El auge de la terapia online: ya la utilizan uno de cada tres psicólogos en la Argentina

Recurren al chat o Skype. Y más pacientes eligen esta modalidad por falta de tiempo o para evitar el estrés del viaje al consultorio. Afirman que es tan efectiva como la presencial.

Las terapias online en la Argentina tuvieron su primer capítulo entre los años 2001 y 2002 como consecuencia de la crisis política y económica que sufrió el país que llevó, entre otras cosas, a miles de personas a trasladarse a otras partes del mundo buscando nuevas oportunidades laborales. Y en ese contexto, con la anuencia del terapeuta, continuaron las sesiones vía chat o skype.

Sin embargo, en los últimos meses esta tendencia se encuentra en pleno crecimiento y si bien no hay cifras oficiales al respecto, en la actualidad uno de cada tres psicólogos atiende en forma online.

“Hay terapeutas que prefieren el chat u otros que preferimos skype y muchas veces ambos. Cuando un paciente siente vergüenza de contar algo ante la mirada del terapeuta, vía cámara le ofrezco la opción que lo escriba y trabajemos ciertos contenidos por chat. Lo concreto es que en la psicoterapia on line paciente y terapeuta no se encuentran en el mismo lugar físico, pero tienen un punto de encuentro psíquico, explica  Adriana Guraieb, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

Migraciones de los pacientes, falta de tiempo para asistir a un consultorio, distancia importante entre el lugar de residencia y el consultorio del terapeuta, actividades laborales que exigen a los pacientes viajar en forma continua, residencia en lugares pequeños y el deseo de conservar un anonimato, enfermedades que exigen un período de reposo y pacientes con agorafobia (temor a los espacios abiertos) son las principales causas que explican este auge.

Y principalmente el conocimiento y el acceso a la tecnología a través del uso de las redes sociales que ha posibilitado que sean los adultos jóvenes quienes más utilizan este tipo de servicio, advierten desde la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA) donde actualmente un 35% de sus miembros atiende a pacientes por esta vía. Según los especialistas consultados que brindan este tipo de servicio, estos tratamientos ya ocupan entre el 15% y el 50% de la demanda total de su actividad.

Si bien en nuestro país no existen estadísticas al respecto, los números no varían en demasiado con lo de los Estados Unidos en donde la aceptación de esta modalidad de terapia es mayor entre las personas de entre 26 a 55 años, especialmente de mujeres que trabajan, según estudios de la famosa Clínica Mayo de aquel país.

“La terapia online responde a una necesidad imperiosa de nuestra sociedad de  poder recibir apoyo y mantener una terapia a pesar de las dificultades del medio ambiente y de la vida agitada de nuestros días. Mis pacientes online han avanzado en sus vidas de una forma que tal vez  no sería posible si tuvieran que trasladarse físicamente al consultorio. Ninguno ha abandonado hasta ahora la terapia y todos me han expresado su satisfacción por la forma en que la terapia online se adapta a sus vidas en lugar de que ellos se tengan que adaptar a las exigencias de la terapia”, dice la licenciada Beatriz Bergman, psicóloga clínica y máster en Programación Neurolingüística.

La terapia online suele tener la misma duración que la convencional (entre 30 minutos y una hora por sesión dependiendo del terapeuta) y el paciente tiene además ventajas adicionales como una mayor flexibilidad en los horarios. Y en relación a los costos, son idénticos a las cifras que se abonan por las sesiones cara a cara.

“En mi caso, establezco que las sesiones sean de 50 minutos, al igual que en análisis presencial. La frecuencia varía de uno a cuatro sesiones semanales en función de la necesidad de cada persona. Como parte del encuadre, les aclaro que yo trabajaré en mi consultorio y les pido a los pacientes que también lo hagan siempre desde el mismo lugar. Si por viajes esto no puede ser posible, deberán aclararlo con anterioridad”, puntualiza  la licenciada Liliana Manguel, psicoanalista. y  Miembro Titular de APdeBA.

La mayoría de los especialistas que trabajan en forma online sugieren que esta terapia es tan efectiva como la que se realiza cara a cara y destacan que de esta forma muchos pacientes se ahorran el estrés que les produce los largos viajes hasta llegar al consultorio. Sin embargo, otros sostienen que antes de acordar este tipo de terapias es fundamental conocer al paciente ya que no en todos los casos se puede recomendar esta alternativa.

Entre sus beneficios la terapia online ofrece al paciente la comodidad del lugar que  elija para conectarse, con horarios flexibles a combinar con el terapeuta, permite ahorrar tiempo perdido en viaje, especialmente cuando este se alarga por condiciones ambientales o climáticas. También facilita la continuidad del tratamiento y disminuye las deserciones ante dificultades físicas, familiares, personales o laborales, recalca Bergman.

Entre las contras que tendría la terapia online, los especialistas destacan que se debe estar alerta al profesionalismo de los analistas ya que sostienen que la web no está exenta de terapeutas o consejeros sin la experiencia requerida para ese fin. Otro tema a tener en cuenta son los problemas tecnológicos que pueden surgir con la conexión a internet. En estos casos, es importante tener un camino alternativo de contacto entre el terapeuta y el paciente, como puede ser un teléfono de línea o un celular, para poder notificar los inconvenientes a fin de reprogramar el encuentro.

 “Elijo esta terapia por convicción”

Cecilia Bonel (50) es viuda, luego divorciada, tiene una hija de 12 años y desde hace tres años hace terapia online con su analista. Cuenta que a la hora de iniciar la sesión se encierra en el dormitorio de su casa que durante 45 minutos lo convierte en la extensión del consultorio/diván de su psicoanalista.

“Elijo esta terapia por convicción y compromiso con mi gimnasia psicoanalítica. Me encuentro trabajando a 100 km del consultorio de mi analista y frente a esta coyuntura opté por continuar mi tratamiento por la vía online”, cuenta.

Cecilia, licenciada en Comercio Internacional, rescata la importancia de haber vivenciado unos años de terapia presencial con su analista para poder animarse a probar con ella esta nueva metodología con la presencia de la tecnología. “Nuestro vínculo se desarrolló y cimentó con mis visitas semanales de tal forma que hoy en día no encuentro diferencias y en todo caso siempre semejanzas entre una y otra forma”.

Ella está convencida que el principal beneficio de esta terapia es que le proporciona “un motivo menos de stress. Se me hacía muy difícil continuar con mi terapia presencial considerando las distancias, el tránsito y sus cotidianas complicaciones y demoras. Es un gasto menos de energía que puedo derivar al resto de mi vida”, finaliza.

PUBLICADO EN CLARÍN

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