Anorexia a los 40

Los trastornos de alimentación pueden reaparecer en la adultez por crisis vitales y la tiranía de la belleza.

“La anorexia y la bulimia existen en mujeres adultas. La gran mayoría corresponde a cuadros iniciados en la adolescencia (momento de inicio habitual) y que se extienden, a veces, durante toda la vida. Un escaso porcentaje (no hay datos precisos en la Argentina) tienen su inicio en la adultez”, afirma Jorge Giménez, psiquiatra y especialista en trastornos alimentarios.

Muchas veces está relacionada con crisis vitales, como en el caso de los divorcios, donde la mujer (inconscientemente) quiere recuperar el “tiempo perdido” y volver a la adolescencia, intentando tener la figura del pasado. El crecimiento y la independencia de los hijos, o la pérdida de un ser querido, pueden desatar la enfermedad en la adultez femenina.

Otra causa de la anorexia y bulimia en la edad madura puede ser enfermedades crónicas no mortales y metabólicas, como problemas con el páncreas y la tiroides, que podrían provocar un riesgo de vida.

“Suelen ser mujeres dietantes crónicas, con preocupación excesiva por el peso y la figura, que comienzan con ejercicios excesivos y dieta estricta y quedan fascinadas por los logros sin siquiera notar que al cuerpo, pasada cierta edad, no le favorece la delgadez extrema”, señala María Teresa Calabrese, psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y docente de la UBA.

Si bien es muy poco probable que la enfermedad se inicie en mujeres que tienen más de 60 años, es frecuente que se presente como una recaída cuando estas mujeres padecieron anorexia o bulimia durante su adolescencia o su juventud.

Entre las razones de la irrupción de la enfermedad está la exigencia que sufren las mujeres de estar a la altura de lo que se espera de ellas: buenas madres, eficientes amas de casa, exitosas en su trabajo o su profesión y, sobre todo, buena presencia. “Este nivel de exigencia lleva a que muchas mujeres descuiden su mundo interno y se coloquen en el lugar asignado por la cultura moderna y terminen prisioneras de lo que se espera de ellas, relegando sus propios deseos. Terminan hallando en los trastornos de conducta alimentaria una identidad prestada por la cultura que las idealiza”, asegura Calabrese.

A diferencia de las adolescentes, las mujeres adultas que padecen bulimia y/o anorexia asumen su propia recuperación y no son llevadas a consulta por sus familiares. En ese sentido, el tratamiento puede tener mejores resultados, siempre y cuando se elija un profesional idóneo que comprenda cuál es el padecimiento interno para trabajar con las causas de la enfermedad y no sobre las consecuencias. Son muy útiles los grupos de mujeres divididos por edades porque allí se encuentra verdadera comprensión y contención. Y es imprescindible el apoyo de sus familias.

 

PUBLICADA EN SUPLEMENTO MUJER CLARIN

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