¿Cómo superar en pareja una infidelidad?

Uno de los mayores desafíos que tienen estos vínculos es evaluar en conjunto de qué manera pueden salir airosos y continuar la relación. ¿Se puede perdonar una traición?

Con los cambios de paradigma y el imperioso avance de las nuevas tecnologías, hoy en día resulta imposible negar la infidelidad que asoma cada vez con mayor frecuencia en muchas parejas. Y tampoco está en discusión que la mujer traiciona de igual modo y en similar porcentaje que los hombres.

El sitio RomanceSecreto.com, por ejemplo, encuestó a 1.500 argentinos para analizar cómo se vive la infidelidad. El 41% de los participantes aseguró haber engañado a su pareja y un 56% de ellos confesó no sentir culpas por hacerlo. El mismo estudio arrojó que el 52% de los varones fueron adúlteros, contra un 48% de mujeres infieles.

Un trabajo reciente realizado por investigadoras dela Facultadde Psicología dela UBA indicó que a un 82% de las mujeres lo que más les dolería de una infidelidad es que su pareja se enamorara de la otra persona, mientras que al 44% de los varones los perturba la sola idea de un encuentro sexual, así sea ocasional, de su pareja con otro hombre.

Existen grandes diferencias en los diversos tipos de infidelidades asícomo en elmodo que cada quien la procesa. No eslo mismoser infiel por una noche o un fin de semana (el clásico “ir de trampas” o “tirar una cañita al aire”) que tener un o una amante fijo/a. Lo que está claro es que, generalmente, la infidelidad puede dar cuenta de los diferentes momentos por los que atraviesa una relación y otras veces puede ser el disparador de que hay cosas de esos vínculos que sus integrantes deben revisar.

“Puede ayudar a rediseñar la relación matrimonial cuando se habilita el atravesar ciertas barreras como el orgulloherido, la vivencia y la necesidad de pertenencia del cuerpo del otro como propiedad privada y prevalecen el deseode venganza y  la memoria implacable del reproche, el reclamo, el maltrato y el resentimiento constante junto con el deseo de saber toda la verdad”, expresa la licenciada Sara Ines Lydynia de Moscona, miembro de la AsociaciónPsicoanalíticade Buenos Aires y autora y compiladora del libro “Infidelidades en la pareja. Amor, fantasmas, verdades, secretos”.

 Infidelidad permanente y transitoria

En su libro Quiero estar bien en pareja”,  la licenciada Beatriz Goldberg, distingue dos tipos de infidelidades: la transitoria (para revalorizarse, sentirse querido, hacer un llamado de atención a la pareja) y la permanente (para evitar el compromiso, boicotear a la pareja).

Goldberg explica que quien engaña a su pareja en forma permanente se encuentra en una situación de insatisfacción en la que el amor de esa persona nunca lo va a completar. Y, por lo general, por más que lo prometan tanto los hombres como las mujeres con estas características volverán una y otra vez a caer en la tentación de la traición.

En cambio, el infiel ocasional suele tentarse en alguna que otra oportunidad (como los viajes de trabajo, cenas de negocios) pero este tipo de engaño está más vinculado a una reafirmación de la autoestima y a una necesidad imperiosa por revalorizarse como hombre o como mujer.

Este tipo de casos se suele dar en parejas tóxicas, cuyos vínculos son muy cerrados ya que la presencia de terceros siempre pone en juego la relación y los temores a ser cambiados por otro siempre están a la orden del día.

También pueden suscitarse en personas entre los 40 y 50 años que necesitan reafirmarse ante posibles inseguridades. Un ejemplo de esto último lo constituyen algunos hombres que tras tener un hijo sienten que sus mujeres no les prestan la atención debida y no se sienten deseados.

Estos aires de infidelidad también suelen aparecer en la adolescencia de los hijos que en determinadas ocasiones posibilita que los adultos deseen volver a cuando ellos eran jóvenes mediante un túnel del tiempo imaginario que los haga sentir a la par de sus hijos.

“La infidelidad transitoria puede servir para crecer si hay un diálogo tras el momento de los reproches. Es importante que la pareja pueda conversar y analizar qué fue lo que pasó y evaluar qué es lo que le está faltando al vínculo”, sostiene Goldberg. “También puede ser una oportunidad para renovar el contrato de la una pareja que puede estar estancada. Sin cuestionamientos no hay crecimiento y no hay vestigio de cambio”, agrega.

¿Se puede salir adelante?

Uno de los mayores desafíos que tienen estas parejas es evaluar en conjunto de qué manera pueden salir airosos y continuar la relación. Lo que está claro es quesi deciden seguir adelante requerirán de un trabajo amoroso y paciente para recomponer los lazos.

“Es importante aceptar lo ocurrido, hablar con franqueza, exponer cada uno los sentimientos, las necesidades y llegar a nuevos acuerdos. Recurrir a una ayuda profesional, que desde una escucha neutral pueda oficiar de mediador y traductor para ayudar a entender por qué la pareja llegó a un punto límite y de ahora en mas ayudar a recomponer los lazos dañados. La confianza perdida debe ser recuperada, no sólo es perdonar si no volver a confiar”, explica la licenciada en Psicología Eliana Vasconcelo. Y agrega: “Confiar es un acto interno que se entrelaza con el accionar del otro. Las promesas de nada sirven si no se acompañan de actos sólidos y transparentes que hagan que el otro vuelva a confiar”.

Por su parte, Lydynia de Moscona sostiene que la infidelidad provoca crisis y “torbellinos” que pueden llevar al  fortalecimiento de la relación o puede ser la acción que contribuya a terminarla. “Hay personas que no la pueden aceptar, donde el orgullo herido y la perdida de la autoestima hacen que la infidelidad no sea negociable, por lo que automáticamente clausuranla relación. Hayotras que pueden lidiar con esta situación y utilizarla para fortalecer el lazo. Remite a la posibilidad de saber que el otro del vínculo no es incondicional se lo puede perder, por lo que hay que cuidar y trabajar para queel lazoamoroso no se disuelva ni desaparezca”, opina.

El futuro de estas parejas suele ser incierto porque cada relación es única. Lo concreto es que, muchas veces, el temor a perder lugares sociales y económicos posibilitan  que muchas parejas decidan “barrer bajo la alfombra”, pudiendo vivir de esta forma toda la vida. “Otras, en cambio,  deciden enfrentar la realidad con todo el dolor que eso significa y acuerdan en recomponer el vínculo, a veces con éxito y otras veces la herida narcisista es tan fuerte que termina con la disolución de la pareja”, concluye Vasconcelo.

 

 

PUBLICADA EN REVISTA MÍA

 

 

 

 

 

FOTO:matrimoniojovenn.blogspot.com


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