Cuando las crisis post parto aparece en la pareja

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Muchas parejas suelen atravesar una crisis con la llegada de los hijos. ¿Qué es la depresión post parto femenina? ¿Qué ocurre con la sexualidad durante el puerperio? La importancia de respetar los tiempos de cada uno, de hablar, expresar dudas y temores.

La llegada de un hijo al mundo siempre es una hermosa noticia para sus padres, como así también para toda la familia y los amigos. Sin embargo, una vez que el bebé llega a la casa no es poco frecuente que se genere una crisis en el seno de la pareja con las obligaciones que el nuevo integrante demanda y con el reacomodamiento y la adaptación que esto ocasiona en el vínculo.

El puerperio es una etapa vital que continúa al embarazo que generalmente se prolonga por aproximadamente un año. La mujer vive cambios y manifestaciones corporales y afectivas muy intensas durante este tiempo, como así también la pareja que la acompaña.

“Generalmente la mujer se conecta profundamente con su hijo/a y necesita poner toda su energía y atención en ese vínculo. A veces, el varón puede quedar relegado y excluido de esa relación. Participar y sumarse a este vínculo dual es una tarea de ambos, tanto del varón al incluirse en el mismo, como de la mujer al permitir que ello sea posible, debe dejarle un lugar para que él participe, y él debe hacerlo sin prejuicios ni temores”, sostiene Andrea Gómez, Psicóloga, Psicoanalista y Sexóloga.

El cansancio, el estrés, los cambios de hábitos, la falta de interés sexual,  los miedos y las expectativas por este nuevo rol que cumplen los padres pueden traer malestares en la pareja.

“El embarazo y nacimiento son grandes transiciones del ciclo vital que afectan a la mujer, al bebé y al resto de la familia. Es una etapa de reacomodamiento, de adaptación a un nuevo estilo de vida y un cumplimiento de expectativas e ilusiones que muchas veces se cumplen y otras veces no. La mujer enfrenta una cierta presión a que este momento debe ser el más feliz de su vida y que todo debe ser perfecto, la imagen fantaseada de la maternidad y del bebé que vemos en las publicidades se le hace presente. Esto genera una confrontación entre la realidad y la fantasía que va produciendo un acomodamiento y aceptación de este nuevo escenario”, explica Marcela Scornavachi, licenciada en Psicología.

Cuando esta nueva realidad, explica Scornavachi, tarda un tiempo mayor en ser asimilada, la mujer suele sentirse triste, frustrada, con falta de energía, sentimientos de vacío y baja autoestima, disminución del placer en las actividades y pasatiempos y un cambio marcado del apetito y el sueño. Por su parte, en el hombre se puede observar falta de energía, miedo a perder su espacio en la pareja, sensación de cambio definitivo de actividades y estilo de vida, sentimiento de abandono y presiones económicas ya que suele ser el sostén de la familia hasta la reinserción laboral de la mujer.

“Con mi primer hija, Esteban estuvo presente pero no fue tan protagonista, yo me hacía cargo de todo. Ahora con las mellizas no le queda otra que ayudarme en todo, a la par mía. Con el cansancio, las presiones de “hacer todo bien”, no tenemos momentos para estar solos, ni pensar en nosotros, ni nada, sólo mamaderas, baños e intentar dormir a las  nenas. Estamos abocados 100% a las bebas. Por momentos son éstos los únicos temas que hablamos. Espero que pronto podamos volver a reencontrarnos”, dice Graciela (36), que es mamá de una hija de cinco años y de mellizas de tres meses.

“La mujer en este período se siente muy limitada, piensa que nunca más va a recuperar la “libertad perdida” para poder conectarse con el mundo y con sus antiguas ocupaciones. De hecho, muchas parejas tienen conflictos post parto porque la reciente madre siente que su pareja puede hacer todo lo que ella debe resignar y considera que “él la pasa bien”, mientras ella está metida en la casa (“encerrada entre cuatro paredes”) ocupándose constantemente del bebé. Esto puede dar lugar a reproches que su pareja entiende como infundados y hasta incluso puede reeditar viejas cuestiones arrastradas”, puntualiza Natalia Edith Naveira, licenciada en psicología, Terapeuta de individuos, parejas y familias.

