va descendiendo hacia la parte del llano se observan una gran cantidad de comercios, entre los que se destacan las carnicerías, librerías, bares, casas de cotillón, kioscos, agencias de turismo y hasta una sucursal del Banco Itaú. También se escucha por los altoparlantes de los autos las últimas promociones para comprar frutas y verduras.

 Los vendedores ambulantes se encuentran a la hora del día y en la CalleVía Apía se comercializan hasta DVDS con películas condicionadas. Sin embargo, Mario se detiene a escuchar un poco de samba, mientras que sus dos acompañantes adquieren cuatro DVDS de la carismática Ivete Sangalo por la módica suma de 10 reales.

 En la entrada aLa Rocinha sobresale un grafiti de color verde con la insignia “Bem Vindo a Cidade Rocinha”, mientras de lejos se huele el olor del pollo al spiedo que parece estar muy sabroso.

 Es la hora del almuerzo y Mario propone hacer un alto para comer un churrasco con papas fritas en un bar de la calle Travessa Mesopotamia que atiende una señora boliviana. Por 12 reales también consume una cerveza que la comparte con sus invitados. A los pocos segundos, tres niños de no más de 10 años les piden unas monedas para “ir a los jueguitos” y como obtienen lo que fueron a buscar, como recompensa se dejan fotografiar junto a los turistas.

Es precisamente en Travessa Mesopotamia donde se encuentra uno de los mayores paseos de compras de toda la favela. Con puestos que sobresalen a los costados de esa calle uno puede comprar mallas (25 reales), carteras (30 reales), mochilas (30 reales) y también se consiguen zapatillas (15 reales), entre otras tantas cosas.

Si bien la recorrida dura aproximadamente dos horas y media, Mario cuenta que el restaurante más famoso a la hora de la cena se llama Trepia, que está en la rua Apia y que por aproximadamente 30 reales por persona se puede disfrutar de la mejor feijoada de la zona.

Con su experiencia de haber vivido casi cinco años allí, recomienda que después de cenar lo ideal es ir a los barcitos a tomar cerveza o caipirinha y disfrutar del Forró, la música que más se escucha porque la mayor parte de su gente es del nordeste donde esta música es furor.  

 Como enLa Rocinha no hay discotecas, algunos jóvenes suelen ir a bailar a las discotecas del centro, especialmente los viernes por la noche a los Arcos de Lapa. Y en los últimos años -finaliza Mario- el funky carioca, el nuevo ritmo popular de Río desde hace ya 10 años,  tiene espacio en la base de La Rocinha donde los turistas (abonando 80 reales que cuesta la excursión) se mezclan con los nativos en fiestas que arrancan  a las 11 de la noche y, por lo general, terminan a eso de las cuatro de la mañana.

 La excursión va llegando a su fin. La pareja le abona a Mario los 100 reales del paseo no sin antes agradecerle por el recorrido y prometiéndole que le enviarán alguna de las fotos que tomaron. Vuelven a tomar una combi (esta vez en la entrada de La Rocinha) que los traslada hacia la zona Centro. Al llegar a Ipanema, Mario saluda a la pareja y les recuerda que el viaje ya está pago por él.  Luego se baja en la playa con los 35 grados a cuestas pero con toda la energía para seguir trabajando en la Cidade Maravillosa.

PUBLICADO EN REVISTA NOTICIAS

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