Carlos Delfino: “Estoy chocho de integrar este equipo y cada momento es único”

En medio del Preolímpico de básket que se disputa en la ciudad Mar del Plata, el jugador de Milwaukee Bucks comenta sus sensaciones y sus sueños de ser parte de la “Generación dorada”. También se refiere a su vida en la NBA, a su relación con su hija que tiene 10 años y afirma que no se siente un sex symbol.

 Jueves 1 de septiembre. Hotel Sheraton de Mar del Plata. Muchos fanáticos esperan con sus cámaras de fotos a los jugadores de la selección argentina de basket que se encuentra disputando el preolímpico que clasificará a dos equipos para Londres 2012. La cena en el segundo piso también aguarda por su presencia, luego del entrenamiento en el único día libre de la primera ronda del torneo. Minutos antes de las 22:00 en plantel que conduce Julio Lamas ingresa al hotel. Mientras algunos periodistas de Córdoba aguardan por Fabricio Oberto y “Leo” Gutierrez saluda a unos fans que llegaron a “La Feliz”  desde Firmat (Santa Fe), con una toalla en su cabeza Carlos Delfino se detiene a firmar unos autógrafos. “No sabés el friío que hace afuera”, le dice a una mujer mientras posa a su lado. Tras cenar, el escolta número 10 de la selección conversa durante 20 minutos con su agente y como prometió, muy amablemente y con toda su humildad a cuestas se sienta en unos de los sillones del loby para conversar. 

 ¿Cómo estás viviendo el Preolímpico?

 Muy contento, feliz. Cada torneo que disputamos con los chicos es una experiencia nueva porque cada vez que podemos juntarnos disfrutamos dentro y fiera de la cancha. Es muy lindo ser parte de la selección y me reconforta mucho ser parte de este equipo.

 ¿Cómo se vive el torneo siendo local?

 En lo personal es algo super nuevo porque yo me fui dela Argentinade muy chico con sólo 17 años. Crecí afuera y nunca tuve posibilidades de jugar un torneo acá, menos con la selección. Este grupo ha ganado un montón de cosas pero siempre las ha traído desde lejos y el hecho de entrar a una cancha llena hinchando por vos o ser testigo de cómo la gente nos sigue por la calle o viene a vernos hotel, la verdad que es algo único. Es un impulso más, te da más piernas y es hermoso.

 ¿Qué significa para vos ser parte de la “Generación Dorada”?

 Es un privilegio. A mi me tocó entrar en el grupo en el 2004 y ese mismo año ganamos la medalla de Oro en Atenas. Soy el benjamín del equipo aunque ya no soy tan joven. Pero estoy chocho y cada momento con este grupo es único. Uno aprende y trata de aplicar todo esto para la vida misma, no sólo en el basket. Es un grupo donde hay mucha unión, donde se trabaja día a día para mejorar desde lo individual y lo grupal y en donde siempre nos ayudamos entre todos resignando un poco los egos y las potencialidades individuales para que cada uno rinda mejor y pueda ayudar al equipo. Ser parte de este grupo es algo único y yo lo tomo como un privilegio y la verdad que me siento muy contento.

 Si bien en este torneo están jugando juntos ya que Fabricio Oberto está volviendo tras una lesión, cómo es competir por el puesto nada más y nada menos que con “Manu” Ginóbili?

 Hay una competencia sana siempre y lo que mejor nos puede pasar es entrenarnos entre nosotros. Con “Manu” entrenamos, nos atacamos y defendemos eso hace que nos pongamos de la mejor manera. Hay una competencia interna que es buenísima para los dos y este año estamos compartiendo muchos momentos en la cancha con que antes no pasaba y la verdad que cuando uno juega con jugadores tan buenos te potenciás vos mismo porque jugás con más espacios y el basket parece más fácil. Jugamos juntos hace tanto tiempo que parece que lo hacemos automáticamente. Esta competencia te facilita muchas cosas, te ayuda un montón y te hace crecer como jugador.

 ¿Te quita el sueño ganar una medalla en Londres 2012?

 Ojala pueda conseguir la tercera medalla (integró el equipo campeón en Atenas 2004 y que salió tercero en Beijing 2008),  es el objetivo de todos. Tenemos la chance porque tenemos materia prima y una unión terrible. Pero al mismo tiempo es una cosa que no es fácil, hay que seguir trabajando y creciendo como grupo. Lo bueno es que hay un talento impresionante y un hambre de gloria que todavía está intacto.

 Dentro del gran presente que están viviendo dentro del seleccionado nacional, ¿son conscientes o se ponen a pensar de que por un tema generacional Londres 2012 puede ser la despedida para varios de tus compañeros?

