¿Cómo lograr el difícil equilibrio entre el trabajo y la vida personal?

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Según los expertos, es clave la actitud que tenemos al terminar la jornada laboral y establecer prioridades en ambos ámbitos.

Una de las características que nos ofrece la gran ciudad es que constantemente vivimos en forma acelerada. Y el trabajo es el gran responsable de una situación que acapara la mayor atención durante el día. Sin embargo, muchas veces concentramos todos los esfuerzos en el ámbito laboral dejando de lado la vida personal.

Trastornos del sueño, de la alimentación, ataques de pánico, depresión, estrés, enfermedades psicosomáticas, resfríos frecuentes y gripes son algunas de las consecuencias que repercuten en el cuerpo cuando no logramos dedicarnos a satisfacer otras necesidades, más allá de cumplir con las obligaciones laborales.

“Quizás lo ideal sería trabajar con menos presiones, con menor carga horaria, pero a veces no es posible. Lo que sí es posible es la actitud que podemos tener una vez que terminamos nuestra jornada laboral. No obsesionarse con el trabajo, por ejemplo. Una vez que terminó, que así sea, es decir, dedicarse a otra cosa. Enriquecer las otras facetas de nuestra vida: practicar un deporte, relajarse, estar con la familia, visitar amigos, dedicarse tiempo a uno mismo, disfrutar de la vida en pareja, son opciones sanas para alcanzar dicho equilibrio entre lo personal y lo laboral”, recomienda Mariana Gilbert, licenciada en Psicología especializada en Clínica de Adultos en el Servicio de Salud Mental, del Hospital Penna.

Estas actividades que nos permiten salir de la rutina laboral pueden ser llevadas a la práctica en soledad o compartidas con la familia u otros seres queridos. Lo importante es hallar espacios que permitan “desenchufarnos” en busca de un clima ameno que invite a relajarnos y a bajar un cambio.

“El equilibrio entre estos dos ámbitos resulta fundamental para nuestra salud, resulta importante poder desarrollar la habilidad para desconectarnos de la demanda constante que nos genera el ámbito laboral y poder descubrir aquello que nos genere placer desde otro lado, no desde la demanda sino desde un costado más lúdico o espiritual”, sostiene la licenciada en Psicología Melina Hoijemberg.

Al estar tan pendientes de la excesiva responsabilidad y del sacrificio que en determinadas oportunidades se transforma en una sobrecarga laboral, muchas veces entramos en una crisis de la que no siempre resulta fácil salir.
“Será positivo que la persona pueda darse cuenta de los recursos y fortalezas con las que cuenta para hacer frente a las situaciones de malestar. Toda crisis representa un trampolín hacia el cambio y una oportunidad de poder modificar aquellas cosas que no son funcionales y generan displacer. Con las crisis pueden advenir las posibilidades de concientización de que se necesitan realizar cambios en determinadas conductas que afectan negativamente la calidad de vida, como sobreexigirse laboralmente, no alimentar los vínculos sociales ni desarrollar actividades de ocio”, explica Carolina García, psicóloga laboral.

Una de las claves para evitar que las exigencias laborales nos sobrepasen y nos quiten tiempo y energías para dedicar a nuestro ámbito personal, consiste en establecer claramente cuáles son nuestras prioridades en ambos ámbitos. También es recomendable reflexionar sobre si lo que hacemos nos gusta. Y si la respuesta es negativa y por el momento no podemos cambiar de trabajo, el próximo desafío a plantearnos será pensar de qué manera podemos incorporar algo del orden de lo placentero por fuera del ámbito laboral, sea a través de alguna actividad o deporte, yoga, meditación, ir al cine o a comer afuera, entre otras.

LAS EMPRESAS Y EL WORKLIFE BALANCE

El worklife balance significa alcanzar un equilibrio entre la vida profesional y personal. Su objetivo es poder disfrutar tanto del trabajo como un medio de vida y como crecimiento tanto a nivel laboral como privado y de la vida personal como un esparcimiento que permita recargar energía para volver al trabajo y vivir los diferentes momentos.

“Existe el mito que quedarse después de hora favorece a la productividad laboral, sin embargo, esto es falso. Es importante respetar el horario laboral, salvo determinas excepciones, ya que además de aumentar la productividad, favorece a alcanzar este equilibrio entre el trabajo y la vida personal”, dice María Olivieri, manager de la división HR de Page Personnel, una empresa International especializada en el reclutamiento de posiciones en los niveles de jefaturas, coordinaciones, analistas y jóvenes profesionales.

Una política para favorecer el worklife balance, puede ser algún horario especial durante el verano, viernes flexible, horarios flexibles relacionado con el creciente aumento del tráfico donde el empleado puede entrar dentro de un determinado rango horario, beneficios a nivel remunerativo (financiar parte de gimnasio, clases de yoga, idioma o un dispositivo móvil para poder trabajar de forma remota) y trabajar un día desde la casa. Otra política puede ser para las madres, quienes pueden contar con una guardería dentro de las empresas.

“Además, hay empresas que tienen permitido unos 15 o 20 minutos para relajarse y dormir la siesta luego del almuerzo, como aquellas que tienen mesas de ping pong entre otros juegos que permiten distenderse, sobre todo en aquellas agencias que están relacionados con la creatividad”, concluye Olivieri.

 

PUBLICADO EN DIARIO CLARÍN

 

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