Celotipia: esos celos que tanto dañan

test-eres-demasiado-celosaCuando la persona celosa y la celada establecen un vínculo sin armonía, la relación puede tornarse insostenible. ¿Cómo identificar los celos enfermizos?

Los celos constituyen sentimientos y manifestaciones de temor a perder a la persona que se quiere. A nivel pareja, los hombres celosos exigen a sus mujeres que no se vistan “provocativamente” y las celosas censuran la “excesiva simpatía” y la “fácil sonrisa” de sus novios o maridos. Una pequeña dosis de estos comportamientos pueden favorecer el vínculo y hasta volverlo más erótico ya que cada miembro se siente necesitado, deseado y a la vez revalorizado cuando el otro puede verlo como objeto de deseo de un tercero. Sin embargo, existen otros casos mucho más extremos en que los celos irracionales y enfermizos atentan contra la calidad de vida de cada uno de los que componen el vínculo y de la pareja en cuestión.

El Dr. Walter Ghedin, Médico psiquiatra y Sexólogo, explica que el celoso y el celado establecen un vínculo sin paz, en el que no existe armonía, ni comunicación profunda y en el que ambos dependen uno del otro para poder ser. “Son como dos piezas complementarias que encajan casi a la perfección, reclamándose mutuamente la parte que el otro posee. El adulto celoso no reconoce al otro en su dimensión más plena. El otro está dentro de la experiencia subjetiva de control y posesión.  El celoso manifiesta un amor basado en la dependencia, como si el otro fuera parte del mundo personal del primero, por ende no reconoce la individualidad propia ni la ajena”, explica Ghedin, autor del libro “Tipos que huyen: los hombres prometen pero no cumplen, las mujeres esperan y desesperan”.

“Amar a otro es fundamentalmente creer en ese otro, pero no existe el amor sin celos, es decir,  sin el temor de perder el amor del otro. Los celos modifican una relación, en cantidad razonable la enriquece y no empañan el buen vivir de un vínculo y hasta puede lograr que el mismo se enriquezca y se motive. Muchas veces posibilita que se logre una mayor expresividad de los afectos, pero en cantidades desmesuradas puede matar el amor”, puntualiza Rosalía Álvarez, especialista en vínculos y miembro didacta de la Asociación Psicoanalítica Internacional.

A la hora de discriminar los celos según el sexo, si bien no existen estadísticas al respecto, hombres y mujeres comparten en igual proporciones ese tipo de sentimientos. Lo que si puede influir a la hora de acumular celos son las distintas circunstancias de la vida cotidiana (el desempleo o la jubilación en los hombres, un embarazo la menopausia en las mujeres, entre otras) que generalmente tienen un efecto negativo en la autoestima de las personas y éstas proyecten sobre la mirada de su pareja la propia visión desvalorizada que tienen de sí mismos.

Las redes sociales, especialmente Facebook, incrementaron los celos y las discusiones de las parejas ante la posibilidad de conocer todos los días gente nueva que formará parte del grupo de “amigos” virtuales. “Los avances tecnológicos han producido que en vez de revisar bolsillos, bolsos o agendas de papel, hoy se revisan desaforadamente celulares, casillas de emails y sobre todo cuentas de Facebook. Facebook es el productor más fértil de discusiones y separaciones de las parejas, porque permite crear la fantasía de que uno es amigo o amiga de miles de personas y porque además promueve encuentros reales y la infidelidad, que obviamente no es una alucinación, es una realidad”, expresa Luis Buero, Psicólogo social, periodista y autor del libro “Los celos en los vínculos cotidianos”.

“Tuve que sacar mi perfil de Facebook porque mi esposa me controlaba todo el tiempo con quién me enviaba mensajes privados. Una vez una chica que había ido conmigo a la primaria hizo un comentario a una foto que yo había subido y me hizo una escena de celos increíble. Para evitar este tipo de situaciones opté por lo más fácil. Ahora ya no tengo ese tipo de peleas”, dice Ariel, de 34 años.

Ghedin explica que los celos se pueden clasificar en cuatro grandes grupos: reacción emocional normal (es transitoria y no condiciona la vida de la persona ni de los demás), reacción emocional desmedida (afecta sobre todo las relaciones amorosas y es más frecuente en mujeres con diferentes grados de dependencia que suelen ser controladoras y pretenden que el otro les despeje infinidad de dudas que nunca llegan a ser aclaradas),  los celos como rasgo distintivo de la personalidad (son personalidades desconfiadas, suspicaces, condicionan la vida del sujeto y del entorno y afectan todas las áreas de vida: relaciones familiares, amorosas, trabajo). En el caso más extremo de los celos se encuentra la Celotipia el delirio celotípico, que se manifiesta como una idea falsa, irreductible y persistente, producto de la sustitución de la realidad por otra realidad que sólo existe en la cabeza del celópata.

