Amores de diván: los que eligen siempre a la persona equivocada

Cuando el error se vuelve recurrente, puede ser síntoma de una carencia afectiva. ¿Por qué las mujeres sufren más que los hombres?

Temor a la soledad, ansiedad por cumplir con diversos mandatos, experiencias vividas tempranamente que originaron un modo de relacionarse mediante el sufrimiento, una marcada disminución del rendimiento laboral, académico, del cuidado de sí mismo y de la autoestima son algunas de las características que definen a las personas que en más de una oportunidad se tropiezan con la misma piedra y se enamoran de la persona equivocada.

Esta repetición en la elección de una pareja que hace sufrir en demasía se la puede ver tanto en jóvenes recién salidos de la adolescencia, como en personas maduras. En todos los casos se trata de individuos, hombre y mujeres, que en su camino amoroso se topan con personas infieles, que mienten o estafan poniéndolos en riesgo físico y emocional.

“Suelen ser personas más influenciables que al inicio de la relación rápidamente idealizan a la pareja, lo ven perfecto, totalmente complementario  y dejan pasar de largo cualquier indicio que vaya indicando lo contrario. Si se repite, es siempre una señal de que existe una carencia afectiva profunda, con sentimientos de desvalidez y baja estima de sí. Temen a la soledad, experimentan inseguridades marcadas sobre sus posibilidades de encontrar alguien que los quiera y permanezca a su lado”, sostiene la psicoanalista Adriana Martínez, coordinadora asistencial de la Fundación Buenos Aires.

Muchas veces los seres queridos suelen no ser  escuchados por el que sufre mientras la relación sigue en curso. Sin embargo, es fundamental insistir en plantear esas dificultades y no ser indiferente en esa situación. Para el Dr. Jorge Rovner, Médico Psiquiatra, la actitud de las personas que constituyen el entorno de quien elige mal debe ser suave, flexible y honesta.

“Suave en la forma de exteriorizar su preocupación sobre los peligros que están o parecen a punto de estar apareciendo en el horizonte de la persona que elige mal, flexible en cuánto a que sus opiniones y comportamientos están listos a adaptarse a la evolución de la relación que está estableciendo la persona querida, sin arbitrariedades ni actitudes fundamentalistas y honesta, por cuánto las opiniones deben ser dadas desde el corazón, pensando exclusivamente en los intereses de la persona a quien se le está aconsejando”; describe Rovner.

Los especialistas recomiendan que una terapia puede ser útil para ayudar a una elección saludable y feliz ya que el análisis permitirá hacerse las preguntas apropiadas en relación a ese modo reiterado que tienen de exponerse a situaciones que los hacen sufrir y los lastiman.

“Lo que una terapia psicoanalítica puede proporcionar en este particular, es poder  pensar desde la implicación personal en las elecciones en general y en particular en la elección de pareja. En el tratamiento  se desplegará en la transferencia con el analista esta modalidad de vinculación, lo que permitirá analizar allí mismo estas situaciones conflictivas, siendo esto parte de la experiencia del análisis. Esta problemática puede ser tratada en una terapia individual o de pareja según lo que el terapeuta considere más adecuado”, explica la licenciada Silvia De Grazia, miembro de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA).

Para evitar caer nuevamente en este tipo de situaciones dolorosas lo importante es ir conociendo progresivamente a la otra persona sin idealizaciones,  analizando toda la información  que nos va entregando desde el sentido común sin prejuicios favorables ni desfavorable colocando las propias necesidades y autoestima en primer lugar.

 Las mujeres sufren más que los hombres los conflictos amorosos

Desde el saber popular, generalmente, se sostiene que son las mujeres las que mayoritariamente se golpean varias veces con la misma piedra y en consecuencia sufren más por amor que los hombres.

“En realidad, la repetición de ciertos rasgos en las elecciones de pareja, es algo del orden humano. Lo que en muchas mujeres se ve con frecuencia es que el tema de la pareja tiene un protagonismo marcado, es un tema central en sus vidas y, en ocasiones, esa presión por tenerlo resuelto puede llevarlas a relaciones que no son del todo saludables. La soledad acucia a hombres y mujeres  pero, en general, una mujer suele ponerla a jugar como una necesidad a cubrir (como sea) con mayor ahínco que un hombre”, puntualiza Martinez.

“En mi experiencia,  esta situación es bastante más habitual en mujeres que en hombres. Probablemente las razones tienen que ver con la mayor expresividad y exteriorización de los afectos en mujeres que en hombres. Otras razones se vinculan con aspectos culturales que pueden empujar a la mujer más corrientemente a tomar decisiones basadas en ”el reloj biológico”. Adicionalmente se pueden incluir determinados condicionamientos sociales tales como la sensación de “competencia” entre pares, la errónea idea de “éxito o fracaso” ligado al establecimiento de un tipo específico de relació”, explica Rovner.

Para ambos sexos a la hora de elegir una pareja es importante saber de las necesidades personales y amorosas propias y conocer de la mejor manera possible al/a candidato/a y no apresurarse  para formar el vínculo.

PUBLICADO EN DIARIO CLARIN

FOTO: ENFEMENINO.COM

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