La dulce espera, los temores y el sexo

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El hombre debe acompañar el embarazo de la mujer conteniéndola y respetándola ante los lógicos miedos. La sexualidad de la pareja no tiene por qué verse afectada.

El film Qué esperar cuando estás esperando” es una comedia romántica que describe la relación de cuatro parejas a punto de conocer la emoción, los temores, el humor y los dolores de cabeza mientras se preparan para embarcarse en el mayor viaje de su vida: ser padres. Como ocurre más allá de la pantalla, en esta película norteamericana protagonizada por Cameron Díaz, Dennis QuaidJennifer Lopez, entre otros actores, se puede visualizar algunos de los sentimientos por los que atraviesan la mayoría de los hombres y las mujeres que se encuentran en la dulce espera.

Que el embarazo llegue e buen término, la ansiedad por conocer el sexo del bebé, el temor por el aumento de peso, cómo será el parto expresado como miedo al dolor, si será buena madre, capaz de alimentar a su hijo, de darse cuenta de lo que necesita, temor a que no todo salga bien, a que el hijo no nazca sano son las principales preocupaciones que suelen aparecer por el lado de las futuras mamás. En el futuro papá, suele haber una satisfacción por haber embarazado a la mujer que ama, también pueden compartir con ellas el temor por la salud o el aspecto de su hijo y cierta preocupación por no poder sostener económicamente el confort familiar. Pero también está latente el pensamiento de que durante esos nueve meses se verá afectado notoriamente la cantidad y la calidad de vida sexual de la pareja.

“Las dudas y temores suelen ser muy específicos durante el embarazo. El embarazo es un campo muy interesante e importante porque no es una enfermedad, es un momento de cambio. Hay  sensación de plenitud y bienestar pero hay que esperar muchos meses hasta que se produzca el encuentro con ese bebé que hay que reconocer como diferente, ya que nunca es exactamente igual a lo que se esperaba. En esa espera se hacen presentes los fantasmas de muchas parejas, no sólo de la mujer”, dice la licenciada Raquel Duek, Miembro Titular de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA).

La licenciada Andrea Gómez, autora del libro Sexualidad, pareja y embarazo. Mitos y verdades”, dice que existen diferentes respuestas frente a los cambios del cuerpo durante el embarazo. En las primeras semanas, explica, que por lo general la mujer se siente ansiosa y deseosa de que el vientre crezca y se note el embarazo.

“Aquellas mujeres que tienen temor a los cambios del cuerpo y/o confunden embarazo con gordura, suelen presentar una actitud más temerosa y atenta en cuanto a los cambios que se van produciendo. Algunas hasta significan negativamente estos cambios. Por lo general, cuidan más su cuerpo, recurren a cremas y emulsiones desde las primeras semanas, hacen ejercicio físico y cuidan la ingesta de alimentos. Esto es saludable si no pasa a ser el único interés o se instala como una obsesión”, puntualiza Gómez, psicóloga y sexóloga.

Denise Jmelnitzky (30) está finalizando el segundo trimestre de su embarazo y cuenta que entre el cuarto y quinto mes el cuerpo comenzó a cambiarle, aumentó de peso, los dolores de espalda se incrementaron y también comenzó a sentir calambres. Sin embargo, afirma que el entorno se vuelve más comprensivo y que se siente más cuidada por su pareja y por sus seres queridos.

“Este primer embarazo lo estoy viviendo con mucha felicidad, pero también con miedos. Una se inunda de preguntas ya que atraviesa diferentes etapas que son totalmente desconocidas y vive intensamente cada cambio que se genera semana a semana, tanto psicológicamente como corporalmente. Cuando el bebé comienza a moverse una toma conciencia del crecimiento de su bebé y cómo empieza a responder ante diferentes estímulos. Por eso trato de cuidarme, de estar relajada y generar espacios de conexión con la panza, con este nuevo cuerpo y con el bebé”, dice. “Siento que estoy viviendo intensamente, por momentos perdida y luego totalmente consiente y enraizada. Es perderse, encontrarse y volverse a perder en una misma mil veces y siempre más de lo que hubiese imaginado. Me siento totalmente privilegiada con una luz inmensa dentro de mí y con una fuerza indescriptible”, agrega Jmelnitzky que es periodista y realizadora audiovisual.

