¿Cómo pueden salir adelante las víctimas de violencia de género?

En la mayoría de estos casos, la violencia en la pareja comienza de manera simbólica o verbal, y se evidencia en la manifestación de insultos y mediante los constantes desprecios. La importancia de la resiliencia.

En los primeros 66 días de este año fueron asesinadas 33 mujeres y niñas de distintos sectores sociales como consecuencia de la violencia de género, según la información publicada en los diferentes medios en ese período, porque enla Argentinano hay estadísticas oficiales. Según las estimaciones dela Organización de las Naciones Unidas (ONU) una de cada tres mujeres en el mundo tiene probabilidades de ser maltratada.

En otros países del mundo que si manejan estadísticas al respecto, los números también son escalofriantes. Por ejemplo, según las conclusiones de un estudio que realizóla Universidadde Granada, en mayo pasado sobre los femicidios en España, se estableció que los homicidios por violencia de género tienden a concentrarse temporalmente en un patrón estable y que el riesgo de que se cometa un asesinato al día siguiente de un caso previo se incrementa en un 67% y a los 10 días en un 30 %.

Sin embargo, más allá de estas crudas cifras no es necesario llegar a tener que lamentar la muerte de una mujer como consecuencia de la violencia de género para prestar atención a una problemática que crece día a día en el país.

Los especialistas definen a una mujer golpeada o maltratada a la que repetidas veces ha sido agredida física, emocional, o sexualmente y muchas veces en forma combinada por su pareja que también controla sus actividades más intimas y puede atacar a los hijos.

Si bien no se puede generalizar, es estas mujeres suele predominar la baja autoestima, les cuesta pedir ayuda a su familia y a sus amigos, son muy sugestionables a lo que dicen de ellas,  tienen sentimientos de culpa porque sienten que lo que les pasa es por algo que están haciendo mal, desconocen sus derechos y si los conocen no los pueden ejercer. Son dependientes e inseguras.

En los victimarios pueden hallarse antecedentes de maltrato, violencia padecida, alcoholismo y culturas autoritarias y machistas en sus hogares. Es factible hallar personalidades antisociales o psicopáticas donde la culpa no es habitual y el otro es tomado como un objeto a dominar. Estos hombres violentos suelen tener una doble personalidad: fuera de la casa son” buena gente”, muy respetuosos y puertas para adentro se sienten muy desvalorizados,  tienen una débil imagen de sí mismos, y un fuerte deseo de control sobre lo que sienten como su propiedad.

¿Cuáles son los indicios a los que hay que estar atentos en relación a esta violencia? “Desde el punto de vista emocional y psicológico es habitual hallar en la víctima cierta inhibición, pérdida de la capacidad de disfrute, autorreproches, tristeza, insomnio, pesadillas y desesperanza. Desde el punto de vista de las conductas, se observa irritabilidad, consumo de cigarrillos, búsqueda de alcohol o consumo de tranquilizantes para disminuir el dolor psíquico. Es posible que estas mujeres consulten también por la  pérdida de la energía, dolores musculares o articulares, pérdida del cabello o reacciones en la piel”, responde el Dr. Roberto Sivak, presidente del Capitulo Estrés y Trauma dela Asociación Argentina de Salud Mental y coordinador del Grupo de Estrés Postraumático y Psicosomática del Hospital Álvarez.

En la mayoría de estos casos, la violencia en la pareja comienza de manera simbólica o verbal, y se evidencia en la manifestación de insultos -producidos por los celos que no se pueden contener-  y mediante los constantes desprecios hacia la pareja.

Andá, hacete la puta con ese vestido tan corto que elegiste para salir”.  ” Ya volviste de putanear, que tardaste una hora?” “Sos una estúpida, nunca vas a crecer”, “No ves que no vas a conseguir que te aumenten el sueldo”. “¿Cómo vas conseguir eso si no valés nada?”, son algunos de los ejemplos que sirven para ilustrar como suele darse el comienzo del abuso y la violencia del hombre hacia la mujer.

Violencia de género y resiliencia

La resiliencia es un mecanismo de respuesta mediante el cual una persona frente a situaciones adversas no sólo logra transformarlas de manera creativa sino que sale fortalecida y transformada. Esta capacidad que tienen los seres humanos, que puede ser innata o estimulada por el ambiente y la sociedad, es muy común observarla en muchas mujeres que han vivido situaciones da abuso y violaciones que han rearmado su vida de una manera más fuerte y positiva.

La resiliencia es un proceso subjetivo en el cual la persona no posee previamente esa capacidad para atravesar las adversidades de la vida, sino que esas mismas circunstancias negativas son las que producen las condiciones que aumentan sus posibilidades prácticas de actuar sobre la realidad en la cual vive, y transformarla o transformarse.

Es por eso que cada persona debe aceptar su situación de trauma y daño, comprender el proceso que la llevó a esa situación y revisar el desafío de ser protagonista activo de un cambio saliendo de un papel pasivo de víctima para comenzar a hacerse cargo de aprender de una experiencia negativa y hacerse cargo de su vida y de su futuro. Para ello, se requiere encontrar confianza y cariño incondicional, esperanza, capacidad de aprender y salirse de los modelos conocidos e incluso humor para encarar dificultades. El llamado crecimiento postraumático es una capacidad que se está estudiando en victimas de violencia de genero que les permite a un gran numero de mujeres un “antes y un después” de las situaciones de violencia. 

Ximena (39) vivió en carne propia los golpes y el abuso sexual que le propinaba su ex pareja, quien la amenazaba con llevarse a sus tres hijos menores si ella hacía la denuncia a la policía. En un momento llegó a pensar en quitarse la vida hasta que una tarde decidió enfrentar la situación y logró denunciarlo. “Ya no aguantaba más esa situación. Estaba viviendo un infierno. Gracias a Dios él está preso y es como que comencé a vivir de nuevo”, cuenta.

“Hay que desnaturalizar lo naturalizado. La violencia no es natural. Hay que pedir ayuda y no tener vergüenza por lo que les pasa porque ellas no hicieron nada para tener que soportar eso. Es importante que sepan que hay más personas que les pasa lo mismo”, sostiene Ángela Ponce, psicóloga, sexóloga y miembro del equipo de violencia del Hospital Álvarez. Y agrega: “La contención familiar es muy importante ya que es la única conexión con la realidad, pero hay que poder mantenerla ya que muchas veces el agresor la separa de sus familias. También es trascendente reunirse entre pares para desarrollar una identidad positiva, construir una red dentro y fuera del grupo y con la ayuda del grupo dejar de participar en una relación violenta”.

Si bien es cierto que en estos casos suelen quedar secuelas de estrés postraumático, de inhibición sexual o depresión, hay una gran cantidad de mujeres que logran  afrontar sus vidas con un giro transformador y esperanzador.
 
“La mujer que ha padecido situaciones de abuso o violencia es damnificada y tiene derecho a que se haga justicia y a que se la atienda. Se trata de ir logrando un rol protagónico y activo para recuperarse progresivamente. Tanto la psicoterapia como la medicación, cuando se requiere, promueven y refuerzan recursos de recuperación potencialmente presentes en victimas de violencia de género”, concluye Sivak.`

PUBLICADA EN REVISTA MÍA

 

 

 

 

 

FOTO: OPINION CALIFICADA.COM

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