“Mucha gente vive el ocio con culpa”

SIVAK

El Dr. Roberto Sivak, Medico psicoanalista, Psiquiatra, Docente del Departamento de Salud Mental, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires, se refiere a la adicción al trabajo que muchas personas sienten durante el período estival. ¿Qué les impide relajarse para disfrutar de las vacaciones?

¿Cuáles son las razones por las que cada vez más personas no pueden desconectarse del trabajo en las vacaciones? Ejemplos.

El concepto de conexión y desconexión se relaciona con los modos predominantes de trabajo y relaciones vinculares a través de la idea de “estar conectados” a través de medios de comunicación telefonía o Internet. Esto prolonga las jornadas de trabajo y lleva el trabajo a una zona virtual que se traslada a la casa los fines de semana o las vacaciones. Por un lado no responder es vivido con temor a perder oportunidades, afecto o el reconocimiento y en definitiva a “caerse del sistema”.

 

¿Qué les impide relajarse para disfrutar de las vacaciones?

Influyen aspectos biopsicosociales. En lo social se favorecen tecnologías que permiten conectarse en lugares cada vez más distantes. Hay una presión generalizada para no perder el tren de la conexión permanente. Se supone que debemos estar siempre listos y responder rápidamente a cualquier demanda. Va disminuyendo el tiempo de tolerancia a la espera.  A esto se agregan rasgos de personalidad previos de ansiedad y obsesión. Todos estos factores estarían cambiando  modos de procesamiento cerebral muy parecidos a la adicción a la velocidad, el cigarrillo o el alcohol.

 

¿Por qué deciden planificar las vacaciones si no pueden cortar con el trabajo?

Existe una paradoja. Si no se planifican las vacaciones pueden perderse. Pero el sentido de las mismas parece que se hubiera perdido o por lo menos se ha modificado. Cada vez se piden por periodos más cortos o por motivos económicos o para “cuidar” los espacios conseguidos en un mundo laboral competitivo donde no se quieren perder los premios o aparece el fantasma de la desocupación. En las vacaciones, el ocio, el no estar haciendo negocios, se vive con culpa.

 

¿Cómo influye esto en la relación de pareja?

En algunos casos el problema es de un integrante pero a veces afecta a ambos.  El no parar de estar preocupado o conectado puede ser racionalizado planteando que es por el bien de la familia. En pacientes que me toco atender la hiperconexión estaba relacionada con una vivencia casi de euforia porque estaba en juego grandes proyectos. Esto suele durar poco. O los grandes proyectos se demoran o la pareja se cansa de no poder disfrutar de estar juntos sin las exigencias y presiones de lo externo. Creo que  a veces hay una forma de magia y voluntarismo que lleva a pensar “si no les fallo, tengo el aumento o el éxito asegurado” En muchos casos, se pierde vista a que costo se pone el cuerpo de ese modo.

 

¿Cómo puede influir este comportamiento en los niños?

Estas situaciones afectan a toda la familia. Los primeros que reclaman son los niños.  Hay que saber escucharlos. La postergación de la relación con los hijos puede llevar a problemas escolares, cambios de ánimo o crisis de ansiedad.  Las decisiones laborales o las vacaciones deben incluir una serena evaluación de las prioridades entre ellas la familia y la propia salud

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