Constelaciones familiares

conste

Es una herramienta terapéutica muy novedosa y efectiva creada por Bert Hellinger que no lo considera psicoterapia sino un método de solución que habitualmente se da en talleres intensivos de unas horas, día o días. ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Quiénes pueden ponerla en práctica?

Unas 20 personas se encuentran sentadas en sillas, pufs y sillones en un coqueto living de un departamento en Palermo. En el centro, una mesa ratona sobresale con un pote de caramelos y otro con galletitas, al tiempo que una mujer ofrece café mientras se acomodan los últimos en llegar. Tres escalones separan ese ambiente de una especie de escenario, lindante al balcón, donde en minutos transcurrirá la acción.

La especialista en Constelaciones Familiares prueba su micrófono e invita a los participantes a que expresen cuál es la razón por la cual han venido esa tarde-noche a constelar. “Mi nombre es Andrea y lo que necesito constelar es no poder trabajar en lo que estudié”. “Mi nombre es Lía y lo que necesito solucionar es que vivo amargada”. “Me llamo Paola y lo que necesito solucionar es mejorar la relación con las hijas y la ex mujer de mi pareja”. “Mi nombre es Azucena y necesito solucionar el estado de angustia y de preocupación grande que tengo por un diagnóstico médico”. Este es el comienzo de una sesión de constelaciones familiares, una herramienta terapéutica muy novedosa y efectiva creada por Bert Hellinger, terapeuta alemán contemporáneo que no lo considera psicoterapia sino un método de solución que habitualmente se da en talleres intensivos de unas horas, día o días.

“Desde estos lugares del conocimiento podemos decir que no se piensa al individuo  desde una problemática intrapsíquica, sino en una red de relaciones que vienen de generación en generación. En esta red se dan dinámicas vinculares y suceden hechos de singular trascendencia. Estas dinámicas son el núcleo a trabajar en las constelaciones, siempre pensando en la red. Por ello se incluyen tanto los familiares vivos como los muertos, éstos últimos, cuando no han sido duelados, reconocidos, despedidos y reverenciados en su jerarquía y lugar, tienen más trascendencia que los vivos”, describe Leticia Cohen, licenciada en Psicología.

La Licenciada Laura Jazmín Gulí, Especializada en Constelaciones Familiares en Argentina, explica que este tipo de terapia está recomendada para aquellas personas que tienen dificultades en sus relaciones familiares, que se manifiestan en problemas emocionales, mentales o corporales o de relación con otros. Además suelen acudir quienes tienen problemas de pareja, de convivencia o separaciones conflictivas.

“También tenemos individuos que tienen miedo a la muerte, problemas de Insomnio, otros que hayan sufrido repetidas experiencias de infortunio (duelos, muertes trágicas, suicidios, guerras), aquellos que padecen enfermedades graves, repetidas o no en la historia familiar, que tengan cualquier tipo de adicción o trastornos de alimentación (bulimia, anorexia, obesidad),  personas que tienen problemas vinculados con inmigración /emigración”, especifica Gulí.

Si bien cada constelador o institución tiene sus honorarios, los precios de cada constelación oscilan entre los $ 200 y $ 400 y cada encuentro suele durar entre tres y cuatro horas o varios días seguidos. El constelador es alguien que se ha formado en esta modalidad y debe tener respeto por el sistema con el cual está trabajando, escucharlo, regular las distancias, dejar hablar a los hechos, exponerse y dejarse percibir.

La metodología de cada constelación suele ser así: El cliente (la persona que desea constelar) plantea el problema. El coordinador – constelador indica cuáles son las personas que deberán ser representadas. El cliente los elige al azar entre el público y los ubica en el escenario, también al azar, o simplemente los toca nombrando a quién representan. Éstos, sin información previa, dejándose sentir, pueden desplazarse por el lugar o paralizarse o mirar fijo, etc.

“El coordinador le pregunta sobre su familia actual y sobre su familia de origen y también  indaga por sucesos familiares importantes. Nada de esto es regla fija y es muy particular en cada caso. Los representantes cumplen una función primordial en este trabajo, ya que representan a familiares del consultante y al consultante mismo, como así también a cualquier elemento concreto o abstracto: casa, lugar de trabajo, profesión u oficio, país, estilo de vida, una enfermedad, síntoma, cualidad, fantasía, idea, proyecto, deseo, la justicia, la ley, el destino, la muerte, la vida, el pasado, el futuro, un símbolo o metáfora, etcétera”, sostiene Cohen.

La primera que arranca con las constelaciones es Carolina, una joven de 30 años preocupada por el temperamento impulsivo y agresivo que está teniendo su hijo en las últimas semanas. Sube al escenario y elige representante para ella, para su hijo, para su madre y para su marido. Luego, es invitada a sentarse en el segundo escalón mientras observa atentamente los movimientos que se desarrollan en el escenario. Por momentos llora, luego baja la mirada. Vuelve a llorar.

“La persona que me representó me generó mucha angustia porque me vi bastante reflejada. Es como muy fuerte ver toda tu familia junta y lo que yo provoco en ellos, que me ven con mucha angustia. Una de las cosas que saco como conclusión es que algo le estaba molestando a mí nene. Puede haber un antes y un después porque fue muy revelador lo que se representó”, confiesa Carolina.

Mientras se desarrolla cada constelación, el coordinador suele colocar el micrófono a los representantes que sólo pueden hablar para contestar las preguntas que éste les formula. Algunos consteladores, sin embargo, les otorgan máyor libertad en los movimientos y en las expresiones. El consultante, por lo general, comienza observando el escenario desde afuera y en algunos casos puede ser llamado para representarse a sí mismo.

Claudio es un joven de 31 años que, acompañado por su esposa, decide consultar por las dificultades que le genera en el día a día sus cuadros de epilepsia. “Es la primera vez que vengo a una constelación. Siento que tengo bronca hacia mi mamá, aunque ella está contenta conmigo. La constelación me mostró que tengo que darle una oportunidad, hablar con ella, expresarle mis sentimientos. Al menos lo voy a intentar”, dice.

La constelación es una modalidad especial con un abordaje diferente que no es recomendable ponerlo en práctica todas las semanas. Si bien se pueden realizar más constelaciones, es pertinente dejar pasar un lapso de tres o cuatro meses antes de volver a constelar. Y puede ser compatible con otras terapias de carácter individual o grupal.

“Es un método que suele resultar fascinante ya que los resultados son asombrosos. Las personas se re posicionan en su vida, orientándose hacia el buen amor y el buen vivir. Casi siempre se solucionan las repeticiones trágicas o de pérdidas económicas reiteradas en generaciones, al menos hacia las generaciones futuras. Las familias ensambladas se pacifican y las empresas salen de sus crisis y fructifican. Es notable el aumento de la vitalidad. Tiene un cierto margen de fracasos natural, pero muchos más son los aciertos en patologías severas y/o inexplicables desde la psicología tradicional”, finaliza Gulí .

PUBLICADO EN REVISTA VIVA

FOTO: CHARLATANES.BLOGPOST

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s