Amores tóxicos

Pareja-separada

Hay vínculos que generan sufrimiento, dependencia y malestar físico y emocional. Se trata de relaciones adictivas que no son casuales ni aisladas.

Teresa se prueba un vestido nuevo frente al espejo. Se encuentra atractiva con él y eso la pone contenta. En ese momento, entra Joaquín, su marido.

-Joaquín: ¿Y ese vestido?

-Teresa: Es nuevo. ¿Te gusta?

-Joaquín: Sí, me gusta muchísimo, pero me parece que no te lo compraste pensando en mí. ¿A quién vas a ver?

-Teresa: Claro que me lo compré pensando en vos.

-Joaquín: Sos una mentirosa. No me ibas a decir nada, lo que pasa es que te sorprendí.

-Teresa: Siempre me hacés lo mismo. No puedo estar contenta que siempre lo tenés que arruinar.

Esta escena, extraída del libro Parejas tóxicas” de la licenciada Beatriz Goldberg, es un claro ejemplo de un vínculo tóxico que pueden establecer los integrantes de una pareja. Se trata de relaciones que suelen pasar del bienestar al malestar en muy pocos segundos porque en todos los casos uno de los componentes del vínculo construye efectos amenazantes llevando al otro a un estado de alerta donde el desenlace siempre es impredecible.  Se vive en un estado permanente de incertidumbre amorosa en el que las personas terminan con una enorme caída en su autoestima y en su identidad.

La característica principal de este tipo de vínculos es que son relaciones que generan sufrimiento, dependencia y malestar físico y emocional y a pesar del malestar que generan no pueden disolverse ni cambiar. Las personas que establecen este tipo de vínculos suelen tener una autoestima baja y este tipo de relaciones adictivas, tóxicas, codependientes no suelen ser aisladas ni casuales.

“Se denominan vínculos tóxicos o adictivos porque pueden compararse con la relación que una persona establece con una sustancia tóxica y adictiva, con una droga, por ejemplo. La persona sabe que luego de consumirla el bienestar durará muy poco. Pronto volverá a sentirse mal, ansioso, desesperado y quiere creer que esa sustancia cambiará su realidad y le generará el bienestar que desea. Pero esa sustancia destruye a la persona, la daña, la lastima, la intoxica, la empobrece, la aliena. El efecto hipnótico, alucinatorio, químico dura unos minutos. Luego vuelve la realidad con los autorreproches, las críticas, las culpas y la desvalorización”, explica Andrea Gómez, Psicóloga, Psicoanalista y Sexóloga.  Y agrega: “Creen que la solución está en alguien o algo que los complemente, les otorgue lo que no tienen, los calme, los tranquilice. Esta es solamente una ilusión. Existe una frase popular que dice que primero hay que sentirse bien desde adentro de uno mismo para estar bien afuera. La salud psíquica y física se construye en un espacio intermedio, en relaciones sanas, equitativas, respetuosas, complementarias. No se puede vivir encerrado en uno mismo ni esperar todo de afuera”.

La toxicidad de una pareja adquiere formas muy diversas que pueden ir desde la pelea constante a la indiferencia absoluta, pasando por el clima de agobio permanente, el encubrimiento y la manipulación. En todos los casos, el rasgo común es que son parejas basadas en el sufrimiento y la descalificación, parejas que no favorecen el crecimiento personal de cada uno de sus integrantes, sino que, por el contrario, lo retardan o, incluso, lo anulan.

“En la pareja tóxica, los celos tienen una connotación especial: no son la manifestación de un deseo de posesión que es propio de las relaciones muy pasionales, sino que es una forma de agresión y de control del otro. Como consecuencia de la toxicidad de la pareja en cuestión, aunque exista un “celoso oficial”, los celos no son una manifestación de uno solo de los integrantes, sino un sentimiento que se produce de a dos. No se trata de que uno o los dos integrantes de la pareja sean intrínsecamente celosos, sino que los celos surgen en la propia dinámica de la relación”, sostiene la psicóloga Beatriz Goldberg, especialista en crisis individual y de pareja.

