Mujeres maduras que salen con chicos jóvenes

Hay parejas de famosos que parecen confirmar que la relación entre una mujer madura y un hombre joven tiene futuro. Pero, en la vida real, todavía se anteponen prejuicios y algunos, les temen. Testimonios de mujeres que pasaron por esta experiencia.

En el cine, el corazón de Diane Keaton se debate entre el joven Keanu Reeves y el maduro Jack Nicholson en “Alguien tiene que ceder”, pero en la vida real la pareja que conforman  Demi Moore y Ashton Kutcher es un ejemplo  de que se han roto barreras en lo que se refiere a parejas con una diferencia de edad a la que no estábamos acostumbradas: la de la mujer mayor que el hombre joven.

Hasta acá, la cultura, la sociedad y las personas aceptaban la relación entre un hombre mayor y una mujer joven, en algunos casos, hasta es condición indispensable para una boda, pero siempre se vio con ojos prejuiciosos a la madura que iba del brazo de un joven que podría ser su hijo.

Cabe preguntarse, de cualquier modo, si actualmente las mujeres viven libremente y sin cuestionamientos estas relaciones.

Para empezar, en muchos casos, pasado el límite de la juventud suelen elegirse hombres jóvenes para demostrar y demostrarse que se sigue siendo sexualmente vital y atractiva pese al paso de los años. Sin duda, esto está emparentada con el nuevo rol que las mayores tienen en la sociedad ya que, entre otras cosas, están mucho más dedicadas al cuidado de su cuerpo comparado con generaciones anteriores.

“Salir con chicos más jóvenes implica animarse a hacer cosas diferentes, a optar por un nuevo desafío. Una está en la cuerda floja porque tal vez ellos pueden elegir, mas adelante, a chicas más jóvenes que una. Es como caminar por la cornisa, un riesgo permanente y eso excita”, define la psicóloga Adriana Serebrenik, autora de un libro de autoayuda dedicado a diferentes etapas en la vida de la mujer.

Sin embargo, hay especialistas que sostienen que este tipo de relaciones están marcadas por la falta de compromiso ya que las mujeres eligen hombres jóvenes porque en realidad prefieren seguir estando solas.

“Todo vínculo que implique un compromiso incluye cierta dosis de angustia y sufrimiento. Si no hay encuentro en cuanto a compartir un proyecto, estas relaciones tienen un tiempo determinado. Cuando las expectativas son distintas, las relaciones acaban o tienen un tiempo acotado”, opina la licenciada en Psicología, Doris Saslavsky.

En estas relaciones, las mujeres perciben desde su experiencia que los varones las aceptan tal cual son, sienten alabadas y elogiadas al darse cuenta de que todavía tienen cosas muy valiosas para darle a un hombre.

“Son buscadas por los chicos porque saben que pueden aprender muchas cosas de ellas. Son concientes de que no los van a molestar, celar o impedir que vayan con los amigos a jugar al fútbol. No les van a hacer los planteos que hacen las chicas de su edad”, puntualiza la psicóloga y sexóloga, Diana Resnicoff. Y agrega: “Ellas encuentran que les pueden decir juguemos más tiempo, hagámonos un masaje con aceite o por qué no hacemos esto y no esto otro. Hay muchas más libertad, mucho menos vergüenza”.

La mirada de los otros

Cecilia (53) es separada, tiene dos hijos, hace dos años mantuvo un romance con un joven de 31 y no se arrepiente para nada de los ocho meses en los que estuvieron juntos, aunque al principio ella tuvo muchos reparos por la diferencia de edad.

“Para muchos, puede ser que sólo se trate de cumplir fantasías sexuales, pero en mi caso teníamos mucha química. Me encantó su dulzura, su madurez y me llamó mucho la atención su espontaneidad. Era un chico sano y sincero, pero lamentablemente ganó el que dirán y mi inseguridad y se terminó la relación”, recuerda Cecilia, que actualmente está sin pareja.

Prejuicios como que los chicos están con mujeres mayores por el dinero o por un simple interés y no por amor son los que más circulan para tachar de incorrectas a estas parejas. Pero hay mujeres avasallantes y menos subordinadas al qué dirán que se animan a gozar de estos amores. “Están más allá del bien y del mal. Tendrá la edad de mi hijo, pero no es mi hijo”, ilustra Serebrenik.

Analía (47) está separada y tiene dos hijos: un varón de 26 y una mujer de 24. Pese a que por su ambiente de trabajo se relaciona con gente joven, nunca aceptó las propuestas de ningún menor para salir a tomar algo, hasta que, en sus últimas vacaciones, conoció a Diego (28) y cambió de opinión. “El es muy especial. Inteligente, maduro, dulce, atractivo. Salimos tres veces. En la segunda nos besamos y en la tercera hicimos el amor y aunque al principio me sentí un poco extraña, estamos muy bien aunque todavía la relación no tiene ningún título”, confiesa Analía.

¿Hay amor para rato?

A los hombres jóvenes muchas veces les seduce la posibilidad de tener una relación con una mujer adulta porque, al haber atravesado distintas etapas de su vida, tienen más permisos a la hora de concretar fantasías sexuales.

“El más joven que quiso tomar un café conmigo tenia 30 años y se quedó con las ganas. Me cansé de rechazar niños en estos últimos años. Hoy tengo uno de 32 dando vueltas desde hace seis meses pero no pienso darle lugar”, opina María (50). Y alega: “No aceptaría una relación de este tipo porque no me gustaría de ninguna manera enamorarme de alguien que solamente me use para cumplir sus fantasías sexuales”.

“No creo que la mujer se puede sentir usada. En todo caso es un uso común, puede ser un acuerdo mutuo que beneficie a ambos”, acota al respecto Serebrenik.

Sin embargo, estos vínculos amorosos no necesariamente tienen que fracasar aunque, muchas veces, los conflictos se pueden desatar cuando el deseo de esos jóvenes de formar una familia choca con la negativa de mujeres que no pretenden volver a ser madres por decisión propia o porque el reloj biológico no se los permite.

Pero no todos los hombres quieren ser padres. Ellos se pueden sentir atraídos por esas mujeres adultas sin pensar en que el día de mañana se puedan transformar en las madres de sus hijos. Pueden verse atraídos por su personalidad, por la seguridad que ellas mismas manifiestan y la relación puede durar mucho tiempo. Y si en algún momento ese joven se plantea la posibilidad de ser padre pueden ocurrir dos cosas: que busque una mujer más joven o que finalmente termine resignando ese anhelo.

Pero en todos los casos, el destino de cada pareja dependerá de la historia de cada uno de sus integrantes, de la comunicación verbal y del grado de compromiso e intimidad que hayan logrado construir.

Link a nota revista Mía

 

 

FOTO: GLOBEDIA.COM

 

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