Hombres histéricos

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Son hombres de entre 30 y 50 años, generalmente solteros. De clase media y alta, con éxito en sus profesiones o actividades comerciales. Son atractivos, sensuales y solitarios. Salen con muchas chicas pero, sin embargo, no logran afianzarse en ninguna relación. Son esquivos, enigmáticos y confusos. Y muchas mujeres desesperan ante la imposibilidad de poder conquistarlos.

Los hombres invitaban a salir una mujer. Las llamaban por teléfono, les regalaban rosas. Insistían. La buscaban, las encaraban en los boliches, les pedían sus datos. Muchas veces se chocaban con chicas que miraban para otro lado, que se hacían desear, que simulaban estar en pareja, aunque de verdad tuvieran intenciones de iniciar una charla. Otras respondían afirmativamente, accedían al diálogo y a la primera cita. Y más allá de la buena química inicial, se volvían indescifrables, inalcanzables e inconquistables, todas actitudes que los dejaban a ellos parados en un estado de desilusión y confusión por las primeras muestras de afecto que habían recibido. Para referirse a esa conducta típicamente femenina, hasta no hace muchos años, los hombres las definían como histéricas.

Sin embargo, hoy por hoy, debido a cambios culturales que se vienen gestando en los últimos años, el escenario ha dado un giro impensado en las relaciones afectivas y son ellas las que a menudo se topan con varones que las seducen, viven el momento cálidamente pero al instante huyen casi sin dejar rastros.

“Cuando hoy hablamos de una masculinidad con rasgos histéricos, nos referimos a que muchos hombres han cambiado su posición en relación al sexo opuesto. Esto significa que asumen un papel en donde no son ellos quienes deben esforzarse en conquistar sino que, por cierto, permiten que sea la mujer quien lleve a cabo dichos esfuerzos. Sin embargo, esta histerización del hombre, que bien podría pensarse como cierto grado de feminización si se compara su accionar con generaciones pasadas, no puede considerarse como un hecho aislado. Los vínculos siempre se establecen entre dos, por lo cual no se puede hablar de una feminización o histerización masculina sin considerar que, evidentemente, también los cambios culturales dieron lugar a una masculinización de la mujer”, explica el licenciado en Psicología Daniel Alejandro Fernández, autor de “Sapos y Cenicientas”, un libro que aborda diversas problemáticas del amor.

Son hombres de entre 30 y 50 años, generalmente solteros. De clase media y alta, con éxito en sus profesiones o actividades comerciales. Son atractivos, sensuales y solitarios. Salen con muchas chicas pero, sin embargo, no logran afianzarse en ninguna relación. Son esquivos, enigmáticos y confusos. Y muchas mujeres desesperan ante la imposibilidad de poder conquistarlos.

“Hay una relación inversamente proporcional entre el ferviente deseo de las mujeres de constituir una pareja formal y la “huida” de los hombres de tal compromiso. A mayor presión de las mujeres, mayor temor y consecuente huida de los hombres, con lo cual muchas mujeres terminan priorizando el hecho de tener una relación más allá de darse un tiempo de conocer a la persona e ir construyendo de a poco y los hombres ·huyen sin darse la oportunidad de conocer  a la mujer en cuestión. Hay una frase de la calle que resume un poco esto y dice: Las mujeres pueden fingir un orgasmo para tener una relación y los hombres pueden fingir una relación para tener un orgasmo” “, sostiene la psicoanalista Viviana Neiman, Directora de Singles Club, un sistema novedoso de eventos con cena y baile para conocer gente y encontrar  pareja.

Hace un mes y medio, Giselle (33) conoció a un chico  mientras almorzaba en un bar. Inmediatamente comenzaron a intercambiar miradas y, sin que ella se diera cuenta, cuando se estaban yendo un amigo suyo le pasó el teléfono a ese muchacho. Al día siguiente recibió el primer mensaje de whatsapp y como ella se estaba yendo de viaje siguieron escribiéndose y mandándose fotos todos los días.

“Él me mandaba videos animados de cupido y canciones grabadas muy románticas. Después de tres semanas me llamó y hablamos por primera vez. Fue una charla muy linda y quedamos que al sábado siguiente íbamos a ir a bailar salsa ya que a los dos nos gustaba. Yo saqué las entradas, estaba muy ansiosa porque habíamos tenido mucha onda. Pero él nunca apareció y ni siquiera me llamó para avisarme. Yo le escribí que me parecía una falta de respeto y jamás me contestó. Desde ese día no volvimos a tener contacto”, dice Giselle.

Una mala experiencia en relaciones anteriores, la falta de tiempo para comprometerse en un vínculo estable y la imposibilidad emocional de poder hacerse cargo de una relación a largo plazo son algunas de las causas de estos comportamientos masculinos.

“En general, tienden a relacionarse con el sexo opuesto desde una posición de igualdad. Ya no se sienten obligados culturalmente a tener que ser ellos quienes impulsen la conquista. Incluso, por saberse ya objetos de deseo, aceptan asumir una posición de receptores en cuanto a propuestas amorosas se trate, sabiendo que no están obligados de ninguna manera a aceptar dichas propuestas a menos que en verdad los satisfagan. Y una vez establecido el contacto y una vez involucrados en una relación de pareja, son menos pacientes a la hora de escuchar reclamos y reproches provenientes del sexo opuesto”, dice Ferndandez.

“En las relaciones entre hombres y mujeres se nota cada vez más la fragilidad del ego de ellos. Los hábitos de consumo están modelando los sentimientos, la forma de vincularse .Lo que predomina es la desconfianza  y la imposibilidad de conocer gente nueva, si se permanece vinculado con una misma persona, (o sea que no se podría seguir consumiendo gente).Las relaciones se han tornado descartables. Además, amar implica un trabajo, es un impulso cargado de riesgos, requiere un esfuerzo, es una incógnita  y la sociedad de consumo no desea esfuerzos prolongados, sino resultados rápidos. Ven el compromiso como opresión. Hay una lucha entre el deseo y el amor que tienen propósitos opuestos”, analiza Margarita Baumann, directora de la consultora matrimonial For-Ever.

La mayoría de las mujeres que tropiezan con estos hombres se desesperan por conquistarlos y se desilusionan fácilmente cuando se les hace cuesta arriba poder enamorarlos. “Me pasó varias veces que un tipo me avanza en un boliche, me dice cosas lindas, me pide el teléfono y nunca me llama para volver a vernos. Yo le doy a entender que hay onda, pero no sé qué otra cosa esperan, no los entiendo. Y cuando lo comento con mis amigas, ellas me dicen que les suele pasar los mismo”, dice Valeria, de 44 años.

¿Qué pueden hacer para atraparlos o no sufrir tanto ante esa huida? “Primero, no desesperarse. ¿A qué hombre le atrae una mujer desesperada?”, se pregunta Neiman.  “En segundo lugar tener en claro qué perfil de hombre buscan para concurrir a los ámbitos adecuados para encontrarlos y en tercer lugar disfrutar del encuentro y de la maravillosa experiencia de ir conociendo a alguien  teniendo presente que el camino es una parte muy importante y no solo el objetivo de formar una pareja y formalizar para lo cual necesitan conocerse, enamorarse y empezar a tener un proyecto en común”, concluye la especialista.

PUBLICADO EN REVISTA LUZ

 

 

 

 

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