Bernardo Stamateas: “Las fiestas son para disfrutar y no para tocar temas profundos”

 

Las fiestas de fin de año son ideales para pasarla en familia y reencontrarse con los seres queridos que, tal vez, no vemos tan seguido. Sin embargo, en esos momentos pueden surgir discusiones y  peleas que para mucha gente resulta una carga emocional muy fuerte.

-¿Qué características tiene la gente tóxica?

 Son expertos en detectar nuestras áreas de vulnerabilidad y exagerarlas. Son especialistas en descalificar, cuestionar, criticar, degradar y quejarse del otro. Son personas que quieren la droga emocional de rebajar al otro para sentirse fuertes. Tenemos la mamá mete-culpa (“todo lo que me sacrifiqué”), el chismoso, el psicópata donde el otro es un objeto de consumo y después lo descartan. También está el mediocre. Hay para todos los gustos.

-¿Qué se puede hacer para no pasar las fiestas de fin de año con gente tóxica?

Primero hay que elegir con quién queremos pasarlas. Hay que hacer predominio del deseo por sobre el deber. Juntarnos con quien nosotros queremos. Generalmente en las fiestas se impone el deber sobre el deseo. En esos momentos aparecen familiares que nos vimos en todo el año, gente peleada y muchas veces las fiestas son una gran simulación de que nos llevamos bien hasta que las primeras copas empiezan a hacer sus efectos y sale todo a la luz.

-¿Qué ocurre cuando no se pueden evitar esos compromisos familiares de fin de año?

Lo primero que hay que saber es que las fiestas son para disfrutar. Nos juntamos en torno a pasarla bien y disfrutar ese encuentro. Tenemos que aprender a poner límites y a aprender a usar las palabras mas poderosas que tenemos que son si y no, es decir, con quién tenemos ganas de relacionarnos ese día y con quién no. Y poner límites cuando alguien tira una pálida, cuando se quejan o se emborrachan. Es el momento de poner el freno o de irse.

-¿Cómo se colocan esos límites?

 A través de una conducta que es la comunicación asertiva que es una manera clara, breve y no agresiva de entablar un diálogo en donde uno expresa lo que necesita: “A mi me gusta tal cosa, a mi me molesta cuando sucede tal otra”. Tenemos que enseñarle a los demás como queremos que nos traten.

Siempre hay gente que no quiere festejar las fiestas y se siente bajo la presión del imperativo cultural. Entonces muchas personas liberan toda su depresión: empiezan a sacar los muertos que no están, los negocios que no se hicieron, a pasar factura. Ese es el momento para decir: “A mi no me gusta hablar de estos temas” y si eso continua lo mejor es aislarse hacia otro lugar de la casa o irse.

-¿Se puede hacer un alto en las fiestas olvidando nuestras diferencias con la familia para evitar esa toxicidad?

 Es muy importante saber quién es el tóxico entre nuestros familiares. Quién es el que se emborracha y a qué hora, quién es el negativo. Hay que tratar de hacer lazos con la gente que añade valor a nosotros, que nos potencia. No hay que tocar temas profundos, no ponerse a filosofar. Las fiestas son para disfrutar. Nunca hay que sacar temas complicados de noche y mucho menos en una fiesta porque en esos eventos uno funciona con el hemisferio derecho que es el de la creatividad y de la relajación. Es importante que haya la menor cantidad de alcohol posible. Le tenemos que enseñar a nuestros hijos que podemos divertirnos sin la necesidad de tanto alcohol. ¿Cuál es la diferencia entre una reunión y las fiestas? Que en las fiestas se rompen y se violan ciertos límites. Muchas veces el alcohol influye para la toxicidad y el roce.

-¿Qué ocurre con las personas tóxicas en los eventos de fin de años laborales o empresariales?

Con el tóxico no hay que entrar en ningún tema que vos sepas que va a traer roces. Es bueno mantener los temas superficiales, mantener una comunicación formal: “cómo estás, cómo fue todo”. A los primeros indicios de que el otro nos descalifica o agrede, tenemos que irnos. Si no lo podemos hacer podemos decir de una manera educada: “no me interesa hablar de ese tema o me molesta esa actitud”. Lo que pasa es que nos cuesta usar los límites porque pensamos que nos van a rechazar. Cuanto más miedo haya al rechazo, más dificultad para colocar límites. El tóxico necesita meter miedo o culpa.

-¿Qué ocurre con la toxicidad en las vacaciones?

La tasa de aumento de terapia de pareja es en marzo y el aumento de divorcio se da después de las vacaciones porque la pareja tiene que estar 15 días juntos. No está la excusa del trabajo y muchos no saben qué hacer y aparece el verse a la cara y eso hace que muchas crisis emerjan.

En general,  en las vacaciones explotan todos los conflictos que no se resolvieron en el año. Es importante, para alejarnos de la gente tóxica, el hecho de perdonar. La palabra perdonar es desatar. Tenemos que desatarnos de toda la gente que estamos atados espiritualmente. Cuando yo guardo resentimiento y bronca, yo até a esa persona y la cargo conmigo. Perdonar es liberar a un prisionero y darnos cuenta que el prisionero somos nosotros. Perdonar no es minimizar, es renunciar al derecho de venganza y ser libre. Cuanto más odio y resentimiento llevamos a las fiestas o a las vacaciones, mas toxicidad va a haber.

 CLAVES PARA ENFRENTAR A LA GENTE TÓXICA

 -No idealizar, minimizar ni demonizar a nadie

-Recuperar el control remoto de nuestro mundo emocional (“yo no soy responsable de los familiares que tengo, pero si puedo elegir como reaccionar”).

-No somos un billete de $100 para que nos quiera todo el mundo.

-Ser nosotros mismos

-Es importante que no exista un divorcio entre la imagen interna y la externa

-No hay que tratar de cambiar a nadie.

-No hablar ningún tema difícil en las fiestas de fin de año ni mucho menos hacerlo en caliente.

-La ira no busca resolver, solo descargarse

-Evitar ser triangulados (cuando alguien viene y le dice, por ejemplo,  “no sabés lo que me hizo tu tío”)

-No esperar nada de nadie. Las falsas expectativas hacen que nos frustremos solos.

-No esperar que el otro adivine lo qué nos pasa, pedirlo

-Respetar los contratos menores (quién abre la puerta, quién cocina, quién pone la mesa, quién saca la toalla del baño).

PUBLICADO EN REVISTA MÍA

FOTO: TUCUMANALES7

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