Llega al país el “sex-coaching”, una terapia para levantar el deseo sexual en la pareja

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Los entrenadores sexuales proponen reflexionar y actividades íntimas en pareja. ¿Por qué las mujeres son las que toman la iniciativa a la hora de consultar?

¿Querés una vida sexual poderosa o una vida simple y aburrida? ¿Podés verbalizar con tu pareja lo que te gusta y lo que no y contarle cuáles son tus preferencias sexuales? ¿Pensás que en la pareja el sexo tiene que ser divertido y hacer del acto sexual un momento maravilloso? Estas son algunas de las preguntas con las que generalmente los especialistas comienzan cada una de las sesiones de coaching sexual, una forma de asesoramiento que ayuda a muchas parejas a resolver o mejorar dificultades que presentan en su intimidad. Esta tendencia está creciendo en la Argentina y las mujeres son las que toman la iniciativa a la hora de consultar.

El coaching sexual nació en los encuentros gestálticos de la Escuela de Palo Alto en California (EE.UU.) en los años 60 y 70, como una solución efectiva para muchos temas sexuales que estaban ocurriendo en las parejas y desde hace aproximadamente 10 años esa tendencia comenzó a practicarse en América Latina y muy recientemente en la Argentina, donde quienes más consultan son matrimonios de clase media que llevan más de 20 años de casados y desean tener una vida sexual más saludable porque cayeron en la rutina.

“Las que más se acercan son las mujeres que muchas veces no están preparadas para el placer y el hombre muchas veces tiene sexo como un acto automático sin darse cuenta de ello y es ya un clásico la queja frecuente de la mujer de que el hombre va directamente a los bifes y ella necesita más caricias, más mimos, más tiempo para excitarse. Los hombres, en cambio,  consultan más a un sexólogo por disfunciones sexuales, pero no tanto a un couch sexual porque éste trabaja más con la mejora sexual  y los logros”, explica Celia Laniado, psicóloga, miembro de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana y creadora de esta modalidad en la Argentina.

Las sesiones duran entre 45 minutos y una hora, tienen una frecuencia semanal o quincenal, según lo pactado entre los pacientes y el terapeuta, y en la actualidad existen dos modalidades de atención: la metodología presencial (en consultorio) y en forma on-line.  “La primera es sin dudas la mejor, pero no todas las personas tienen la posibilidad de tener un especialista idóneo en el lugar donde viven, y no todas pueden viajar. La modalidad virtual,  a través de una consulta por video conferencia privada en donde se puede hablar cara a cara a través de una pantalla, brinda casi  el mismo beneficio que si se hiciera una consulta en un consultorio”, sostiene la Dra. Olga Marega, especialista en  Sexología Clínica y Master en Sexualidad Humana.

Durante las sesiones el especialista trabaja con preguntas en donde se reconocen  temores, miedos y se identifican las  creencias limitantes que impiden disfrutar plenamente de la sexualidad. “Las tareas para hacer  en la intimidad del hogar son muy importantes y dependen de cada pareja. Van desde lo general a lo particular e incluyen  ejercicios eróticos. También les doy preguntas que abren para reflexionar y escribir durante la semana”, dice Laniado.

También se utilizan técnicas orientales milenarias, como las posturas y los ejercicios del sexo tántrico, el repertorio del Kamasutra, métodos de respiración y meditación hinduista, y el sexo Karezza, basado en un prolongado contacto físico con la pareja.

“El coaching sexual permite vivir de otro modo la propia sexualidad, adquiriendo nuevas habilidades sexuales y mejorando el intimar con la pareja. Esta actividad no tiene ninguna contra siempre que sea realizado por profesionales especializados que dan información científica actualizada y dan espacio a la subjetividad de los participantes. Por otra parte, hay temas, como la capacidad de desarrollar intimidad y amor, que no pueden enseñarse. Se requiere un conocimiento personal que luego se juega en el encuentro con el otro”, puntualiza la licenciada Diana Resnicoff, psicóloga y sexóloga.

La función de un sex-coaching o terapeuta sexual es ayudar a descubrir y comunicar las fantasías eróticas, brindar recursos lúdicos y eróticos que ayuden a mejorar el deseo sexual,  informar sobre los cambios  corporales  y sexuales que aparecen en determinadas condiciones y edades de la vida y ayudar a innovar el escenario erótico del encuentro sexual.

Aprendimos que para tener un buen sexo la clave está en innovar dentro de la pareja”

  Marta tiene 51 años, es  ama de casa y profesora de idiomas y desde hace cuatro meses, una vez por semana, concurre junto su esposo al consultorio de una couch sexual. Esta es su experiencia.

“Empezamos a ir con mi marido porque él siempre quiere tener relaciones y yo no tengo ganas, tenemos cuatro hijos y yo me ocupo de la casa, la comida y además tengo alumnos de inglés. A esta profesional nos la había recomendado un matrimonio amigo que nos habían contado que estaban atrapados por la rutina y el desgaste sexual y esto arrastraba a relaciones conflictivas. Y gracias a las conversaciones de coaching pudieron recomponer su relación. Lo que más me gusta de estos encuentros es que podemos conversar  y escucharnos. La couch sexual nos hace preguntas que nos hacen pensar y accionar congruentemente con lo que queremos, nos da tareas para hacer los fines de semana u otros días. Aprendimos que para tener un buen sexo la clave está en innovar dentro de la pareja. Hicimos cosas hermosas que jamás en 18 años de casado habíamos hecho. Ahora  hay más encuentros, más comunicación, podemos hablar abiertamente de las cosas que nos pasan, de lo que queremos, de lo que nos gusta y además la estamos pasando de maravilla. Ahora aprendí que hacer el amor no es cualquier cosa, hacer el amor  es el encuentro íntimo de los cuerpos. Es el pregonar de hacer del sexo un acto indestructible de amor”.

 

La licenciada Celia Laniado propone una serie de consejos para los matrimonios de muchos años que deseen mejorar su intimidad sexual.

-Bailar juntos desnudos antes de acostarse.

-Es importante mostrarle a tu compañero las cosas que te gustan y que tipo de caricias son las que necesitas.

-Permitirse fantasear antes y durante la relación sexual.

-Verbalizar con tu pareja lo que te gusta y lo que no te gusta y contarle cuáles son tus preferencias sexuales, indicarle tus zonas erógenas más sensibles.

-Considerar que la risa, el deseo y la creatividad evitan el aburrimiento sexual.

-Buscar un tiempo y espacio apropiados para hacer cosas diferentes, crear situaciones de encuentro.

-Embellecer el cuerpo, liberarlo, hacer algún tipo de actividad física o mejor aún practicar baile como la salsa o el reggaeton.

-En la medida de lo posible, revitalizar la pareja con una escapada de fin de semana, dos o tres veces al año.

-Innovar  con tu pareja para salir de la rutina sexual: usando lencería erótica para sorprenderlo o un jazmín perfumado para acariciar su cuerpo o una pluma para rosarlo.

 PUBLICADO EN DIARIO CLARÍN

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