“Con el tiempo descubrí que gracias a la celiaquía como más sano”

Luciana LasaDesde que se enteró que es celíaca, Luciana Lasa cumple al 100% la dieta libre de gluten y vive una vida normal llena de proyectos. Además, tiene una página web donde publica información sobre esta enfermedad y recibe consultas de cientos de personas de la Argentina y de otros países.

Luciana Lasa (29) se sienta en una heladería de Palermo luego de terminar con su trabajo como locutora en el programa “Los unos y los otros” que conduce Andrea Politti por América TV. Solicita un cortado y le pregunta a la moza si el café es instantáneo y si la leche es común o en polvo.  La empleada le contesta que el café es de grano, natural, y la leche entera.  Luego, saca de su cartera una barrita de cereal para acompañar su merienda.

Desde que nació y hasta sus seis meses de vida, Luciana padeció una enfermedad que le impedía asimilar la leche materna y la de vaca. Su mamá fue a ver a una pediatra, quien le dijo que su hija tenía los intestinos inmaduros. Tan preocupados estaban sus progenitores que su papá se fue hasta Luján a visitar a un curandero, que le manifestó que probablemente ella tendría pata de cabra. No conforme con esa respuesta pidieron turno con un segundo pediatra que le propuso a su mamá que la alimentara con leche de soja y al cabo de un tiempo pudo asimilar el proceso de lactancia.  Hasta hace cuatro años, siempre tuvo bajo peso, 15 kilos por debajo de lo que debería pesar por su edad y estatura. Pasó su niñez haciendo clases de danza clásica y como unos estudios arrojaron que tenía bajo el hierro, una especialista le aconsejó dejar esa actividad. Con el tiempo, Luciana se dio cuenta que todos estos síntomas estaban vinculados a la celiaquía.

Esas señales volvieron a aparecer en el 2006, año en que sufrió un accidente de tránsito y en el que se separaron sus padres. “Me veía fea, tenía aftas en la boca, aunque no tenía síntomas gastrointestinales manifiestos. Pero seguía con el bajo peso y con el hierro por el piso”, recuerda Lucina que es periodista y locutora.

Para mediados de 2009 llevaba una vida más que acelerada: hacia natación tres veces por semana, estaba terminando la segunda carrera, cursaba de noche, y trabajaba todo el día. Como veía muy feo su pelo decidió pedir un turno con una dermatóloga para que le recetara unos aminoácidos. Pero la doctora la mandó a hacerse  unos análisis,  preocupada por los valores del hierro. “Ese mismo día tuve que ver a un clínico y después a un hematólogo  que primero me preguntó cuál era mi rutina y después me dijo que suspendiera todo lo que estaba haciendo. Yo estaba parada y no entendía nada, solo quería llegar en horario a la clase”.

Ante ese cuadro de situación, el Dr. Adrián Bassuk le mandó a hacer otros análisis con el agregado de la prueba de las enzimas de celiaquía porque entendió que existía una chance de que pudiera ser celíaca. “Esa tarde me subí a un colectivo, llamé a una amiga y aunque una o dos veces había escuchado la palabra celiaquía estaba totalmente desorientada”, confiesa.  A los pocos días, los resultados dieron positivo pero el diagnóstico tenía que ser confirmado con una biopsia que por miedo tardó seis meses en realizar.

Si bien estaba a punto de asimilar que no le quedaba otra opción que comenzar a realizar una dieta libre de gluten, el click definitivo lo hizo cuando su médico clínico le dijo que esto era un tema “serio” y que si no se cuidaba podía tener dificultades para concebir un hijo. “Si la falta de hierro me producía anemia tenía chances de no ser mamá. Era como que me tocaron el fondo de mi corazón. Esto me sirvió para dejar de postergar el tema y comenzar de una vez por todas con la dieta”, sostiene Luciana, que actualmente se encuentra en la dulce espera, embarazada de nueve semanas.

