Volver al sexo

sexo a los 50En la actualidad, son muchas las mujeres de 50 y pico, viudas o separadas, que luego de años de tener relaciones con la misma persona inician un nuevo vínculo sexual.

El escenario ubica a Raquel, una señora viuda de 52 años, en su casa en una reunión con tres amigas. Mientras les relata que desde hace tres semanas está conociendo a un hombre de su edad, las lleva a la habitación para mostrarles dos conjuntos de ropa interior que compró especialmente para la próxima salida que muy probablemente finalice con ambos pasando la noche por primera vez. Tras reírse durante unos segundos, las mujeres debaten sobre cuál es el más apropiado para la “primera vez”. Finalmente gana una pieza tradicional de color rojo que Raquel separa del placar para estrenar en su nuevo encuentro.

Hoy en día son muchas las mujeres de 50 y pico separadas o viudas que después de muchos años de tener relaciones sexuales con la misma persona vuelven al ruedo en otro momento de sus vidas donde la intimidad sexual suele ser un aliado de disfrute en los años de la madurez.

En general, se trata de mujeres que atravesaron diversas experiencias en sus vidas: lograron formar una familia, son independientes, criaron a sus hijos que hoy en día ya no dependen de ellas, muchas progresaron en sus carreras laborales y cumplieron las metas que se fueron planteando. Es el momento ideal para animarse a vivir plenamente una nueva sexualidad.

“Muchas veces, estas mujeres que estuvieron casadas durante años y desde muy jóvenes, iniciaron su vida sexual con sus maridos y todas o la mayoría de las experiencias sexuales, fueron vividas con él. Luego, con el correr de los años, es posible que la vida sexual se haya ido apagando, tornado monótona, carente de pasión, o hasta a veces inexistente. Volver a ejercer su sexualidad, desde un lugar de madurez, diferente y renovado, es una oportunidad para reeditarse y animarse a desplegar fantasías o deseos que tal vez pudieron haber sido relegados por no encontrar eco en su pareja anterior, o incluso por el temor de plantearlo. Es posible que ahora se den permisos que antes no se habrían dado y eso les ayude a descubrir aspectos inexplorados de sí mismas”, explica la Licenciada Mariana Matarucco, psicóloga clínica.

Ansiedad, temores hacia lo desconocido, expectativas por un primer encuentro que no siempre resulta como se lo imagina, fantasías en relación a cómo podría continuar el vínculo una vez desarrollada la intimidad y las preocupaciones por la opinión del entorno son algunas de las sensaciones que suelen atravesar a estar mujeres.

“En general, la nueva experiencia es superior a todas la anteriores. En la nueva etapa sexual, luego de que resuelven algunos conflictos, las mujeres son mucho más activas, saben lo que quieren y están dispuestas a disfrutar sin límites. Cuando una mujer retoma su vida sexual, mejora en todos los aspectos de su vida, aumenta su autoestima, está mucho más motivada para cuidarse en las comidas, hacer actividad física, y todo se retroalimenta para que cada vez se sienta más sexual, más atractiva y más erótica”, dice Patricio Gómez Di Leva, psicólogo, sexólogo y miembro de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana.

Uno de los argumentos que juegan a favor de la posibilidad de disfrutar plenamente del placer sexual está relacionado con la tranquilidad que experimentan estas mujeres que entradas en la menopausia ya no corren el riesgo de quedar embarazadas, situación que potencia un encuentro sexual más relajado y donde los años de experiencia son una condición irrefutable acerca de qué cosas le gustan más y que otras instancias nuevas les gustaría abordar en la cama. Por algo, algunos denomin a esta etapa como la segunda juventud en la sexualidad.

“La diferencia primordial entre la sexualidad de la juventud y la de la adultez es no pensar en la concepción de una familia que engendrará niños. Que el placer está en cada uno y en los dos; que no es necesaria la convivencia. Que pueden aparecer otros y variados proyectos, o no. La sexualidad  es una aventura espiritual, lúdica y sagrada en sí misma. La sexualidad no es la genitalidad, sino el descubrimiento de una energía poderosa que nos trasciende”, sostiene Olga Tallone, psicóloga, sexóloga clínica y directora de TantraClub. Y agrega: “ Podríamos pensar en juventud, en la resignificación de rejuvenecer en la ilusión, la alegría, la seducción. Pero también podemos vivirla como un buen otoño a degustar, a apropiarnos, desde nuestra madurez y experiencia. No hace falta imitar modelos adolescentes o juveniles, para gozar y sentir placer”.

