“Mi mayor sueño es capacitar a mi gente en la importancia de ayudar al prójimo”

mamani

 

Luis Mamani Paucara (38) vino por primera vez a Buenos Aires desde La Paz en el año 2005. Tuvo varias idas y vueltas, fue asaltado en más de una oportunidad hasta que gracias a su perseverancia comenzó a formarse en el área de educación financiera. Y dice que quiere escribir un libro contando su historia para trasmitirles a los jóvenes que nunca deben bajar los brazos ni olvidarse de sus raíces. 

 

¿Cómo fue que decidiste venir por primera vez a la Argentina?

Mis hermanos habían emigrado en el año 1999 y comenzaron a trabajar en el rubro textil. Mientras tanto, yo me desempeñaba como albañil en la construcción. Pero deseaba capacitarme, no me conformaba con eso. Tarde varios años en terminar la secundaria ya que trabajaba de lunes a lunes pero no me alcanzaba el sueldo. En enero del 2005 mis hermanos volvieron a La Paz y me propusieron venir a Buenos Aires. El 5 de mayo de ese año crucé la frontera por La Quiaca y cuando llegué fui a la villa 1-11-14. El lugar no me parecía tan malo. Pero estuve apenas dos meses, me asaltaron en Bonorino, me encañonaron y no me gustó nada. Además, estaba encerrado en un taller de costura familiar desde las siete de la mañana hasta las 10 de la noche. No me gustaba estar encerrado entre cuatro paredes. Y decidí volver a mi país.

 

¿Qué pasó después?

Cuando me fui mis hermanos me comentaron que había trabajo y que tenía que volver para tramitar el DNI argentino que lo había perdido. Volví a finales de septiembre del 2005, trabajé un par de meses y en 2006 me volví a ir. Pero por esas cosas del destino volví a extraviar mi documento argentino y en abril del 2006 regresé a Buenos Aires para desempeñarme en costura.

 

¿Cómo manejabas esto de ir y venir de Buenos Aires a La Paz tan constantemente?

No me gustaba esto de ir y venir, no me gustaba la vida que llevaba. En el año 2008 me di cuenta que tenía que hacer algo diferente. Decidí anotarme en la escuela número 15, ubicada en Carabobo y Alberdi, en el turno noche para realizar cursos de contabilidad básica, me gustaban mucho los números. La idea era aprender algo, era una manera de huir también de la costura porque yo había venido en busca de otras oportunidades. Durante el día trabajaba y por la noche estudiaba. Para finales de ese año íbamos a vender ropa en La Salada, pero tuvimos muchas pérdidas y hasta una vez a mi hermano lo encañonaron. Yo le pedía a Dios que me diera una oportunidad, sentía que podía cambiar esa triste vida que llevaba. Con mucha bronca, era testigo de la explotación que vivían muchos de mis compatriotas en los talleres en los que trabajaban y eso me deprimía mucho.

 

 ¿Cómo fue que hiciste el click?

En el taller de costura donde trabajaba siempre escuchaban música y yo quería oír algún programa para informarme. Un día una persona faltó, yo tomé su horario y haciendo zapping  lo escuché por primera vez a José Jiménez. Lo que más me impactó fue cuando él dijo que estaba capacitando a personas que querían educarse y hacer negocios. En ese preciso momento anoté el número que pasó al aire, fui a la dirección que había dicho y ahí comencé a interiorizarme en el multinivel.

A partir de ese momento José Jiménez comenzó a formarme en educación financiera y decidimos armar un equipo de trabajo. Una vez nos reunió a mí y a mis compañeros  y nos preguntó quiénes apostábamos a hacer una fundación. Y en ese momento continuamos con los cursos de educación financiera. Había un objetivo: teníamos que trabajar, ahorrar, invertir y educarnos. El compromiso más fuerte era que cada uno de nosotros debía enseñar a 10 personas de la colectividad todo lo que íbamos aprendiendo. Y en el camino  también apareció Alan Morales, otro pilar fundamental para mí en la parte educativa.

 

¿Qué objetivos aparecieron en ese momento?

A partir de ahí el sueño fue mantener ese compromiso. En el camino, con mis compañeros, armamos grupos y nos formamos como asesores iniciales donde emprendíamos algún negocio. Una de las misiones de la Fundación SI TU Quieres era aprender, enseñar y dar amor a la gente. Había que enseñar lo que uno había aprendido, especialmente en el área financiera. En el año 2014 José realizó eventos que sirvieron para ir promocionándonos  más, fuimos avanzando y hoy en día trabajamos en OOSCHAI (es la primera compañía consultora orientada a comunidades de Latinoamérica, con el objetivo de acercarse a personas, familias y micro empresas que no tuvieron un asesoramiento sobre cómo alcanzar una situación económica superior) desde donde asesoramos a nuestros socios y clientes en el área financiera. Hoy en día tengo compañeros de trabajo con los que siempre nos hemos apoyado y tenemos una excelente relación.

 

¿Cómo es tu trabajo en OOSCHAI?

Consiste en brindar asesoramiento y análisis financiero a los emprendedores, hacemos hincapié en la finalidad del ahorro, en qué radica su importancia, en la ley de la riqueza, ya que con esos ahorros en el futuro podrán lograr cosas. Hoy en día la mayor parte de la sociedad sabe que tiene que ahorrar pero no lo hace. Tiene más pasivos que activos y muchas veces no comprenden la importancia de ahorrar uno o dos dólares por día e invertirlos a largo plazo porque, quizás, nadie se lo enseñó. La base fundamental es el ahorro ya que con el ahorro te capitalizás para poder invertir, previo estudio, en los negocios que te presente el mercado.

 

 

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Poder demostrarle a la comunidad boliviana la importancia de incentivar a los jóvenes para que se auto-valoren y se auto-motiven. Lo que más quiero es transmitirle a la gente que yo vengo de una familia muy humilde trabajando en la construcción, me han robado varias veces la bicicleta, de mañana y de noche, cuando venía a los cursos en la Fundación, no me alcanzaba el dinero y me tenía que volver caminando a donde vivía. Sin embargo, nunca bajé los brazos, nunca dejé de confiar en lo que me gustaba hacer y, gracias a Dios, pude salir adelante. La idea es demostrarle a la gente que sí se puede.

 

 ¿Qué te gustaría hacer en el futuro?

Mi mayor sueño es poder llegar cada vez a más gente, siempre quise volver a mi país con algo. La mayoría viene con muchos sueños y esperanzas de hacer algo pero se vuelven a Bolivia. La idea es volver con empresas, con negocios y poder capacitar y enseñar a mi gente que sí se puede hacer, que es importante acordarse de dónde venimos, de nuestra raíz, de mantener nuestros principios y de no olvidarse de esa raíz una vez que uno alcanza una posición económica o un status social.  Mi mayor sueño es capacitar a esta gente en la importancia de ayudar al prójimo y uno de mis grandes anhelos es poder escribir un libro para contar de donde vine, cómo empecé, qué es lo que hice y poder llegarle, a partir de mi historia, a la gente que más necesita, estrecharles una mano, acercarme no solo desde lo financiero, sino también desde lo humano.

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