Dependientes: cuando las mujeres no pueden estar sin un hombre a su lado

la polaca

Estas personas se caracterizan por presentar una autoestima muy baja, con menosprecio de sus cualidades personales, miedo e intolerancia a la soledad, una búsqueda continua de relaciones de pareja, planteándose su vida siempre al lado de alguien y creyendo que no pueden sobrevivir sin el otro.

Hace 10 meses que Carolina (43) decidió separarse de Diego (46), el padre de sus tres hijos. La relación se había venido desgastando con el correr de los años y fue ella quien tomó la iniciativa de pedirle un tiempo. En ese lapso conoció a dos hombres pero se fue dando cuenta que extrañaba profundamente a su ex y entendió que no podía vivir sin él. Pensaba que era el amor de su vida, el hombre más importante que había tenido. Mientras tanto, al principio él deseaba volver con ella, pero el tiempo fue pasando, se fue acomodando y hasta se enamoró de una mujer 15 años más joven que él.

Carolina sintió que lo estaba perdiendo y que sin él se sentía vacía, incompleta, angustiada. Desde ese momento toda su vida giró en torno a Diego. En recuperarlo a toda costa, sin mediar las consecuencias, imaginando una realidad inexistente, incluso utilizando a sus hijos para acercarlo nuevamente al hogar. No se veía de otra forma que con él. Nada tenía sentido en su vida sino era teniéndolo a su lado, controlado y hasta manipulado.

Este caso lejos está de ser una excepción. Como Carolina hay cientos de mujeres que manifiestan este tipo de comportamientos cuando finalizan una relación. Ya sea un noviazgo largo, una historia pasajera o un matrimonio de muchos años, con o sin hijos.

Estas personas se caracterizan por presentar una autoestima muy baja, con menosprecio de sus cualidades personales, miedo e intolerancia a la soledad, una búsqueda continua de relaciones de pareja, planteándose su vida siempre al lado de alguien y creyendo que no pueden sobrevivir sin el otro.

“Priorizan la relación de pareja sobre cualquier otra cosa, desatendiendo consecuentemente otros aspectos importantes como su familia, su trabajo o sus propias necesidades. Sienten una necesidad excesiva de la pareja, que se evidencia,  por ejemplo, en llamadas telefónicas frecuentes y presentan un miedo atroz a la ruptura de la pareja, al rechazo y al abandono. Terminar una relación íntima las destroza, realizando frenéticos intentos para reanudarla”, explica Marisa Pigliapoco, licenciada en Psicología.

Otra de las características que poseen estas mujeres es que suelen elegir parejas egoístas, y hostiles, a las que idealizan sobrevalorando sus cualidades. Y una vez que comienzan la relación se someten y se subordinan como modo de atar al otro. Tienen una necesidad excesiva de agradar a las personas, preocupándose continuamente en su propia apariencia física o en la impresión que ha generado en ellas.

Por lo general, estas mujeres construyen expectativas tan altas basadas en necesidades que esperan que sus parejas puedan cubrir, que quizás al ser tan elevadas, no pueden ser cumplidas, generando sentimientos de frustración, ansiedad, y como consecuencia de ello, situaciones de maltrato  psicológico, físico, y la pérdida de la libertad para moverse libremente, teniendo que ajustarse siempre a la relación.

“La baja autoestima de estas mujeres suele ser una importante razón por la cual depositan su energía en sus ex parejas. La creencia ilusoria de que sin la persona “amada”, la cual ha sido idealizada durante toda la relación, y es ubicada en el centro del universo, nuestra vida no valdrá la pena. Esta creencia hace concentrar todas las energías en el control de cada movimiento de sus ex. Y es por esto mismo que les cuesta poder reiniciar su vida sin esa persona a su lado, perdiendo así,  posibilidades de conocer a un nuevo amor, o retomar las actividades cotidianas”, dice Patricia Montes, psicoanalista,  especializada en adicciones.

Desde el psicoanálisis, Daniel Caamaño explica que las personas siempre actúan comandados y/o condicionados por fantasías y determinados modos inconscientes de relación con el otro y con el mundo, persiguiendo determinados ideales y hasta a veces mandatos inconscientes. “Por ello, resultará necesario descubrir y trabajar lo que se “esconde” detrás de este tipo de relaciones. Si bien la realidad objetiva puede aparecérsenos  mostrando o sentenciando la pérdida de una relación,  para la “realidad psíquica” (singular de cada sujeto) la dependencia y no corte con tal relación puede estar sosteniendo aún como posible y/o satisfecho  alguna necesidad o deseo inconsciente. Por ello, se vuelve necesario conocer y trabajar las angustias, las fantasías, las marcas  infantiles, las identificaciones, y los deseos singulares que se esconden y sostienen tal relación”, sostiene Caamaño, psicoanalista.

