El sindrome de peter pan

peter

Muchas mujeres de 30 y pico deseosas de formar una familia están lidiando con hombres que no quieren comprometerse en una relación seria y a los que solamente les importa su dinero. Sus características para estar alertas.

 

 

¿QUE ES?

 

Identifica a aquellas personas que se resisten a madurar y a tomar todos los compromisos que caracterizan la vida adulta. Son adultos con actitudes de niños o adolescentes con dificultad para hacer y sostener un proyecto afectivo, ya que para ello deberían renunciar a su libertad y a los placeres de la juventud como, por ejemplo, la falta de compromiso.

Este síndrome esconde personas muy inseguras para hacerse cargo de sí mismas y del otro y con el transcurso del tiempo -si bien obtuvieron logros a nivel laboral o social- cargan con la insatisfacción de haber acumulado muchas relaciones afectivas malogradas que los abandonaron a la soledad.

 

 ¿QUIENES LO PADECEN?

Son hombres de 30,40 y hasta 50 años que se la pasan conquistando mujeres pero nunca llegan a concretar una relación formal ni mucho menos se plantean la posibilidad de formar una familia.

Son muy atractivos, sensuales, joviales, divertidos. Viven de los touch and go, tienen una gran facilidad para la conquista –es común que estén saliendo con más de una persona a la vez- pero esa seducción siempre termina siendo a un nivel superficial.

Son aquellos grandes solterones que se quedaron solos no porque le hayan faltado oportunidades, sino por la inmadurez para afrontar esos vínculos amorosos.

El crecimiento de estas personas pasa por cosechar y ampliar objetivos económicos y se aferran a esto como su único espacio de logros importantes y no necesitan a nadie porque sienten que la otra persona les significa una carga. Una relación significa desistir de otras cosas, de otras personas y ellos no están disgustos a renunciar a nada.

Tienen capacidad para muchas cosas, pero no para sostener una pareja. Ya hay veces que dejan escapar personas que podrían haber sido muy interesantes en sus vidas.

 

 

¿COMO ACTUAN?

 Estos hombres -inmaduros emocionalmente-  gozan seduciendo a las mujeres pero cuando existe la mínima posibilidad de riesgo de establecer un compromiso afectivo huyen sin dar explicaciones.

Son mentirosos, fabuladores, manipuladores. Dicen una cosa y hacen otra. Seducen con historias impactantes pero dejan a sus mujeres con muchas ganas. Al principio se muestran como los mejores amantes en la cama, pero en la intimidad la realidad tiene poco que ver con el discurso. Les encanta poner distancia porque comprometerse implica una amenaza.

La mayoría de las veces, ellas no logran comprenderlos. Se sienten desconcertadas y descolocadas cuando, por ejemplo, ellos les manifiestan lo bien que la pasaron una noche pero pueden estar días y semanas esperando un nuevo llamado que probablemente nunca llegará.

Los Peter Pan están orgullosos de su vida solitaria y muchos llegan hasta descalificar a los hombres que se comprometen: “Vos sos un pollerudo o tu novia te tiene manejado”, son algunos de los comentarios que les hacen a sus amigos a quienes incitan a salir de noche para cometer alguna infidelidad.

 

 

¿POR  DONDE MERODEAN?

 Boliches, gimnasios, clubes, el ámbito laboral y hasta el chat son los lugares predilectos a los que recurren a la hora de conquistar a sus presas. La vida social es muy desplegada y suelen tener muchos contactos. El tener muchas chicas disponibles a su alrededor les impide detectar que les está faltando la mujer, la principal,  la compañera fiel de todos los días.

Se relacionan mejor con aquellas personas más jóvenes que ellos porque, en general, no les reclaman a corto plazo una relación estable y un proyecto familiar. Sólo quieren relacionarse con el otro desde el placer, huyen del sufrimiento y la mínima responsabilidad.
Sin embargo, algunos –los menos- se vuelven adictos al trabajo y no tienen tiempo para relacionarse con el sexo opuesto y ese agotamiento laboral les impide la posibilidad de tener sexo.

 

 

 

¿POR QUE LE TEMEN AL COMPROMISO?

 

No se trata de un trastorno fóbico, sino de la falta de madurez para afrontar los nuevos desafíos. Para entender este fenómeno hay que posicionarse en los comportamientos de los niños que a su edad no pueden comprometerse en las relaciones. Los adultos que padecen este síndrome buscan evadir los compromisos que restrinjan sus libertades porque no están dispuestos a perder su libertad.

Las mujeres de 30 y pico se están encontrando con muchos de estos hombres que son inconquistables porque no quieren ni pueden comprometerse. Siempre sienten que ellos no las merecen.

Llega un momento – algunos más jóvenes y otros recién a los 60 o 70 años- en el que se dan cuenta de que por haber privilegiado los placeres de la libertad se sienten vacíos cuando perciben que están solos. En ese momento se puede producir un quiebre cuando toman conciencia que no lograron formar una familia. Algunos caen en depresión y recurren a la ayuda terapeútica para reafirmar su personalidad y objetivos de vida.

 

 

peterASESORARON:

 

 

-VIVIANA SANCHEZ NEGRETE (licenciada en Psicología y especialista en Terapia Familiar)

 

Lic. MONICA CRUPPI (miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina)

 

 

 

 

 

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