Depresión post parto

Algunas mujeres, luego de dar a luz, pueden estar deprimidas. Existen dos tipos de depresión asociadas al post parto: la llamada baby-blues” y la “depresión postparto”. Ambos cuadros se manifiesta por sentimientos de tristeza aguda y tendencia al llanto, aunque en el primero de los casos suele ser más leve y de remisión más rápida. El cambio hormonal y la alteración del ritmo de vida suelen ser algunas de las causas de esta enfermedad.

“En estos casos, lo ideal es que el otro miembro de la pareja “vea” esta situación, sin tratar de negarla o minimizarla y la guíe para que consulte con un especialista en salud mental, ya que estos cuadros remiten con tratamiento psicológico y farmacológico que no afectan la lactancia. A nivel relacional, el padre debe procurar reducir la tensión interna en que se encuentra la madre deprimida, atendiéndola y buscando tiempo para estar con ella, generando la sensación de que están atravesando por este momento juntos, para echar por tierra la fantasía de ella de que es “la peor de todas”, dice Naveira.

Otro de los temas que pueden generar roces en la pareja está relacionado con la insistencia que manifiesta el varón de volver a retomar las relaciones sexuales con su pareja. Pero es cierto que esta actividad puede postergarse. Tanto el vínculo estrecho de la madre con el hijo, como el dolor por la cesárea, la episiotomía, la incomodidad con el cuerpo, los pechos que secretan leche y están muy sensibles, las hormonas que disminuyen la libido, pueden actuar como un freno para retomar la intimidad. Y en estos momentos la ausencia de deseo sexual es muy frecuente.

“El puerperio es un momento clave para que no se abandone ni se pierda el lugar de la pareja sexual y erótica. Si bien es real que hay otro ser que demanda la atención de los adultos, es imprescindible no olvidarse del vínculo de la pareja. Si transcurre un año o más sin actividad sexual, ésta situación podría prolongarse por tiempo indeterminado. Es importante tener en claro que la relación sexual va a unir, a fortalecer y a hacer más feliz a la pareja. Y esto también va a repercutir en la vida de ese hijo, ya que va a tener padres más felices”, dice Gómez, autora del libro Sexualidad, pareja y embarazo. Mitos y verdades”.

También en estos momentos, en algunas mujeres suele aparecer el fantasma de la infidelidad que las coloca en una situación de temor y ansiedad en momentos en que se encuentran muy pendientes casi exclusivamente del bebé.

“Para muchos hombres se hace difícil reunir en una sola a la mujer deseada sexualmente y a la mujer madre. Muchas infidelidades comienzan en este período, disociando la imagen femenina: una es la madre, otra es la “mina”. Se trata de una situación con sentimientos de todo signo: por un lado, el gran amor por el bebé y la incondicionalidad con que ambos se postergan para cuidarlo y, por otro, los procesos personales y las propias demandas narcisistas”, explica Pedro Horvat,  Medico psicoanalista, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

En estos casos de crisis será fundamental contar con un entorno cercano que, por un lado, colabore y ayude a los padres en los cuidados del bebé y, por el otro, escuche las necesidades de ambos padres para aconsejarlos en esas discusiones.

“El entorno es muy importante, por un lado la familia cercana para delegar tareas del hogar, cuidado de otros hijos y demás quehaceres domésticos. También amigos o personas cercanas que hayan pasado por una situación similar, sirve para compartir experiencias, entender mejor lo que uno está viviendo. Los parientes (abuelos, padres, cuñados) deben ser conscientes de que los nuevos padres deben escribir su propia historia.  Estar cerca para apoyar y colaborar, pero sin agobiar a los nuevos padres”, concluye Scornavachi.

 Consejos

-Respetar los tiempos de cada uno.

-Hablar, expresar dudas y temores.

-No olvidarse que antes de ser padres fueron una pareja erótica y sexual, que también se eligieron desde ese lugar y no tienen por qué abandonarlo por completo.

-Dejar por un rato de funcionar en el modo “padre-madre” y conectarse como pareja sexual.

– Conversar con otras parejas que ya atravesaron por esa situación.

-Consultar con un/a terapeuta sexólogo/a para recibir orientación, información y acompañamiento frente a los temores y malestares que puedan surgir.

-Recordar que una pareja sexualmente feliz ofrecerá buenos modelos de identificación y transmitirá un sostén emocional importantísimo para los hijos.

PUBLICADO EN REVISTA VIVA

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