Chicos ADD

chicos-hijos-trastornos_de_atencion-add-TGD-autismo-autista-escuela-colegio-getty_MUJIMA20130530_0032_32El trastorno por déficit de atención hace que los niños se muestren pasivos en la escuela , les cuesta organizarse y procesar los estímulos. Y suelen ser hiperactivos. ¿Cómo ayudarlos?

Son chicos que se muestran pasivos en la escuela, incluso muchas veces pasan desapercibidos. Se les suele llamar la atención en clase porque están muy distraídos, conversan mucho, interrumpen o no saben esperar su turno, no pueden permanecer sentados o quietos en un tiempo esperable, son muy desorganizados con sus tareas y materiales escolares, no siguen instrucciones. Olvidan fechas de entrega de trabajos o materiales o lo hacen con retraso. Evitan y les disgusta realizar tareas de esfuerzo mental sostenido. Por lo general, sus exámenes  están desorganizados. Son niños que parecen no escuchar cuando se les habla, que parecen que sueñan despiertos, que les cuesta ponerse en marcha, arrancar.

Se trata de niños que padecen el trastorno  por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, que se inicia en la infancia y se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad o exceso de movimiento e impulsividad o dificultades en el control de los impulsos.

Según the American Psyhological Association, el TDAH (por sus siglas en inglés) es uno de los mayores motivos de consultas psiquiátricas en niños y adolescentes y afecta aproximadamente al 5-7% de jóvenes del mundo. The National Institute of Mental Health (NIMH) estima que entre un 3% y un 5% de la población preescolar y escolar sufre este trastorno. A través de diferentes estudios de investigación, actualmente los especialistas ya hablan de hasta un 10% de afección en la población infanto-juvenil.

“Los niños con este trastorno tienen una mayor dificultad para procesar los estímulos y distinguir entre información relevante o irrelevante (no pueden establecer un orden de prioridades). Por otro lado, son niños que  se desaniman con mucha facilidad, ya que se dan cuenta del gran esfuerzo que deben hacer para lograr concentrarse y a veces con poco éxito. Además, tienen excesiva  actividad motora y poca capacidad para el autocontrol emocional y conductual, que no se corresponde con su nivel de desarrollo”, explica Paula Tripicchio, Coordinadora del departamento de Psicoterapia Cognitiva Infanto Juvenil del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO).

La causa de este desorden es multifactorial, es decir, que intervienen varios factores para la presentación del mismo, siendo los factores genéticos, los ambientales y la interacción de ambos, los más investigados y desarrollados hasta el momento. Los hijos de padres que presentan el trastorno, tienen mayor riesgo de padecerlo: puede estar presente hasta en el 40% de los hijos y hasta en un 25% de los hermanos con ese cuadro.

“Hoy, la neurobiología arroja datos donde expresa que la causa de este trastorno es en un 80% genética o biológica y solo un 20% a causas por lesión pre o peri natal. Pero no está clara la causa, sí podemos inferir que es un trastorno que se inicia muy temprano cuando el cerebro se está desarrollando. De todos modos, desde el campo de la psicología también se han presentado investigaciones que hacen referencia al tipo de apego o vínculo que han tenido estos niños en su primer infancia, ya que las primeras conductas de apego entre el bebé y sus padres o cuidadores principales, parecen determinar en gran medida la estructura de la personalidad”, sostiene Dolores Galán, terapeuta familiar especializada en niños y miembro de la Escuela Sistémica Argentina (ESA).

El diagnóstico de TDAH es fundamentalmente clínico, y se basa en lograr obtener información de diferentes fuentes, como padres, médicos y docentes. Depende del informe de comportamientos característicos observados por los padres y los docentes (en un periodo de al menos seis meses) e incluye las opiniones del niño, además del examen del mismo realizado por el médico, valorando tanto la historia clínica como las escalas que miden la gravedad de la repercusión de los síntomas. El diagnostico lo puede establecer un profesional especializado en el tema, desde el campo de la medicina,  un  neuropediatra  o del campo de la psicología, un psicólogo, psicopedagogo,  neuropsicólogo . El pediatra muchas veces es un pilar fundamental en la detección temprana  y el diagnostico precoz.

“Muchas veces las conductas impulsivas, desatentas  y sobretodo la hiperactividad  llenan nuestras voces de quejas y suplicas; nuestro corazón de enojo y desaliento  y nuestra actitud pierde optimismo  y calma. Es necesario estar atentos  y listos  para cambiar el foco  de nuestra atención , dejar de mirar los síntomas  y comenzar a mirar las fortalezas .Buscar hasta encontrar lo que sí hacen  bien , lo que logran , para reconocerlo y celebrarlo. Esto es fundamental  ya que al hacerlo  cambiamos el clima emocional  en la casa y en la escuela, generando  emociones positivas  como la esperanza, la confianza  y el entusiasmo  por  mejorar”, puntualiza Mariana de Anquín, Psicopedagoga  y autora del libro “Niños Brillantes ,Todos lo Son”.

