Eva Giberti: “Los padres están ocupados en ganar dinero y hacer actividad física”

La prestigiosa psicóloga sostiene que los adultos no trasmiten valores esenciales y que es lo mismo el profesional que tira una trompada que el “villero que se pasa con la cerveza” y pega.

 La violencia ya está instalada entre los más chicos y, encima, ahora suben las imágenes de los combates a internet ¿Por qué?

Los adolescentes no nacen sabiendo eso, se lo vamos transmitiendo nosotros como posibilidades. Se aprende de la violencia mediatizada y a los 10 u 11 años comienzan con el afán de protagonismo porque han aprendido que el que no está en la tevé, no existe.

Ahora, también las mujeres son violentas.

No hay razón para pensar que no pueden serlo. Esto forma parte de un mito. Las mujeres podemos ser violentas y esto responde a una pulsión agresiva que es humana, aunque socialmente está estimulada entre los hombres y reprimida, limitada e inhibida en el género mujer. El problema es que esa pulsión se manifiesta porque están fracasando los sistemas inhibidores de la mano de la falta de diálogo y contención familiar y social.

¿Cuál es la responsabilidad de los padres en la violencia adolescente?

Es importante, pero debo decir que no soy optimista en relación a la modificación del estilo de los adultos para manejarse con sus chicos porque la gente trabaja demasiadas horas y lo único que quiere es encender el televisor, descansar y los chicos llevan mucho tiempo. La presencia de los padres tampoco garantiza un diálogo fecundo de transmisión de valores porque están ocupados en ganar dinero y hacer actividad física. Una cosa es si los padres le dicen “vos no tenés que ser estúpido, tenés que hacerte ver, pelear”. El diálogo debe estar apoyado en la solidaridad, la necesidad de estudiar, trabajar, en el respeto por los derechos humanos y los propios. Yo no sé si le hablan de eso. Hay un mundo cultural muy ajeno a las necesidades de los adolescentes.

¿La violencia sigue instalada en la familia?

El común denominador en el mundo que ya preocupa a las Naciones Unidas es el incremento de violencia familiar, pero especialmente violencia masculina contra las mujeres.

¿Por qué no se avanza y las mujeres siguen sin denunciar golpes y maltratos?

Por miedo y porque históricamente la policía no tomaba la denuncia si ella no entraba con un tajo en la cara o con la cabeza fracturada. El mismo problema lo tenemos con los jueces porque no son el mejor acompañamiento para luchar contra la violencia familiar y caratulan lesiones en lugar de violencia familiar.

¿Hay diferentes manifestaciones de violencia en las clases bajas y media-alta?

Los profesionales médicos o abogados que le tiran el trompazo a la mujer son exactamente igual al villero que, ese día, se pasó con la cerveza. No necesariamente se pega en estado de alcoholemia sino por el placer absoluto de pegar.

¿El hombre sólo es violento cuando pega?

La víctima nos llama, estadísticamente, por el golpe físico, pero sabemos que esa agresión viene con violencia psicológica, simbólica y económica. Otras veces, el llamado se debe a que el hombre está desesperado por los celos y no deja salir a la mujer, no la deja ver a su familia o ir a estudiar. La violencia económica se manifiesta en aquellos sujetos que, teniendo disponibilidad, exigen que ella todos los días le pida 5 ó 10 pesos para ir a comprar la comida de los chicos. Ese hombre coloca a la mujer en situación de subordinación y sometimiento.

¿La violencia se trasmite de padres a hijos?

Ser testigos de violencia es gravísimo. Están los chicos que aprenden y se identifican con el golpeador, sobre todo si la mamá no puede hacerle frente o tiene miedo de denunciar, pero también está el que se le cruza al padre para pararlo o agredirlo en forma violenta. Son los dos grandes niveles de análisis posible con distintos matices. Además, está la cultura porque los hijos escuchan y ven cómo las mujeres siguen siendo tratadas como estúpidas o incapaces y ahora también como objeto sexuales, como personas que tienen que estar en perfecto estado físico todo el tiempo.
¿También hay violencia en las parejas adolescentes?

Las adolescentes suelen no entender que cuando el novio les pega un empujón, de allí al tirón de pelo y al trompazo hay una distancia mínima. No saben que es peligroso tener un novio controlador que, después, es probable que se muestre golpeador. Tienen que saber que no hay que tolerar ni un insulto, ni un tirón de pelo, ni nada.

PUBLICADA EN REVISTA MÍA

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s