“El conocimiento de sí misma y de los otros se la puede capitalizar en esta etapa, más dueña de sí misma, con un caudal de experiencia que debe activar para saber mucho más rápidamente si lo que está viviendo con su pareja es o no lo que desea vivir a esta altura de la vida. Si las mujeres se encuentran con una pareja con la cual logren una buena comunicación a nivel sexual comienzan a sentirse más atractivas y deseables, comienza a mejorar su aspecto y su autoestima”, puntualiza la licenciada en psicología Viviana Sánchez Negrette, especialista en terapia familiar.

Cristina (53) estaba divorciada desde hacía más de 10 años y se desempeñaba en una buena posición en una multinacional. Tiempo atrás un compañero más joven que ella comenzó a seducirla y, pese a que le gustaba, sentía que no iba a poder satisfacer a un hombre de 40 y cortos años. En una de las sesiones con su psicólogo él le manifestó que su problema no era sexual, sino de autoestima. “Me indicó que retomara con la masturbación que hacía años había abandonado. De esta forma descubrí que mi posibilidad de gozar estaba intacta y hasta había mejorado. El día que el especialista me dio el alta le dije que no sabía que era lo que a este muchacho le gustaba de mí, pero que nunca pensé que a los 53 años iba a sentir un placer enorme a la hora de tener relaciones”, cuenta.

Algunas mujeres inician un nuevo vínculo y otras prefieren los encuentros esporádicos al estilo touch and go, tan frecuentes no sólo en la juventud sino también en la adultez.

“A estas mujeres les diría que se animen a jugar y a explorar su sexualidad desde esta nueva perspectiva que les da la madurez. Que no pierdan el tiempo preocupándose por cuestiones superficiales, como las vinculadas con el aspecto físico. Que disfruten sin tabúes ni complejos, que abandonen viejos patrones obsoletos, se dejen llevar y se permitan sentir. Que se comuniquen con su pareja sexual, es muy importante que se animen a compartir sus gustos y preferencias pero también que sepan decir no cuando sea necesario. Que respeten sus propios límites pero que tampoco se limiten tanto. Que sean creativas y encuentren la manera de sortear los obstáculos que impone el cuerpo, como son la resequedad vaginal, la baja libido, el sobrepeso, etc. Que encuentren ese equilibrio donde se sientan cómodas, relajadas y a gusto con ellas y con el otro, para poder así disfrutar plenamente de sus relaciones”, aconseja Matarucco.

Cecilia (59) enviudó hace cinco años luego de pasar casi 40 años con el hombre de su vida con quien tuvo tres hijos. Al principio, no quiso saber nada de salir con hombres pero una amiga la convenció para que asista a una reunión de solos y solas. “La segunda vez que fui conocí a un señor con el que salimos un tiempo. Estaba entusiasmada y hasta fui a comprar ropa interior con una amiga. Al principio me sentí rara porque nunca había estado con otra persona que no fuera mi marido, pero al tiempo logré relajarme y disfrutar de esta nueva experiencia”, dice Cecilia.

“Esto es casi una regla. Cuando una mujer retoma su vida sexual, renueva el cajón de la ropa interior. Creo que es fundamental renovar la ropa interior permanentemente. He tenido muchas pacientes que cuando retoman su vida sexual a los 50 años, descubren que es una sexualidad mucho más placentera y libre que la que tenían a los 30. Incluso, algunas logran tener orgasmos muchos más intensos. Pensar que la sexualidad se termina con la  menopausia es un mito, lo  que en algunos casos puede suceder es que haya menor lubricación, pero esto se resuelve con más y mejor estimulación o con un lubricante”, sugiere Gómez Di Leva.

“Todo aquello que las ayude a sentirse más seguras, cómodas y hermosas es siempre bienvenido. Desear y sentirse deseadas es una buena manera de encender la llama interior. Ese fuego que es nuestra fuente de poder, de motivación, de alegría y que al reavivarse, revive al ser que lo posee y lo hace brillar de una manera única e inconfundible”, concluye Matarucco.

 

Publicado en revista Viva

 

 

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