¿Tiempos difíciles? Potenciá la resiliencia

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Frente a las situaciones más duras podemos activar nuestro mecanismo de respuesta. Nos ayuda a transformar los malos momentos de manera creativa y, a la vez, salir fortalecidos. Consejos para tener en cuenta. 

La resiliencia es una capacidad para atravesar las adversidades de la vida. Es un proceso subjetivo que no poseemos previamente, sino que las circunstancias negativas aumentan nuestras posibilidades de actuar sobre la realidad para tener una mejor calidad de vida.

Las personas resilientes se caracterizan por desarrollar un alto nivel de confianza en sí mismos, son constantes y perseverantes hasta lograr la meta y se adaptan a la situación difícil buscando proactivamente una salida. La resiliencia está relacionada con la autoconfianza, la flexibilidad, la orientación al logro, el reconocimiento, el amor propio y el pensamiento positivo.

Tips para potenciar la resiliencia

– Darse tiempo para procesar y metabolizar situaciones dolorosas o traumáticas.

– Aprender de las crisis.

– Favorecer intercambios positivos con el entorno.

– Ubicar figuras de sostén.

– Generar espacios para compartir y reflexionar sobre las experiencias vividas.

– Instalar mecanismos de acompañamiento.

– Revalorizar el lugar de cada uno a partir de convicciones espirituales, ideológicas o políticas.

– Potenciar el sentido del humor y la creatividad.

– Cultivar disciplinas artísticas.

También es muy importante la posibilidad de compartir esas adversidades en grupo. Algunas investigaciones sostienen que cuanto más homogéneo es el grupo en relación a la pérdida sufrida, más se potencia el efecto transformador, ya que se produce una identificación mayor entre cada miembro del equipo.

La terapia también puede ayudar en el camino hacia la resiliencia. El contacto cara a cara con el analista posibilita que la persona pueda correrse de ese lugar de víctima y lograr, de esta forma, elevar la autoestima.

Características de las personas resilientes

– Disminución de la ansiedad y la depresión.

– Autoestima alta.

– Sentimientos de esperanza.

– Autonomía e independencia.

– Empatía, conocimiento y manejo adecuado de las relaciones interpersonales.

– Sentido del humor positivo.

– Mejor percepción de la calidad de vida, menos enojo.

– Ampliación de la red vincular.

– Desdramatización de los hechos cotidianos.

PUBLICADO EN ENTREMUJERES.COM

FOTO: thinkstockphotos.com

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