Jesica Junquera (27) es madre de tres hijos: Luka (7) Luciano (3) y Luna (7 meses) y cuenta que cada uno de sus embarazos fueron diferentes. “El primero lo viví con muchísimo temor. La inexperiencia es un enemigo terrible. El segundo fue soñado, el mejor de los tres, me sentía plena, cómoda. El tercero con un poco de miedo por mi salud, ya que anterior a ese embarazo padecí un cáncer de cuello uterino. En los tres embarazos tuve el mejor sentimiento, de amor total, de plenitud, de esperanza. Pero también sentí lo opuesto: el temor a la muerte, sea propia o del bebé, vivís con temor, porque por nada del mundo querés perder lo más bello”, confiesa Junquera que es ama de casa y barwomen.

Tanto para la mujer como para el hombre el estar embarazados significa un momento único en sus vidas, un antes y un después que marcará la llegada de ese hijo, generalmente, deseado. Sin embargo, en esta historia son ellas las que necesitan estar más relajadas, sentirse escuchadas y mimadas más que nunca.

“La mujer suele necesitar el apoyo constante del hombre. Aunque haya sido una ejecutiva ejemplar, ahora, embarazada, siente todo de una manera muy especial y necesita sentirse cuidada y contenida, tenida en cuenta y valorizada más que nunca. A la embarazada hay que acompañarla, escucharla y contenerla, no aconsejarla. Sí se le puede acercar información para que ella misma investigue, aprenda y encuentre su línea en cuento al parto que desea. Todas las personas tenemos derecho a un trato humano y cálido, y sobre todo en situaciones de extrema vulnerabilidad y exposición como es un nacimiento”, afirma Violeta Vázquez, Doula, Puericultora y Directora de la Escuela de Puericultura y Familia Panza y Crianza.

La falta de sexo es uno de los inconvenientes que se pueden generar durante el embarazo. Hay hombres que en esta etapa suelen observar la panza de su mujer con cierta ternura, a la vez que les cuesta discernir entre la futura mamá y esa mujer sexual con la que hasta hace meses compartía la intimidad sexual. En cambio, hay otros varones que se excitan mucho con este cambio corporal y están permanentemente insistiendo con tener relaciones sexuales. En todos los casos, lo fundamental es el diálogo: poder plantear cada uno sus necesidades y sus temores.

“La actividad sexual va acompañando cada etapa del embarazo junto con los cambios que se van produciendo tanto a nivel físico como emocional. El sexo, salvo alguna indicación médica precisa, está permitido y hasta, diría yo, aconsejado. Se puede seguir siendo una pareja sexualmente plena y feliz, durante y luego del embarazo. La presencia de mitos, mandatos culturales y familiares  y conflictos conscientes e inconscientes, suelen socavar el vínculo sexual de la pareja. El ejercicio de la sexualidad y la búsqueda de placer son derechos humanos y como tales tenemos permiso para ejercerlos en plenitud toda la vida. Una pareja que vive su sexualidad con felicidad y plenitud, establecerá un vínculo más fuerte y saludable y le dará a sus hijos un modelo digno de seguir”, propone Gómez.

“En medio de todas estas variantes, un hombre y una mujer se tienen que encontrar, transformando su sexualidad, aceptando que hay una presencia nueva, que tendremos que adaptar posiciones, ritmos y fantasías a esta etapa que demanda tiempo y delicadeza. Lo ideal sería poder sincerarnos con el otro a cerca de nuestras ganas y deseos y no sentirnos obligados a satisfacer al otro sin ganas. Más bien hay que encontrar espacios adecuados para ambos. Posiciones cómodas y tiempos relajados para darse caricias y hacer el amor de manera holística y no solamente genitalizada”, concluye Vázquez.

CONSEJOS

-Hablar entre ellos, comunicar sus fantasías, temores y ansiedades.

-Concurrir y acompañarse en todos los espacios posibles: consulta psicosexual, consultas médicas, cursos de psicoprofilaxis, etc.

-Los varones deben incluirse y participar todo lo que puedan. Ella pone el cuerpo pero el apoyo afectivo y emocional del varón son fundamentales.

-El embarazo no es cosa de mujeres. Es un momento que le pertenece a ambos, a quienes integran la pareja. Las distancias y heridas afectivas y en la actividad sexual, que se produzcan en esta etapa, a veces, son difíciles de sanar.

-La vida sexual de una pareja cambia pero no debería perderse durante el embarazo y con la llegada de los hijos. Una pareja sexualmente feliz y satisfecha genera lazos afectivos más resistentes y ofrecen a sus hijos un modelo sano y contenedor que los acompañará en la creación de sus propios vínculos fuera de la familia de origen.

 Por Andrea Gómez, autora del libro “Sexualidad, pareja y embarazo. Mitos y verdades”.

PUBLICADO EN REVISTA VIVA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FOTO: blog.babytendence.com

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