¿Cómo evitar el estrés de fin de año?

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Lo que debería ser unos días de festejo y unión familiar muchas veces termina ocasionando sentimientos de angustia, dolor, tristeza e impotencia. Los especialistas, incluso, sostienen que durante los últimos días del año suelen aumentar las consultas por depresión, cuadros de ansiedad (fobias) e incluso descompensaciones psicóticas.

Proyectos que no fueron cumplidos en el año que se termina, dificultad para organizar las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, escasas ganas de reencontrarse con ciertos miembros de la familia, tristeza por los que se fueron y no podrán compartir momentos tan especiales y la ansiedad por la planificación de las próximas vacaciones son algunas de las razones que explican el estrés que suele aparecer durante el mes de diciembre.

Lo que debería ser unos días de festejo y unión familiar muchas veces termina ocasionando sentimientos de angustia, dolor, tristeza e impotencia. Los especialistas, incluso, sostienen que durante los últimos días del año suelen aumentar las consultas por depresión, cuadros de ansiedad (fobias) e incluso descompensaciones psicóticas.

En esta época del año muchas personas suelen realizar un balance que les permite aclarar cuáles  de los objetivos que fueron planteados se cumplieron y cuáles no. Es como una suerte de prestarle atención a la mitad del vaso lleno o la mitad del vaso vacío. ¿Pero es recomendable hacer este análisis?

“El balance puede ser más o menos objetivo. Es inevitable que no se cumplan a pleno todas las expectativas. Los objetivos pudieron ser más o menos realistas y las posibilidades de cumplirlos no sólo dependen de nuestra voluntad sino de otras circunstancias. La personalidad previa (más o menos realista, exigente, narcisista, etc.) influye en el modo de realizar el balance. Un exceso de autocrítica puede teñir depresivamente el fin de año”, dice el Dr. Roberto Sivak, Profesor Titular de la Clínica Psiquiátrica del Departamento Neurociencias de la Universidad Maimónides y Presidente del Capítulo Estrés y Trauma de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM).

Viviana Guigui, Psicoanalista/ y Psicóloga Social, sostiene que un fin de año no sólo es una fecha, sino el cúmulo de doce meses de trabajo, exigencias, proyectos y deseos. Y, explica, que generalmente llegamos a ese momento con una suerte de desgaste físico, psíquico y solemos estar más vulnerables, dado que un fin de año o de un proyecto implica la culminación de algo y el comienzo de algo nuevo aún no conocido. “Lo cual nos puede convocar dos tipos de miedos, ya sea por lo conocido que se pone en cuestión y lo nuevo que aún es desconocido. Por tales razones de alto voltaje emocional y amplio cansancio acumulado, para preservarnos de estas falencias, me parece conveniente no hacer una suerte de balance hacia fin de año o de ninguna fecha muy significativa para el sujeto en cuestión. Siempre habrá una gran diferencia a favor o en su defecto, en contra entre lo deseado y lo encontrado”, puntualiza Guigui.

Analía (26) es estudiante de arquitectura y cuando inició el 2013 le dijo a sus padres que para fin de este año iba a recibirse. Sin embargo, comenzó a trabajar para un estudio y no pudo cumplir con su promesa. Aunque sus padres jamás la presionaron, ella siente que no pudo ser coherente con su planificación. “Me da mucha bronca porque tenía todo controlado y agendado para terminar ahora pero seguramente me quedarán 2 o 3 finales para el año que viene”, afirma.

“Las presiones laborales, económicas, la falta de concreción de logros suman cansancio, frustración, y nos llevan a pensar que capaz no pudimos utilizar o no contábamos con los recursos necesarios para cumplir los objetivos de ese año. Si nos quedamos con la parte que falta, el balance puede ser negativo y sólo lograremos sumar más angustia al momento y más presiones para arrancar el próximo año. Hay que tener en cuenta que generalmente siempre queda algo sin cumplir o incompleto, ya que muchas veces los objetivos fueron planteados un año atrás, y durante el año el contexto cambia y los objetivos también pueden variar. Por eso, es importante poner en la balanza y potenciar lo positivo y no quedarse analizando sobre lo no cumplido”, explica la licenciada en Psicología Marcela Scornavachi.

Muchas veces, algo que debería ser un momento agradable, se convierte en uno de mucha tensión. Y eso suele ocurrir en las fiestas de fin de año. El armado de las cenas, la división de tareas y la organización puede generar diferencias en las familias. Viejos enconos no resueltos, peleas que vuelven a recrudecer y los pocos deseos de ver a cierta gente, sumado a la sensibilidad de esos días, pueden desarmonizar esos encuentros y hasta convertirlos en un escenario de guerra. ¿Qué es lo que hay que hacer para evitar que esto suceda?