La psicóloga y psicopedagoga Alejandra Libenson  sostiene que es fundamental que los padres, luego de un buen diagnóstico interdisciplinario, puedan aceptar que tienen un niño con este déficit de atención pero que no son ADD, por lo tanto, recomienda, no rotularlos ni estigmatizarlos.

“Si partimos de ahí, la responsabilidad es preguntarse qué hay de mí en esto que le está pasando a mi hijo y cómo lo puedo ayudar. Es importante dejar de lado la culpa, y responder por ellos acompañándolos desde el compromiso y la responsabilidad de mejorar su calidad de vida”, propone Libenson, autora de Los nuevos padres”,  un libro para comprender y acompañar a los padres en el crecimiento y educación de sus hijos.

Una editorial de hace unas semanas atrás del The New York Times informó que el trastorno de atención con hiperactividad (TDAH) se diagnostica en casi 1 de cada 5 niños de alta en edad escolar en los Estados Unidos y el 11% de los niños en edad escolar. ¿Existe una sobre-medicación al respecto? “Creo que como toda patología tiene épocas de más exposición, como si estuviera de moda, pero niños hiperactivos hubo siempre. Con frecuencia los niños difíciles son diagnosticados como niños con trastorno de hiperactividad con déficit de atención y muchos otros que lo padecen no son vistos. La tendencia a la medicación en casos severos ayudaría a los niños a bajar sus niveles de ansiedad en momentos específicos, pero no hay un tratamiento farmacológico correctivo, son paliativos”, responde Galán.

“Yo estoy en contra de la medicalización de la infancia, es tapar el sol con la mano, no querer ver lo que verdaderamente inquieta a la familia. Y el niño es un reflejo de esta inquietud más lo que trae propio de su personalidad, el ambiente y algún hecho que desencadena su conducta. Y todo niño es único e irrepetible, no hay dos chicos con ADD iguales”, opina Libenson.

Desde muy pequeño, Juan Bautista (12) se mostró como un niño muy inquieto, hiperactivo, tenía muchos problemas para concentrarse en el colegio,  nunca terminaba una tarea y en su casa se mostraba casi todo el tiempo con su pelota de rugby. “Finalmente lo llevé a un instituto y los especialistas luego de hacerle estudios le diagnosticaron ADD con hiperactividad”, cuenta Adriana Luna, su madre. “Mi hijo toma una pastilla antes de salir para el colegio y media al regreso y una vez por semana una profesional le enseñan a estudiar. Actualmente está muy bien y encaminado”, alega.

“Los tratamientos se deben indicar después de un riguroso proceso y  contemplando el nivel de disfunción  del niño o adolescente en aspectos  académicos, sociales y familiares. Según las necesidades de cada paciente y familia se puede pensar en abordajes psicoterapéuticos, coaching/tutorias académicas, orientación a padres/familia, y/o con fármacos específicos. En INECO contamos además con terapias complementarias tales como musicoterapia o talleres de mindfullness”, apunta la Dra. Ana Beraudi, psiquiatra del departamento infantojuvenil de INECO.

Para lograr que estos chicos salgan a flote es fundamental el abordaje en conjunto entre los padres, los docentes y los diferentes especialistas que participan en el diagnóstico y tratamiento de este trastorno. “Estoy convencida  que si queremos  ayudar  a los niños con TDHA necesitamos conocer acerca del TDHA.  En la educación no se podrán hacer cambios si los maestros no conocen el trastorno y su base neurobiológica. Saber que el TDHA no es el resultado de padres  incompetentes que no ponen límites, o de niños malos  que molestan a propósito en la clase. Estos niños no pueden prestar atención con la misma eficacia  que otros niños  y tampoco pueden controlar sus impulsos y movimientos. El que un niño tenga éxito o no depende de muchos factores, no sólo el TDAH, pero al que lo padece debemos darle la ayuda necesaria para que pueda tener éxito”, sugiere de Anquín.

“El trabajo debe ser multidisciplinario, y debe estar coordinado por un especialista, que indique claramente las pautas de interacción con el niño tanto en el ámbito escolar como afuera de él. Cada uno de los sistemas tiene un rol que hay que respetar, la maestra no puede hacer de psicóloga ni la mama de maestra. Cada uno en su lugar con un trabajo pautado y orientado hacia una meta realista. En este punto es fundamental, la coordinación de las acciones y la comunicación fluida entre padres, maestros, y equipo de salud”, concluye Galán.

NOTA PUBLICADA EN REVISTA VIVA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FOTO: ENTREMUJERES.COM

 

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