 Hablamos mucho sobre el tema y nos reímos. El equipo no es un joven pero ahora la consigna no es decir que estamos viejos porque tal vez eso te tira para atrás. Entonces decimos que estamos longevos. Cuando vengan otros 12 más jóvenes y puedan hacer las cosas mejor que nosotros, bienvenido sea el recambio, pero creo que lo mejor que tenemos está acá y si no hay ninguna lesión estaremos por el tiempo que sea. Ojalá que ese tiempo se más largo que corto pero mientras tengamos la chance de seguir ganando, creciendo y de seguir manteniendo la bandera lo mas alto posible, eso siempre será positivo. Además en este grupo hicimos amistades y cuando uno se baja del barco siempre es difícil reemplazarlo y queda el vacío. Sabemos que ese tiempo va a llegar pero no queremos que pase tan rápido.

 Con tan sólo 18 años, Delfino fue transferido a Italia, país en el que estuvo durante cuatro años. Luego, vino el salto a la NBA para jugar en Detroit Pistons. Después pasó por Toronto Raptors, luego tuvo una temporada en Rusia para regresar en 2009 a la liga más competitiva del mundo para vestir la camiseta 10 de los Milwaukee Bucks. ¿Qué significa jugar en la NBA?

 Es lograr el sueño máximo. Cuando empezás a picar una pelota el sueño es llegar a lo más alto y la NBA es eso, es la mejor liga del mundo, un espectáculo. Y lograr mantenerme ahí es cumplir un sueño. Creo que ni en el mejor de los sueños pensaba que iba a estar tanto tiempo en esta liga y ojalá que pueda seguir creciendo y seguir varios años más.

 ¿Cómo es la experiencia de jugar en Milwaukee? ¿Cómo es la ciudad? ¿Y su gente?

 La ciudad es muy fría. Hay días en que tenemos 25 grados bajo cero. También me toco jugar en ciudades frías como Moscú y Toronto así que ya no me quejo.  El equipo es muy bueno, la gente está muy compenetrada con el grupo que somos bastante jóvenes y tenemos mucho potencial para seguir creciendo. Me siento muy contento de ser parte de este conjunto y ojalá pueda seguir allá por varios años.

 ¿Más allá de jugar al basket, ¿cómo es tu vida en Milwaukee?

 Estamos viajando mucho con nuestros compañeros. En una temporada donde jugás 82 partidos en cinco meses  la verdad que estás poco tiempo en casa y lo bueno de jugar en un lugar frío es que estás poco en ese lugar y jugar en otras ciudades se hace mucho cálido. Cuando estoy sólo trato de ir a ver películas, elegir un buen restaurante o descansar. Pero todo muy tranquilo. Hay mucha adrenalina por el tema de los viajes y los partidos, así que trato de estar en casa, relajado, con un control en la mano, sin moverme mucho.

 ¿Tenés una relación con tus compañeros de equipo más allá de compartir los entrenamientos y los partidos?

 Somos 15 compañeros y ha alguno de ellos solamente los veo en el estadio. Con otros, pegás muy buena onda. Yo tengo una muy buena relación con el australiano Andrew Bogut y la verdad que no me muevo si no lo hago con él porque tenemos muchos obvies en común, somos dos extranjeros viviendo en EE.UU. Pero esto no es una cosa que pase mucho. No es como acá que comés con todo el equipo. Allá es muy común estar arriba de un avión con los auriculares puestos y cuando llegás  a una ciudad y un compañero se fue a comer, otro al cine, y algunos a dormir. Enla NBA, No es muy fácil crear relaciones con los compañeros.

 Para la mayoría de las mujeres, Carlos Delfino no sólo es un gran jugador de básket sino un ícono de la belleza entre los deportistas de elite. ¿Sentís que las chicas te tienen como un sex symbol?

 Mis compañeros de la selección me cargan con eso y yo me río. A mi me gusta que hablen de mi por como juego al básket, el resto me río y me cargan más los chicos de lo que me la puedo llegar a creer. Pero no me siento un sex symbol (risas).

 Delfino es padre de una nena de 10 años que la tuvo a los 18 años cuando vivía en Santa Fe. ¿Cómo es tu relación con Milagros?

Ella es un sol, fuimos creciendo juntos. Vive en Santa fe con su mamá y como lamentablemente estoy viviendo la mayoría del tiempo fuera del país se me  complica mucho verla. Ella viaja con mi mamá a visitarme cuando puede, especialmente en las vacaciones, y la verdad que como la tuve tan chico es un crecimiento mutuo y estamos bárbaro. A veces somos padre e hija y a otras parecemos dos nenes peleándonos. Estoy chocho con ella porque tenemos una gran relación.

 ¿Te gustaría en el futuro formar una familia y tener más hijos?

 La vida del jugador dela NBAno es fácil, se viaja mucho, hay cosas que no son normales y por ahí traba un poco las cosas. Pero en el futuro me gustaría formar una familia y tener más hijos, pero por el momento disfruto de mi enana que ya tiene 10 años.

 ¿Cómo te ves de acá a unos años?

 No miro mucho para adelante, vivo el día a día. Pero me veo viviendo en Santa Fe y seguramente no esté relacionado con el básket. No quiero ser ni entrenador ni agente. Me veo ayudando a Unión (el club de sus amores) y disfrutando de la familia y de las cosas que me perdí por haberme ido de muy chico del país.

PUBLICADO EN REVISTA MÍA

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