“Siento una fuerza interior para hacer cosas que me identifiquen con la riqueza ancestral Boliviana”

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La reconocida y exitosa diseñadora Liliana Castellanos comparte su trayectoria, sus orígenes y la pasión por su trabajo. Y confiesa una anécdota relacionada al Papa Francisco.

Liliana Castellanos (50) nació en la región de Tarija, una ciudad ubicada al sur de Bolivia apodada “Tarija la Linda” o “La ciudad de las flores” que cuenta con aproximadamente 171.000 habitantes.

Desde sus soñados días en Tarija, supo que quería convertirse en diseñadora de moda. Fue así que cuando terminó la escuela secundaria en su país decidió mudarse a la Argentina para comenzar un largo recorrido en una actividad que la llena de elogios y orgullo. Desde siempre, cuenta, su familia tuvo lazos fuertes con este país, incluso su padre también se formó en Buenos Aires. Con tan solo 17 años,  ella ya se encontraba en el primer año de Diseño.

“Desde muy pequeña sentía que me provocaba una adrenalina especial el mundo de las telas, las tijeras y dibujar. También crecí admirando las maravillas que hacía mi abuela materna, ya que ella era una gran couturier, por cierto, muy elegante también”, cuenta Liliana a Mañana.

El instituto Francés – Italiano “Delego & Lagarrigue” recibió con los brazos abiertos a una joven curiosa y talentosa que no perdió ni un instante para aprender todos los días acerca de su gran pasión. Tras finalizar sus estudios tuvo la oportunidad de trabajar como Asistente de Moda en la prestigiosa Casa de Moda francesa “Nina Ricci”. “Tuve suerte porque identifiqué mi vocación por diseño desde muy temprano y fui capaz de convertirlo en una realidad al comprometerme integralmente sin tomar en cuenta si me traería una vida de logros materiales. Simplemente quería diseñar y decidí tomar ese camino, a veces sola y no comprendida, pero es muy gratificante seguir tu propio destino. Trae mucha satisfacción satisfacer tus propias metas, y mis metas están llenas de encuentros mágicos.” 

Sus creaciones, que predominantemente utilizan la fina tela del camélido Alpaca, le permitieron lanzar colecciones de elegancia sin precedente, con piezas llenas de glamur que han conquistado horizontes en todo el mundo. Desde el principio de su carrera valoró la gran belleza de la lana de Alpaca, y decidió hacer este material la estrella de sus colección de invierno, utilizando las privilegiadas fibras de estas especies de camélidos sud-americanos (la Llama, la Alpaca, y la Vicuña). ¿Cómo fue creciendo tu empresa a lo largo de los años?  “Comencé sola con una empresa unipersonal y luego creció para volverse una S.A. Todo esto debido a que yo ya no me sentía bien sola, pues son muchas las responsabilidades y al final lo más importante es ver que no somos nada si no tenemos un buen equipo”, responde Liliana.

Liliana Castellanos siempre se involucró mucho en subrayar sus orígenes, defendiendo el medio-ambiente, y transmitiendo los valores que mantuvo durante años en sus colecciones. “Siempre sentí una fuerza interior para hacer cosas que me identifiquen con la riqueza ancestral Boliviana y Andina, es mística y profunda.

Siempre quise hacer algo que rescate la nobleza andina milenaria y allí está el ADN de este lado del mundo. Como creadora siempre utilizo el medio-ambiente y los lugares donde estoy como fuente de inspiración. Es por eso que es tan importante viajar, aunque claro Latinoamérica es el continente donde paso gran parte del año y tiene gran influencia sobre mí. Tiene una increíble riqueza en naturaleza, en materiales, y en los conocimientos de los sastres en nuestro continente. Es importante valorarlos y cuidar de ellos. Muchas veces como Diseñadora, como cualquier Artista, somos interpretadores del mundo”, afirma.  Y en relación a las satisfacciones que día a día le otorga su trabajo asegura que “principalmente el ver a mi gente feliz, nuestros sastres son verdaderos maestros, y percibir la satisfacción de nuestros clientes”.

Dentro de su trabajo Liliana guarda anécdotas de las más variadas. Y entre ellas comparte una que la llenó de orgullo a ella y a todo su equipo de trabajo. “Hace poquito tuve la dicha y la fortuna de recibir un pedido de nuestro presidente para que yo diseñe el regalo para El Papa Francisco. El tema es que sólo tenía un día de tiempo y no tenía  ninguna información sobre sus medidas. Entonces armé un operativo con amigas mías en Buenos Aires que se movilizaron y me ayudaron a obtener los datos suficientes”.  El obsequio fue una túnica creada combinando tejidos de Baby Alpaca con Aguayo para darle un toque especial y único.

Las prendas que diseña Liliana se pueden conseguir en las boutiques de La Paz y en Santa Cruz de La Sierra, pero también en los Estados Unidos a través de una red de boutiques que tienen sus colecciones. Si bien confiesa que ama Buenos Aires, hace un tiempo por motivos económicos debió cerrar el local que tenía en la capital de la Argentina aunque se ilusiona y no pierde las esperanzas de poder volver a reabrir la tienda en algún otro momento.

Liliana es viuda y tiene dos hijos: Carlos y Gabriela. Disfruta mucho de su familia y de todo lo que concierne a ella, como armar fiestas familiares, decorar las mesas y hasta practicar tango con sus padres, uno de sus hobbies favoritos.

PUBLICADO EN REVISTA MAÑANA

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