Cuando trabajar se convierte en una pesadilla

Aislar al empleado de sus compañeros, limitar sus contactos sociales, reducir o sobrecargar la ocupación o discriminarlo son algunas de las conductas hostiles que manifiesta el hostigador sobre el hostigado.

Para muchas personas, ir a trabajar se vuelve una pesadilla: son las víctimas del hostigamiento laboral. Así se conoce a las acciones de violencia psicológica, que se dan de manera reiterada (al menos una vez por semana) y durante un período prolongado (más de seis meses), por una o varias personas hacia otra con el objetivo de causarle malestar, incomodarla y eliminarla del lugar de trabajo.

Algunos países europeos realizaron estudios para determinar los índices de hostigamiento laboral. En España, por ejemplo, estimaron una prevalencia de entre el 8,8% y el 24,1% sobre el total de trabajadores activos. Si bien en la Argentina no existen estadísticas, se sabe que suele tener una alta incidencia en el ámbito de la administración pública, donde la estabilidad laboral es mayor que en las organizaciones privadas.

La licenciada Elizabeth Aranda Coria, de la Secretaría de Determinantes de la Salud y Relaciones Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación, hace una diferenciación clave: hostigamiento no es lo mismo que estrés laboral. “En el hostigamiento existe una intencionalidad de causar daño mediante conductas manifiestas y repetitivas, mientras que el estrés laboral es la consecuencia de una interacción desfavorable entre las características del trabajador, las condiciones del trabajo y la organización”, explica.

Aislar al empleado de sus compañeros, limitar sus contactos sociales, dificultarle la disponibilidad de las herramientas para desempeñarse, reducir o sobrecargar la ocupación o discriminarlo son algunas de las conductas hostiles que manifiesta el hostigador sobre el hostigado.

Según quien lo ejerza, existen tres tipos de hostigamiento: descendente (un superior hostiga a un subordinado), horizontal (hostigador es un compañero con el mismo nivel jerárquico) y ascendente (uno o varios de los subordinados hostigan a otro con cargo jerárquico superior). “Al principio, el empleado hostigado suele no darse cuenta de cuál es la situación, ya que muchas veces el hostigamiento se efectúa de manera sutil y silenciosa.

Frente a la exigencia desmesurada, se autorreprocha y cree que es incapaz de realizar las tareas. Muchas veces se bloquea o se equivoca frente al trabajo, lo que aumenta el hostigamiento. Por otro lado, la víctima se siente aislada y desprotegida, con consecuencias importante para su salud física y emocional”, sostiene la licenciada en Psicología Eliana Vasconcelo.

 Consecuencias psicológicas y físicas

Los efectos psicológicos para estos trabajadores incluyen deterioro de la autoestima, irritabilidad, hipersensibilidad, apatía, dificultad de atención y concentración, angustia, ataques de pánico y alteración de la memoria. Pero también las hay físicas: trastornos del sueño, gastritis, dolores abdominales y musculares, náuseas, temblores, colon irritable, sudoración excesiva, taquicardia y cefaleas.

“Las consecuencias en las víctimas de hostigamiento laboral provocan un mal desenvolvimiento en las tareas, lo que determina un deterioro en la calidad de vida laboral y un notable aumento de ausentismo debido a las licencias y a los accidentes que se producen en el trabajo”, dice Aranda Coria. Y agrega: “También surgen sentimientos de culpa, lo que lleva a que el individuo tenga problemas en las relaciones interpersonales tanto laborales como familiares, ya éstos dos contextos interactúan constantemente y se influyen de igual manera”.

Las personas que padecen estos inconvenientes en sus trabajos, en primer lugar deben denunciar a las autoridades de la empresa u organización que están siendo víctimas de hostigamiento, consultar con especialistas en los diferentes ámbitos involucrados (médicos, psicólogos y abogados) y, fundamentalmente, interiorizarse e informarse sobre este fenómeno.

“Sufrí gastritis y desmayos”

Cecilia (30) es licenciada en Comercio Exterior y trabajó durante tres años como empleada en una empresa de telecomunicaciones internacional. En un momento decidió consultar con una psicóloga ya que su jefe la hacía quedarse muchas veces hasta las 10 de la noche y la obligaba a llevarse trabajo a su casa que nunca lograba terminar.

 Además su jefe siempre que podía la desvalorizaba y en las evaluaciones de objetivos la calificaba con muy bajo puntaje, lo cual la limitaba para compensaciones salariales y ascenso en su carrera, según cuenta.

 “Me sentía aislada de mis compañeros de trabajo y ellos me hacían bromas con que yo era introvertida y obsesiva con el trabajo. En ese tiempo padecí trastornos del sueño, una intensa gastritis, desmayos, y serios problemas de espalda”, cuenta Cecilia a la distancia.

La terapia se basó en el afianzamiento de la autoestima y la puesta de límites, lo que le permitió tomar conciencia de que era víctima de maltratos por parte de su jefe, y de a poco fue dejando de justificar su conducta posicionándose en una actitud más madura y firme.

 Tras unos meses, logró salir de la “pasividad” frente a las agresiones y con el tiempo retomó una nueva búsqueda laboral. “Ahora estoy en un nuevo empleo donde puedo trabajar en un clima armónico, desarrollando mis potencialidades y encarando mi carrera profesional mucho más tranquila”.

Qué hacer para revertir la historia

 – El primer paso es tomar conciencia de que se es víctima de hostigamiento laboral

 – Valorar sus capacidades, desarrollar la autoestima.

 – No confrontar con el hostigador.

 – Responder de manera precisa y clara, sin dejarse llevar por la ira o la agresividad.

 -Hacer pública su situación entre compañeros, directivos, pareja,  familia y amigos. No guardarla como un secreto.

 – Salir de la inculpabilidad.

 – Poner límites, no responder a exigencias extremas.

 -Documentar las situaciones de agresión de las que ha sido víctima.

 – Elevar su situación al departamento de Recursos Humanos.

 -Solicitar un cambio de sector.

 -Buscar asesoramiento legal.

 -Buscar ayuda psicológica.

 –  Renunciar antes que ser destruido y despedido.

PUBLICADO EN DIARIO CLARÍN

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s