Luciana recuerda cuándo fue la última vez que dejó de comer gluten. Era mediado de diciembre del 2009. Le había preparado una galletitas navideñas a quien por entonces era su novio (actualmente su marido) para compartir con sus compañeros de trabajo. “Le dije que al final no se las lleve porque si bien me habían salido muy ricas, estéticamente se veían mal. Entonces quedaron en una fuente en casa. Yo las miraba con mucho deseo hasta que abrí el tupper y me las compi todas, hasta chupé las miguitas con el dedo. Desde ese día no volví a comer gluten en mi vida de manera voluntaria. Porque siempre por error de otros ingerís”.

Al comienzo de su enfermedad, cuenta, se llevaba siempre un tupper a las reuniones y cumpleaños con la comida que ella misma elaboraba en su casa. “Tenés que tener una personalidad fuerte para ser celíaca. Si vos estás en un evento y llevás un plato de arroz con atún todos van a estar mirándote. Hay gente que se aviva y no mira y otros que están esperando que le digas por qué estás comiendo eso”, expresa. “Yo, por mi personalidad, me mato de risa y lo cuento,  pero a una persona más introvertida la va costar mucho preguntarle, por ejemplo, a un mozo de qué está hecho tal plato o decir que si hacen una parrilla no le junten el chorizo con la carne porque el chorizo tiene harina. Hay que serenarse y entender que el otro actúa con buena fe y quiere alivianarte el cuadro. No existen bajo ningún pretexto los permitidos”, ejemplifica.

A la hora de explicar su nueva forma de alimentación, toma como cabecera una frase que le pertenece a un tío suyo que dice “de la naturaleza a la mesa” y ella le agrega que excepto las harinas de trigo, avena, cebada y centeno, se puede comer de todo. “Siempre fui una mujer de adaptarme a las situaciones y a ver el vaso medio lleno. Con el tiempo descubrí que gracias a la celiaquía como más sano. Le doy prioridad a las frutas y a la comida elaborada por mí o por algún familiar”.

Al levantarse, Luciana desayuna galletitas de arroz con mermelada, café con leche o té (todos productos que estén certificados y rotulados como aptos para celíacos). A media mañana ingiere una fruta o un yogurt y a la tarde, cuando vuelve de trabajar, pasa por algún kiosko y “no me queda otra que comer un chupetín pico dulce, una vauquita, una choco arroz y para de contar”, relata. Por la noche, suele cenar carne con guarnición o pastas de las harinas aptas. “Todo lo que está en mi casa está certificado, hemos eliminado el pan, mi marido hace la dieta conmigo. Lo único que hay son unas cervezas y los fideos para él y el resto no tiene gluten. Él me acompaña desde el primer día. Toma mi enfermedad como si fuera de él porque sabe que si yo voy a estar mal, él también va a estar mal. Este gesto se lo voy a agradecer siempre, es muy importante para mí contar con su apoyo”.

Tratándose de una profesional de los medios de comunicación y con la idea de poder ayudar desde su experiencia a otras personas celíacas, hace unos meses lanzó la web www.larevistadelceliaco.com.ar, un portal de noticias, recetas e información útil sobre el tema.

“La idea era hacer algo ligado a los medios para dar una mano porque a mí me sirvió mucho el asesoramiento de las asociaciones celíacas como fue el caso de la Asociación Celíaca Argentina (ACA). Tenía ganas de hacer un emprendimiento propio que si bien persigue un fin comercial, es más que nada una vocación porque yo respondo muchos mails. Me llegan mails desde Chile porque no tienen una ley celíaca y están desesperados. El otro día me escribió una chica de Costa Rica para preguntarme qué medicamentos podían tomar”, cuenta Luciana, que en estos casos trata de gestionar  y derivar a estas personas a los sitios que le pueden brindar una información más precisa.

Luciana cuenta que a diario recibe muchos correros de gente que no puede hacer la dieta, que no pueden dejar de comer pan y que incluso se queda hasta las 12 de la noche con tal de poder dar respuesta a esos pedidos. “Lo hago con amor, con gusto. Yo les cuento mi historia, les doy ánimo y les comento que si ellos están mal, sus hijos se van a preocupar por ellos. Les digo que no dejen de hacer la dieta y que aunque al principio todo parece tormentoso, al final de cuenta se van a dar cuenta que es muy fácil el tratamiento, que lo único que hay que hacer es cambiar el cambio de dieta”.

PUBLICADO EN PHARMAREPUBLIC.NET

FOTO: M. Ehul Ayerza

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