“Los factores emocionales tienen una influencia muy importante en los trastornos de ansiedad”

Adriana Waisman,  psicóloga especialista en conductas adictivas y trastornos de la ansiedad, explica que el origen de estos trastornos pueden originarse por factores psicosociales, rasgos de personalidad y la respuesta a los estímulos ambientales, entre otras causas.

 

¿Qué son los trastornos de ansiedad? ¿Cuáles son los más comunes?

La ansiedad es una emoción sana que nos ayuda a movernos por la vida, percibida a tiempo frente alguna situación de desafío, dolor o incomodidad, que estamos viviendo, nos permite pensar alguna estrategia de resolución de ese conflicto, fortaleciéndonos. Pero es un problema cuando la incorporamos en nuestras vidas en forma permanente, ante todas las situaciones cotidianas. Es ahí donde aparecen distintos síntomas tales como palpitaciones, sudoración, mareos, cefaleas, falta de aire, falta de concentración, viviendo en estado de alerta constante. Todo nos preocupa y nos da miedo por igual, esto provoca inseguridad, miedo a perder el control, porque hay una reacción desproporcional a los hechos que suceden. Aparece también el miedo a morir (debido a los síntomas físicos). A partir de la aparición de los síntomas se comienza a evitar situaciones o lugares, comenzando así a limitar su vida. Los trastornos de ansiedad más frecuentes son: Ataques de Pánico, Fobias sociales, Fobias específicas, Trastorno obsesivo-compulsivo, Trastornos de Ansiedad Generalizado, Agorafobia. Si bien en el país no existen estadísticas precisas, se calcula que en la Argentina 1 de cada 30 personas sufren algún trastornos de ansiedad.

¿Cuáles son las causas del aumento de personas que padecen estos trastornos de ansiedad?

Si bien las causas son múltiples hormonales, predisposición biológica, anatomía y cerebral. Por otro lado, están los factores psicosociales, los rasgos de personalidad y la respuesta a los estímulos ambientales. No todos reaccionan de la misma manera frente a una misma situación de miedo, incertidumbre o felicidad como puede ser la maternidad, un cambio laboral o el haber logrado una meta esperada. Los factores emocionales tienen una influencia muy importante en la formación de estos trastornos.

¿Cuáles son algunas de las conclusiones a las que arribaste en relación a este tema con tu experiencia de 22 años como profesional?

El recorrido que hizo y sigue haciendo la mujer desde el replantearse del “ser como se debe ser”, para cumplir con lo que se espera socialmente como el “comportamiento correcto” por ser mujer, al permitirse conectarse con sus necesidades, y elegir desde cuales roles quiere desarrollar y como los quiere vivir, tiene un costo. Hace dos décadas era trabajar en las terapias el reconocimiento de su malestar emocional, que en muchos casos se traducía en enfermedades psicosomáticas. Hoy son tiempos de reformulación de la estructura familiar, social, y esto produce movimientos emocionales, miedo al cambio, que inevitablemente despierta ansiedad. Lo importante es aprender herramientas para manejar las emociones negativas. Seguir avanzando valorando lo que si somos, lo que si podemos. Cuando nos permitimos vivir una vida no perfecta, sino elegida, donde tenga cabida, nuestros sueños, deseos, armamos vínculos con nuestros hijos, pareja, familia, amigos, más saludable, y eso es el mejor antídoto a los trastornos emocionales.

¿Cómo pueden salir adelante las personas que tienen este tipo de trastornos?

En principio,  es importante saber que los trastornos de ansiedad tienen un buen pronóstico, y es fundamental para que esto sea así estar decidido a rever algunas creencias, algunos mandatos familiares que se aprenden en la niñez, que pudieron haber funcionado. Pero lo cierto es que crecemos y si aplicamos lo aprendido en forma automática sin plantearnos si realmente seguimos creyendo en esa “verdad”, o si creemos que puede haber otra forma de vivir las cosas que nos pasan que tiene que ver con la actualización de nuestras creencias. Vivimos como pensamos, las psicoterapias cognitivas, tiene que ver justamente con esto, en aprender nuevas formas de pensar, las cosas cotidianas que nos pasan, y de esta forma la vivimos con menos angustia, nos enroscamos menos en “nuestro diálogo interno”, y al sentirnos con menos ansiedad, menos miedos, más seguros nos es mas fácil encontrar la resolución al conflicto que nos preocupa o al menos sobrellevarlo de otra manera.

 ¿En qué radica la importancia de la familia y del tratamiento?

El lugar de la familia es muy importante. Es fundamental que si los familiares detectan en la persona una reacción desmedida frente a determinadas situaciones, con síntomas físicos que no tenían, o que lo manifiestan hace mucho tiempo, que se acerquen, indaguen, entendiendo que la persona no lo hace intencionalmente, que sufre realmente, porque es una enfermedad que necesita un tratamiento. La contención familiar o de un amigo es muy importante, resulta de gran ayuda para que la persona inicie un tratamiento y que pueda conectarse con lo que creía que tenía resuelto y pueda animarse a sentirse libre de elegir la vida que quiera vivir.


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