Pérdida de otros espacios y actividades personales, falta de concentración en el trabajo, escasos vínculos con otras personas, merma de autonomía e individualidad y armarse una película falsa en relación a los ex son algunas de las características de estas mujeres que viven casi exclusivamente pendientes de reconquistar a sus ex.

Pigliapoco puntualiza que ésta etapa para el dependiente emocional se convierte en un auténtico suplicio, presentando pensamientos obsesivos en torno a su ex pareja, privilegiando los buenos momentos de la relación y olvidando los momentos tormentosos, una fuerte y compulsiva necesidad de tener contacto con su ex-pareja, aun cuando esa relación estuviese plagada de dolor, sufrimiento y humillaciones.  También suelen sentir angustia, desesperación, ansiedad, ganas de llorar, tristeza e incluso, a veces, depresión.

“Todo gira en torno a la pareja, por lo cual, cuando ésta se deshace, sienten que el mundo se les viene abajo. Lo más curioso, es que muchas veces, estas mujeres se aferran a situaciones y personas que en realidad no las hacen felices, sino que se trata de un comportamiento que esconde otro tipo de problemas como: una gran insatisfacción consigo mismas y un gran miedo a estar solas. De este modo, quedan aferradas a una historia que les impide continuar y aprovechar lo vivido en beneficio personal. Quedan privadas a su vez, de conocer a otras personas que puedan aportarles mucho más, disfrutando de nuevas situaciones y vivencias agradables, manteniendo una relación sana y mutuamente satisfactoria”, opina Pigliapoco.

En los casos en que estas ex parejas tienen hijos, lamentablemente suelen ser utilizados como objetos y manipulados para los fines de evitar la desvinculación con sus ex. “Ellas dicen que sus hijos quieren verlos más seguido, que sufren la separación y culpan a sus ex, del dolor ocasionado a los mismos, cuando en realidad están hablando de sí mismas. En mi experiencia como terapeuta familiar, encuentro muy frecuentemente que al mantener entrevistas con estos hijos, suelen manifestar alivio en esta separación, ya que venían sufriendo las consecuencias de la mala relación”, dice Montes.

¿Cómo pueden salir adelante estas mujeres?Siempre de a poco. No hay que proponerse “dejar de sentir de un día para el otro”. No va a resultar y alimenta el círculo vicioso. Hay que cambiar conductas pequeñas, agregar cosas lindas a la vida, gente linda, positiva, incorporar conductas de autocuidado. Eso no va a resolver el problema de un día para el otro, por supuesto, pero es un muy buen comienzo y un día se va a poder dar vuelta la página”, responde la Licenciada Valeria Wittner, docente en la carrera de Psicología de la Universidad de Palermo. Y finaliza: “No hay nada que diga que estas mujeres no se pueden volver a enamorar de otros hombres. Pero no es el objetivo uno claramente. No hay que buscar otra persona de la que pegarse para despegar del anterior. No es buena fórmula. La posibilidad de encontrar una nueva experiencia amorosa va a estar dada por la posibilidad de aprender de la que estamos dejando atrás y haber incorporado conductas de vida sana y autocuidado”.

CONSEJOS

-Aprender a quererse, mediante el cuidado del bienestar físico, psicológico y social.

-Empezar a hablar de independencia y libertad, y no de soledad. Estar soltera nuevamente puede ser una gran oportunidad en sus vidas para realizar aquellas cosas que, tal vez, no han podido hacer antes como: viajar, salir, estudiar, etc.

-Acudir a un especialista si sienten que no son capaces de hacerlo solas.

-Al hablar con sus amigas, tratar que la historia con el ex no sea el único tema de conversación.

-Saber que se puede vivir sin él.

-Respetarse a sí mismas y no permitir ser irrespetada por otros.

-Aprender a satisfacer sus propias necesidades  y no depender de otros para hacerlo.

-No ceder el  poder personal o control a otra persona.

-Cuidarse a sí mismas, antes que cuidar a otra persona.

PUBLICADO EN REVISTA VIVA

FOTO: PRONTO.COM.AR

 

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