De la Play al asado, ellas se meten cada vez más en terreno masculino

FUTBOL PARA TODAS 2Tienen entre 20 y 35 años y eligen divertirse con actividades de “hombres”. Dicen que no pierden la femineidad.

Sábado a la noche. Cuatro mujeres en edad universitaria se reúnen y organizan una picada. Sin embargo, la dueña de casa les recuerda que tiene disponible la play station. Las otras chicas la observan e inmediatamente responden afirmativamente a la propuesta. Juegan de a dos mientras las otras esperan su turno. Algunas eligen jugar con el Real Madrid de Cristiano Ronaldo, aunque la mayoría prefiere al “Barca” de Messi. Vociferan ante cada aproximación al arco rival, se enojan ante un fallo equivocado del árbitro y celebran cada gol con un grito que se transforma en eco. Los partidos pueden durar toda la noche y hasta entrada la madrugada. Y la semana siguiente tendrán la merecida revancha.

Son jóvenes de entre 20 y 35 años, la mayoría profesionales o estudiantes de carreras universitarias o terciarias, que se juntan entre amigas para realizar actividades que comúnmente están más asociados a lo masculino como jugar al fútbol, a la play, hacer asados, practicar esgrima o lavar los autos.

“La mujer se está corriendo del lugar del no puedo, y de la etiqueta de “sexo débil”. Al ganar más independencia y seguridad en varios escenarios, adquirió  confianza, se anima y se arriesga a más. El sentimiento de autorrealización ante cada logro hace que la mujer siga ampliando terrenos  y teniendo roles más protagónicos. No tiene miedo a exponerse, a probar, a arriesgarse ni a rotar los estereotipos socialmente adquiridos”, explica la licenciada en Psicología Marcela Scornavachi.

“Hace unos meses empecé a jugar al fútbol con unas amigas porque faltaba una chica, después me siguieron llamando y desde ese día voy todos los sábados.  En el entretiempo hablamos de nuestras cosas, de nuestros novios, de los jugadores que nos gustan o de con quien está saliendo el jugador, cosas de mujeres”, dice Lucía Gazzano, de 22 años.

¿Estos nuevos comportamientos de estas mujeres estarán marcados por un cambio en la preferencia de los gustos o se esconde una cuestión de competencia con los hombres? La Licenciada Mariana Matarucco, psicóloga clínica, sostiene que en estos tiempos posmodernos, marcados por la ambigüedad y la contradicción, las cuestiones de género no quedan exentas de estos matices. “Por un lado, durante este proceso paulatino de apertura y permeabilidad en los límites entre lo femenino y lo masculino, las nuevas generaciones se van insertando en una estructura cada vez más flexible y ambigua en donde las actividades ya no se categorizan tanto por género sino más por intereses individuales.  En este sentido, cada vez se va naturalizando más el ejercicio de ciertas tareas, actividades o funciones que antes eran propias de cierto género e impensables para el otro”, responde Matarucco.

“Aprendí a hacer asados viendo a mi primer novio. Se fueron dando varias juntadas sólo de mujeres, con parrilla disponible y ningún asador y ahí me di cuenta que si no lo hacía yo íbamos a comer siempre empanadas. En mi anterior casa tenía una terraza gigante y cuando me mude improvisé una especie de alcancía para juntar plata para comprar una parrilla y gracias a las colaboraciones salieron un montón de asados para amigas”, cuenta Eliana Przybylski, de 30 años.

Una de las preguntas que surgen a raíz de esta tendencia es si este tipo de mujeres pierden sus rasgos femeninos al realizar estas actividades más vinculadas a los varones. “No creo que la mujer pierda su femineidad o deje de ser femenina, ya que considero que los gustos y ser coqueta pasan por lugares diferentes, es por esto que son completamente compatibles. Realizar este tipo de actividades, no les resta femineidad, todo depende de quién la juzgue”, opina la licenciada en Psicología Lucía Peña, miembro de Espacio Olazábal.

 La mayoría de estas chicas coinciden en que, generalmente, los hombres no reprueban este tipo de comportamientos y que hasta se ven seducidos por estas nuevas actitudes.

“En la medida justa, creo que para muchos hombres resulta atractivo que las mujeres rompan con el clásico estereotipo femenino y se animen a hacer cosas nuevas, diferentes o impensadas.  Pensemos que en el imaginario social muchas veces ciertos aspectos femeninos, como la sensibilidad o la fragilidad, aparecen devaluados al mismo tiempo que se privilegian ciertos aspectos masculinos como el éxito, la fortaleza o la valentía. Entonces, la fusión de aspectos femeninos deseables como la belleza, con aquellos masculinos valorados como la fortaleza, supone una fórmula interesante que más de un hombre estaría dispuesto a experimentar”, concluye Matarucco.

TESTIMONIOS

“Armamos mini torneos: la que pierde paga el helado”

A Amneris Corteguera (21) le gusta ir al cine, ir a bailar y salir de shopping como a la mayoría de las chicas de su edad. Sin embargo, en los últimos meses descubrió –junto a su grupo de amigas- la pasión que siente cada vez que juega un partido de fútbol en la play station.

“Los partidos son un griterío de mujeres, nos reímos mucho. Nos juntamos a cenar y a veces nos quedamos jugando toda la madrugada. Cuando somos muchas armamos mini torneos y a veces apostamos algo durante los partidos y las que pierden tienen que pagar el helado”, cuenta Amneris, estudiante de diseño de interiores.

“Cuando iba a bailar y charlaba con un chico al principio me daba vergüenza contarle que me gusta jugar a la play pero ahora no porque, en general, ellos se copan y termina siendo el tema de la charla. A veces se sorprenden, pero es como que piensan que una es la chica ideal y les gusta”.

Hincha fanática de River, además de jugar a la play con sus amigas también juega al fútbol y practica esgrima. Sin embargo, dice que para nada pierde su femineidad al realizar este tipo de actividades más asociadas a los hombres. “Muchos se piensan que si hacemos cosas de hombres se va a perder esos rasgos femeninos. Pero no tiene por qué ser así. Me gusta comprarme zapatos, ropa, bijouterie, maquillaje y perfumes”.

 

“Hacer un gol es la mayor satisfacción del mundo”

Vestida con un short negro donde sobresale una franja rosa, con una musculosa negra deportiva y con vendas en sus tobillos para prevenir posibles esquinces ante alguna patada o mala pisada, Maria Emilia Rozic (22) se dispone a arrancar el clásico partido de fútbol de sábados entre amigas.

“Para mí jugar al fútbol es una forma de diversión completamente saludable por el ejercicio que requiere. Si bien no lo tomamos a modo de competencia, cada vez que jugamos lo hacemos como si fuera la última vez. Las primeras veces que jugamos éramos horribles, algunas les teníamos miedo a la pelota, pero cada vez se van viendo más progresos”, cuenta María Emilia.

“El día de los partidos lo espero con muchas ganas, Me encanta jugar y más si es con amigas. Hacer un gol es la mejor satisfacción del mundo. Lo hacés y automáticamente corres a donde están todas las de tu equipo para abrazarlas y festejarlo, porque el gol lo hicimos entre todas”.

Esta joven estudiante de Ciencias de la Comunicación y que tiene como ídolo a Román Riquelme, sostiene que existe un cliché en decir que el fútbol es sólo para los hombres. “Yo me sigo sintiendo la misma persona, me sigo pintando como todas las mujeres. Soy coqueta, me gusta plancharme el pelo, pintarme las uñas”.

PUBLICADO EN CLARÍN

 

 

 

 

 

 

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