La conmovedora historia de una madre que da todo por la salud de su hijo

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Sebastián Di Bartolomeo tiene 30 años y a los nueve le diagnosticaron glomerulonefritis membranosa, una enfermedad crónica de los riñones que lleva a la insuficiencia renal. “Es un ejemplo de vida y de locura. Cuando vos te enfermas lo sufrís, pero cuando se te enferma un hijo te morís por dentro. Y depende de cada uno luchar para levantarse todos los días. Yo siempre trato de estar alegre”, dice su mamá.

Sebastián Di Bartolomeo tiene 30 años y a los nueve le diagnosticaron glomerulonefritis membranosa, una enfermedad crónica de los riñones que lleva a la insuficiencia renal. A causa de esta dolencia el cuerpo no desarrolla ni crece de manera normal y puede traer, entre otras consecuencias, complicaciones y deterioro en el hígado y en el corazón.

Sebastián recibió medicación con corticoides hasta los 13 que perdió totalmente su función renal. Y no bien comenzó la secundaria empezó a someterse a las sesiones de diálisis peritoneal. A los 15 fue trasplantado, pero a los 22 tuvo un rechazo por lo que al poco retomó diálisis. “En ese momento me hice todos los estudios para ser yo la próxima donante de riñón, pero me detectaron que tenía cáncer de mama. En 15 días me estaban operando y ya no pude donarle”, recuerda Viviana Minervini, su mamá, que luego tuvo que someterse a sesiones de radioterapia y quimioterapia.

Sebastián intenta hacer una vida normal a pesar de que se dializa tres veces por semana. Trabaja en el Gobierno de La Ciudad y estudia Diseño de Imagen y Sonido en la UBA. Además, es miembro del departamento de Marketing de Huracán, el club de sus amores. “Y los fines de semana sale y le tengo que pegar un grito de vez en cuando para que pare un poco”, cuenta su mamá, entre risas.

Desde hace tres semanas, Sebastián se encuentra internado en el hospital Argerich ya que luego de siete años seguidos de hemodiálisis se consiguió un riñón cadavérico y fue trasplantado.

“Mi hijo tiene unos huevos de oro. Solo derrama una lágrima cuando pierde el globo. Es un ejemplo de vida y de locura. Cuando vos te enfermas lo sufrís. Pero cuando se te enferma un hijo te morís por dentro. Y depende de cada uno luchar para levantarse todos los días. Yo siempre trato de estar alegre”, se emociona “Vivi”.

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