“En lo posible estar el tiempo imprescindible para el encuentro y los saludos. Evitar pensar en saldar conflictos en las reuniones. En todo caso brindar confiando en un progresivo reencuentro y dilucidación de los problemas. Si no se puede, avisar y no concurrir”, responde Sivak.

“Lo más importante es intentar en lo posible de elegir con quien pasar las fiestas, sentirnos cómodos y acompañados con la gente que tengamos a nuestro alrededor. De esta forma estaremos relajados y a gusto. Si no tenemos posibilidad de elegir, lo mejor es dejarse llevar por el sentimiento festivo y relajarse. Lo positivo es que se trata de una fecha estipulada con antelación y eso nos permite anticipar los posibles conflictos que puedan surgir y equilibrar nuestro deseo con el del resto de las personas que nos rodean”, agrega Scornavachi.

Fin de año también suele ser un momento de mucha angustia y desconsuelo para aquellas personas que perdieron a un ser querido en los últimos meses del año. Los recuerdos de los que estuvieron hasta hace muy poquito y ahora no están más también generan sentimientos de tristeza, situación que puede aumentar el estrés.

“Nunca hay recetas acerca de cómo pasar un duelo, ni cómo elaborarlo, pero es de mucha ayuda la compañía de familiares y amigos, dado que actúan como factor protector, esto es, como sostén emocional de la persona que resultó más afectada por el fallecimiento de un familiar. La idea es poder encontrar nuevas formas de festejo. Las personas que atraviesan una situación de duelo deben ser convocadas al festejo, dándosele espacio para que hablen y se angustien cuando lo deseen, que sepan que no tienen que correr a la par del resto en la organización de la cena y demás cuestiones. La red de contención colabora para que la persona pueda asumir su dolor e integrar la pérdida en una fecha tan importante como son las festividades anuales”, recomienda el psicólogo Pablo Pintos, Jefe de Residentes de Psicología del municipio de Malvinas Argentinas.

El sentimiento de soledad (para la gente que no elige estar sola) también suele aparecer e incrementarse durante estos días festivos.  También surgen análisis y planteos sobre los motivos por los cuales estas personas se encuentran alejadas de otros individuos, un hecho que puede generar angustia, depresión y hasta vergüenza en consultar entre amigos con quien podrían sumarse y dejar al descubierto la soledad. Sin embargo, esta crisis también puede ser aprovechada para generar nuevos vínculos, animarse a conocer otra gente, construir nuevos lazos sociales y hasta incursionar en las redes sociales.

La planificación de las vacaciones también suele ser un dolor de cabeza a estas alturas del año. El lugar elegido, la fecha, si ir o no en auto, los precios y si los hijos se suman o no al plan familiar suelen ser algunas de las causas de dichos síntomas.

“Si bien lo indicado pareciera ser la planificación, por el contrario hay gente que disfruta más de la aventura y “lo deja fluir”, no tienen pasaje de vuelta, ni recorrido establecido porque no les gusta estar atados a un cronograma. Lo importante es tener en claro que las vacaciones son un momento de pausa en relación a lo laboral y un momento para compartir, ya sea con uno mismo (para los que se toman vacaciones solos) o con los demás, esto es, con el entorno que uno elige”, aconseja Pintos.

Para no estresarse demasiado durante los últimos días del año lo importante es poder elegir con quién se pasa las fiestas, aprovechar esos momentos para dialogar en el caso de que haya temas por saldar y disfrutar de una etapa que se termina y de otra que está por comenzar. Y aprender de lo bueno que se hizo, pero fundamentalmente de aquellas situaciones que no salieron como habían sido pensadas. Y pensar que el año entrante brindará nuevas oportunidades para concretar aquellos anhelos que no pudieron cristalizarse en el año que se va.

Para no estresarse durante fin de año, la licenciada en Psicología Marcela Scornavachi recomienda lo siguiente:

-Tomarse un tiempo para recuperar la tranquilidad.

-Descansar.

-Focalizar en lo positivo.

-Esforzarse en evocar lo bueno que se vivió en el año. Eso dará más fuerzas y optimismo a lo que vendrá.

-Dedicar tiempo a los seres queridos.

-Mimarse, premiarse con algo que nos guste como cierre de año.

-Hacer lo que nos gusta y lo mejor posible con objetivos reales.

PUBLICADO EN REVISTA VIVA

FOTO: infobae.com

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