“A mis alumnos les transmití el valor del respeto por el otro, la memoria y la justicia”

giselle casada

Cuando ocurrió el atentado a la AMIA a Giselle Avruj (25) le restaba un mes para cumplir los seis años. Y en ese momento tuvo que entender que desde ese 18 de julio no volvería a ver más a su tío, Cristian Dejtiar, una de las víctimas. Cuando sea madre dice que una de las cosas que le transmitirá a sus hijos será  el profundo amor que sintió por su tío. “Mi tío era un hermano mayor: jugaba, me hacía dormir, me cocinaba”, recuerda a la distancia.

Cuando ocurrió el atentado a la AMIA a Giselle Avruj (25) le restaba un mes para cumplir los seis años. Y en ese momento tuvo que entender que desde ese 18 de julio no volvería a ver más a su tío, Cristian Dejtiar, que como consecuencia de la bomba asesina se quedó sin sueños a sus 21 años.

Giselle cuenta que durante su infancia vivió mucho tiempo en la casa de sus abuelos, donde estaba su tío, y que como su abuela Olga trabajaba todo el día él la cuidaba y le brindaba todo su amor: “Para mi, mi tío era un hermano mayor, en ese entonces lo llamaba de esa forma ya que pasaba mucho tiempo con él: jugaba, me hacía dormir, me cocinaba”, cuenta a la distancia.

Desde ese momento, Giselle concurre a los actos para reclamar por justicia y para hacer memoria por Cristian y por el resto de las víctimas. “Una puede ir elaborando diferentes cosas en relación a ese dolor, pero el dolor sigue estando. Creo que el duelo forma parte de aprender a vivir con esta nueva realidad que nos condenaron a vivir, un día en que nuestras vidas no volvieron a ser las mismas. Cuando era chica ni podía escuchar el nombre Cristian porque me angustiaba, pero gracias a empezar a hablarlo más y a la terapia aprendí a vivir con el dolor”, confiesa Giselle, Lic. en Psicología.

Durante su adolescencia,  trabajó como coordinadora en un grupo de chicos de la colectividad  judía y cuenta que en su rol de educadora siempre intentó transmitir lo que fue al atentado a la AMIA, aunque en algunas actividades debió dejarle el lugar a otro colega ya que los recuerdos la llenaban de tristeza.

“Creo que una como educadora debe transmitir no sólo contenidos, sino también valores.  Y uno de los mejores valores e ideales que podemos transmitir a nuestros alumnos es el respeto por el otro, la memoria y la justicia”, afirma.  Y asegura: “A partir de hacer memoria ya estamos haciendo algo que va en contra de actos discriminatorios y terroristas como este.  Como educadora me guío por “tzedek tzedek tirdof” (“justicia, justicia perseguirás”).

Entre sus proyectos para el futuro se encuentra el deseo de ser madre y una de las cosas que le transmitirá a sus hijos, dice, es el profundo amor que sintió por su tío: “Les voy a contar lo orgullosa que me pone que con sus tan sólo 21 años se convirtió en un hombre lleno de valores que luchó por sus propios ideales y dejó una hermosa huella en todos lo que tuvimos la suerte de conocerlo y vivirlo. El dolor forma parte de la felicidad de haberlo amado tanto y haber compartido una pequeña y gran parte de mi vida con él”.

 

 

 

 

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