“Todo tiene que ver con la supuesta infidelidad de su pareja, cualquier argumento le sirve como evidencia del engaño  que padece y del que es una víctima. El celotípico “jamás se equivoca”,  tiene una certeza y nadie puede convencerlo de lo contrario, de allí lo difícil que resulta vivir con personalidades con esta sintomatología. Es una persona  muy posesiva que pretende disponer de su pareja como si fuera  un objeto, una cosa, a disposición de sus gustos y caprichos. Pueden seguir a la víctima-pareja, coartarle la libertad, agredirla psíquica y físicamente por la supuesta infidelidad”, ejemplifica  la licenciada Adriana Guraieb, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

Las personas con delirio celotípico presentan extrema dependencia afectiva, falta de autoestima, personalidad débil, muy dependiente, que no tolera la idea de estar ni un minuto solo/a. Necesita del otro permanentemente para vivir, y el solo hecho de pensar en la posibilidad de ser abandonado/a lo coloca en una situación muy angustiosa que no lo deja vivir.

“Si la víctima del celópata cede a las exigencias propuestas, la situación empeora pues las obsesiones no tienen límite alguno y se suceden unas a otras en una espiral sin fin. Si cambia la vestimenta, no llama por teléfono, sale menos de su casa, lejos de tranquilizar al enfermo le despierta aún más desconfianza pues interpreta ,en esos casos, que está siendo víctima de una infidelidad mental”, alega Guraieb.

Para evitar tener celos tan enfermizos lo importante es tratar de armar vínculos más saludables que posibiliten relaciones sanas que fomenten una mejor calidad de vida individual, pero también en la pareja. Una de las premisas debería ser que cada uno de los integrantes pudiera tener sus propios tiempos, inquietudes y espacios, condición que, sin dudas, va a favorecer al mejor desenvolmiento de los espacios comunes. Y cuando la situación es extrema y no puede ser manejada es muy apropiado poder consultar con algún especialista.

“Muchas personas han aprendido a utilizar el tiempo que antes malgastaban en perseguir a sus parejas, en obtener logros personales, en especial, asignaturas pendientes vocacionales, laborales, artísticas. Esto ha incrementado su autoestima y muchas veces pasan de ser celosos a celados. También es importante focalizar el desapego y el hecho de que no tenemos garantías de nada en la vida. Cualquiera puede abandonarnos y no necesariamente por otro u otra, ni porque hayamos hecho algo indebido. Cuando uno logra entender que la vida es una feliz incertidumbre, fluye mucho mejor”, sostiene Buero,  que dicta talleres para celosos en el Hospital Tornú.

“Los factores culturales, familiares y educacionales pueden incidir en estimular los celos. Por ello, es conveniente que los padres tomen conciencia del papel activo que pueden desempeñar en la prevención. Es preciso que se abstengan de hacerles creer a sus hijos que están por encima de los demás, que por mimado y rey de la casa que sea, no puede disponer de las personas “a su antojo” porque no le pertenecen y que el amor de los padres no les será “robado” por los hermanos. También es importante realzar los valores de la tolerancia, el respeto y el reconocimiento del prójimo”, finaliza Guraieb.

 Cómo reconocer los celos enfermizos

-En la relación de pareja las discusiones son permanentes y el ambiente se tiñe de un gran malestar cotidiano.

– El celoso tiene alteraciones en la percepción de su propio cuerpo y de sus logros.

– Reitera su demanda de afecto excesiva en todo momento y una constante preocupación por su autoestima y su imagen ante los demás.

-Vive en constante competencia ante la cual se percibe como perdedor de entrada.

-No puede controlar el impulso de maltratar, acusar, reprochar.

-Siempre está el amante imaginario entre él y su pareja de turno.

-Siempre se muestra desconfiado, vigila hasta los mínimos detalles.

-Está muy atento a cuántas veces sonó el teléfono, cuántos minutos se retrasó al llegar su pareja del trabajo, etc.

-Revisa mails y mensajes de texto varias veces al día.

-El celado, por su parte, se siente asfixiado, con dificultades para insertarse creativamente en la sociedad por la persecución del celoso.

– A veces, el celado se aísla del mundo que lo rodea para evitar enfrentar escenas de conflicto con su pareja.

PUBLICADO EN REVISTA VIVA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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