Carolina Santori, licenciada en Psicología, explica que a la hora de detectar indicios sobre este tipo de vínculos es fundamental estar atentos a señales que pueden estar queriendo avisar algo importante como, por ejemplo, llamadas constantes por teléfono para saber dónde se encuentra y/o qué está haciendo la otra persona, enojos o planteos por salir con amigos o amigas, querer estar las 24 horas del día juntos, alteraciones excesivas a la hora de tener alguna discusión, entre otras conductas.

¿Tienen futuro este tipo de parejas? “Sí, este tipo de parejas tienen futuro, lo que no significa que sea algo positivo.  Tienen futuro porque se corre el riesgo de construir una pareja dependiente, uno del otro, alimentada por el conflicto constante.  Son las tan conocidas personas que están muchos años juntas a pesar de que se pasan el tiempo peleando o llorando o sufriendo, en vez de estar unidos por el disfrute, la alegría, el compartir”, responde Santori.

El primer paso para salir de una relación tóxica es tomar consciencia que se está dentro de ella, que se ha establecido una relación con estas características. Por eso, hay que tener en cuenta que para encarar una salida a este problema el diálogo siempre es la herramienta fundamental para el buen funcionamiento de cualquier tipo de vínculo.

“Es importante tener paciencia y encontrar el momento de mayor tranquilidad de ambos, para poder hablar con serenidad y estar dispuestos a la escucha.  Pero también es trascendente lograr un trabajo personal que significa aprender sobre uno mismo, aceptarse, valorarse, quererse, conocer sus virtudes y sus defectos. De esta manera, las personas que trabajan sobre sí mismas pueden lograr mayor autonomía, amor propio, independencia y lograr una mirada más amorosa sobre sí mismas.  Así es como se amplía la posibilidad de conocer a una persona y generar un vínculo armonioso”, propone Santori.

La terapia de pareja también puede ser un aliado a la hora de poner en claro los sentimientos y las preocupaciones que evidencian los componentes de un vínculo tóxico, ya sea para lograr la continuidad de la relación o para animarse a terminar con un cuadro de situación que no favorece al desarrollo de la pareja ni tiene perspectivas de futuro.

“Muchas parejas piden ayuda y logran salir adelante haciendo verdaderos cambios. Las que llegan con deseos de cambiar lo logran. Otras hacen un “como si”, consultan para satisfacer a su compañera/o pero abandonan la terapia rápidamente manifestando argumentos muy variados entre ellos la desvalorización del terapeuta y de la terapia”, dice Gómez.

“Resolver no siempre es dejar la relación, hay parejas que son presas de sus limitados y peligrosos mecanismos de defensa , accionan y responden con lo que tienen y muchos carecen de habilidades o recursos sanos. Algunas de estas parejas logran detenerse a tiempo ya sea por una serie de situaciones traumáticas o por ver el derrumbe familiar. Si el deterioro amoroso y emocional no es invalidante, estarían en condiciones de trabajar profundamente los cimientos de esa increíble “Terceridad” que es el vínculo, en este caso la terapia de pareja, establece desde el principio una normativa comunicacional diferente y el desarmado de las pautas de interacciones perversas posibilitarían otorgar algo de oxígeno para recién comenzar allí a proyectar cambios”; concluye el Lic. Fernando Rubano, coordinador del área de pareja en la Escuela Sistémica Argentina ( E.S.A).

CLAVES

-Tomar consciencia de que se vive mal y se sufre.

-Abandonar la queja y ocupar un rol activo en busca del bienestar psíquico.

-Desear vivir mejor, cambiar y dejar de sufrir.

-Buscar apoyo en aquellas personas que son capaces de escuchar y acompañar sin juzgar, ni criticar, ni maltratar.

-Fortalecer la autoestima y creerse merecedores de algo mejor.

-Buscar apoyo psicoterapeútico lo antes posible.

-No creerse indispensables para nadie ni permitir que otro proyecte en uno sus miedos, frustraciones, dudas y debilidades.

– Tomar distancia para pensar y ver con claridad.

-La posibilidad de cambiar está en cada persona. No viene de afuera, no llega rápido ni lo trae un Delivery.

PUBLICADA EN REVISTA VIVA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

foto: http://www.lamejortiradadetarot.com

 

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