“Una persona resiliente puede gozar de una vida más sana aumentando las posibilidades de disfrute”

Eleonora Novogrudsky, licenciada en Psicología especializada en el trabajo con vínculos, violencia familiar, y protección de derechos, explica que la resiliencia es un proceso que se constituye a lo largo del tiempo que permite enfrentar y sobreponerse a la adversidad  resultando fortalecido por tales experiencias.

¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia es un proceso que  se  constituye a lo largo del tiempo, durante el desarrollo del sujeto. Implica procesos sociales e intrapsiquicos,  que posibilitan tener una vida sana, viviendo en un medio insano.  Este proceso permite la construcción de la capacidad subjetiva de  enfrentar y sobreponerse a la adversidad, resultando trasformado positivamente y fortalecido por tales experiencias. Ser resiliente no significa ser invulnerable sino ser afectado por las adversidades.

Diversos autores han planteado una variedad de características subjetivas que podríamos agrupar bajo el nombre de “factores protectores”, los cuales hacen a una personalidad resiliente. Entre ellos podríamos mencionar: la autovaloración, flexibilidad, tolerancia a la frustración, iniciativa, independencia, capacidad de disfrutar de las experiencias, creatividad, humor, entre otros. Dichos factores facilitan una adaptación positiva, atravesando las adversidades que se nos plantean.

¿La resiliencia comienza en la niñez o surge en otros momentos de la vida del ser humano?

En mi recorrido profesional he visto muchísimos ejemplos de niños, y/o adolescentes que han desarrollado características resilientes, e inclusive adultos que en el vínculo terapéutico las han construido. Ejemplo de esto, son muchos niños que han atravesado o atraviesan diversas situaciones de violencia doméstica, y al establecer un vínculo saludable con otro significativo (a veces de su familia extensa, otras veces algún vecino o maestro), en quien encuentran sostén, apoyo para elaborar dichas situaciones, e incluso ser acompañados en sus denuncias, logran construir una mirada sobre si mismos y el entorno, que les posibilita reflexionar sobre lo que sucede, encontrar modos de lidiar y/o salir de dichas situaciones, y sobre todo, construir otros modos vinculares, más saludables, evitando así la reproducción del vinculo violento a través de las generaciones.-

¿Cómo se establece este proceso?

La resiliencia, no es factible de ser pensada como un atributo con el que los niños nacen o que adquieren naturalmente, sino que supone un proceso interactivo entre los sujetos y su medio. Según las cualidades de dicha interacción, se posibilitara la contracción de factores resilientes en el sujeto. En consecuencia, si bien es importante los aspectos temperamentales y habilidades cognitivas de un niño, lo fundamental e indispensable para el desarrollo de características subjetivas que conforman una personalidad resiliente, es contar con el apoyo y/o sostén de otro significativo con el que estable un vínculo positivo. Dicho vinculo, facilitará un adecuado desarrollo de la capacidad simbólica, la cual se encuentra en la base de las características resilientes señaladas.

¿De qué depende que ante una misma desgracia una persona sea resiliente y otra no?

Que una persona sea considerada resiliente y la otra no ante una misma adversidad, supone que el sujeto ha logrado elaborar dicha experiencia de modo tal, de resultar fortalecido por la misma, atravesarla de modo saludable. A su vez, esto depende de los recursos subjetivos con los que dicha persona cuenta para enfrentar tal experiencia. Se puede decir, que estos recursos conforman una especie de “filtro”, que resulta protector y saludable, el cual es el patrimonio subjetivo con el que cuenta la persona resiliente para enfrentar la adversidad.

¿Cómo influyen la familia y el entorno en este proceso?

En principio, seria más apropiado hablar de “las familias”, y no la familia, para así abarcar todas las variantes que la actualidad nos propone. Al ser la resiliencia un proceso que se constituye en el seno de la interacción social, las familias, en tanto red vincular con un protagonismo fundamental en la estructuración psíquica subjetiva, resulta privilegiada para promover aspectos resilientes de sus integrantes. El tipo de vínculos que establezcan, desde el nacimiento, facilitara u obstaculizara el desarrollo de dicho proceso. Las interacciones positivas, que brinden sostén, amparo, diferenciación y orden, las cuales habilitan un camino de la dependencia hacia independencia, facilitando procesos de simbolización, permitirán la constitución de personalidades resilientes.

¿ De qué manera se puede potenciar nuestra capacidad de resiliencia?

Los factores rescilientes van cambiando según las etapas del desarrollo y según las adversidades, por lo que la promoción de la resiliencia se la debe contextuar dentro del ciclo de vida. Cada ciclo de vida, supone determinados trabajos y/u operaciones que debe atravesar el psiquismo, que pueden resultar en momentos de cambio privilegiados para favorecer la promoción de la resiliencia. A su vez, favorecer intercambios positivos con el entorno, ubicar figuras de sostén, generar espacios para compartir y reflexionar sobre las experiencias tendientes a resignificar las situaciones, darnos tiempo para procesar y metabolizar situaciones dolorosas o traumáticas,  instalar mecanismos de acompañamiento, que permitan crear salidas novedosas ante dichas situaciones, son aspectos que potenciaran esta capacidad.

 ¿Cuáles son las consecuencias o los beneficios para una persona que logra ser resiliente? 

En principio te diría, el gozar de una vida más sana, ya que cada experiencia procesada con el tamiz de las características resilientes, permite nutrirse  y conocer, lo cual aporta una visión más amplia y enriquecida de la vida. Permite establecer vínculos consigo mismo, con otros, con la historia, y con  los proyectos, de un modo saludable, aumentando las posibilidades de disfrute. Así mismo, facilita atravesar el dolor, sin quedar ligado a él de modo permanente, encontrando salidas creativas, las cuales siempre dejan un sello positivo.

Eleonora Novogrudsky es Lic. en psicología,  experta en el ámbito forense, especializada en el trabajo con vínculos, violencia familiar, y protección de derechos.  Ex docente e investigadora de la UBA, realizó investigaciones subsidiadas por la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UBA, que recibieron el mayor puntaje académico, en temáticas ligadas a resiliencia.

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