Una nueva oportunidad: cuando el amor golpea las puertas de los adultos mayores

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En los últimos años se empezó a hablar más de la importancia de estar entre pares, de compartir actividades culturales, caminatas y otros paseos. Sin embargo, poco y nada se habla de la chance de vivir una relación amorosa en la tercera edad.  El amor a esa edad se vive de otra manera, es un amor más maduro, capaz de amar de verdad a la persona que escogen para compartir lo que queda de sus vidas.

Desde el saber popular se asocia al rol de los adultos mayores con la posibilidad de disfrutar a sus nietos y de ser testigos de los logros y de los fracasos de sus hijos. En los últimos años se empezó a hablar más de la importancia de estar entre pares, de compartir actividades culturales, caminatas y otros paseos. Sin embargo, poco y nada se habla de la chance de vivir una relación amorosa en la tercera edad.

A medida que van transcurriendo los años, muchos ancianos se encuentran sin la presencia de ese/a compañero/a que les fue fiel durante toda la vida. Es un sentimiento de soledad que no siempre se reemplaza con la presencia de otros seres queridos. Otros, en cambio, por diversas circunstancias no han podido disfrutar de un amor verdadero en sus épocas de juventud. Y algunos se permiten la posibilidad de soñar con poder llegar a tener una pareja con quien compartir la última etapa de sus vidas.

“El amor a esa edad se vive de otra manera, es un amor más maduro, capaz de amar de verdad a la persona que escogen para compartir lo que queda de sus vidas.

Estas personas ya han tenido más tiempo y oportunidades de aprender a amar, luego de atravesar por otras o en muchos casos una misma relación a lo largo de su vida, lo que les permite en esta etapa dejar atrás discusiones, egoísmos que en otras etapas de la vida estuvieron presentes. Es un amor distinto al del resto de las etapas porque es el último amor, el que eligen para estar acompañados hasta el final de sus vidas”, expresa Tamara Chaffittelli, licenciada en Psicología y directora de Dulces Compañías, un centro que se ocupa de la búsqueda y selección de personal  especializado en cuidado de ancianos.

 

Los centros de jubilados, los sitios donde se reúnen estos jóvenes de la tercera edad para realizar diferentes actividades y hasta los geriátricos son algunos de los lugares en donde suelen iniciarse estas parejas. Precisamente, fue en el geriátrico en el cual se encuentra desde hace un año y medio que Matilde (79) conoció a José (83). Ambos son viudos y después de varias charlas y de compartir mucho tiempo juntos decidieron formar una pareja. “Jamás me imaginé que a esta edad iba a ponerme de novia. Él es un caballero, buen mozo, siempre me dice cosas lindas y eso me hace sentir muy bien. Conversamos mucho, salimos a pasear por el jardín, miramos juntos la televisión y pasamos todo el tiempo juntos”, confiesa Matilde. “Ella es una mujer muy especial que siempre tiene ganas de hacer muchas cosas, es muy hermosa y me siento muy feliz de poder estar junto a ella”, agrega José.

¿Qué significa para un anciano volver a tener una compañía a esa edad?  “Significa rejuvenecer, el amor trate nuevos bríos, nuevas energías. El amor es vida, se lo vive muy diferente porque uno es más consciente del tiempo, de los límites, se vive muy intensamente el día a día. Puede resultar una experiencia muy maravillosa y pueden hacer todo lo que hace una pareja de 20: pasear juntos, acariciarse, escuchar, conversar, asistir a eventos, apreciar una buena película. Tiene que ver con una  necesidad de estar acompañado, de cuidar, de ser cuidado, de mirar y de ser mirado”, responde Diana Resnicoff, psicóloga y sexóloga clínica.

“Para un anciano volver a tener una compañía implica muchas cosas. Descubren que pueden volver a sentirse deseados por otra persona. Sentir que pueden volver a tener sus propios proyectos, que hay otro que está pensando en ellos (más allá de sus hijos y nietos). Muchos adultos mayores describen esta etapa como un “volver a empezar”. Volver a encontrar motivación y sentido a sus vidas. A esta edad comienzan compartiendo intereses, la música, el baile, ir a cenar, una película, un viaje, un juego de cartas”, explica la licenciada en Psicología  Paula Pannunzio.

El ejemplo de “Elsa y Fred”

La película Elsa y Fred, protagonizada por China Zorrilla y el español Manuel Alexandre, narra la historia de dos abuelos de más de 80 años que se conocen y se animan a vivir una hermosa historia de amor. La soledad que ambos experimentan en el filme pronto los encuentra y desarrollan un vínculo que evoluciona hasta convertirse en amor, pese a las iniciales resistencias de Alfredo, quien sigue afectado por la reciente muerte de su esposa. Elsa, quien lleva una enfermedad terminal en silencio, decide tomar la delantera en la relación y hacer que el adulto mayor viva todas esas cosas que nunca se permitió.

“Lo bueno del amor a esta edad es que te toma de sorpresa cuando de golpe te das cuenta que todavía te podía pasar eso. Y claro que puede pasar. Yo lo he visto pasar en gente que ni siquiera se dan cuenta que les está pasando. Puede pasar seriamente. A mi me gustaría que me pasara algo similar como en la película. Hice la película creyendo en la historia. Ya me pasó de enamorarme y me puede volver a pasar. La esperanza de que me pueda volver a enamorar es porque ya me está pasando o porque tengo ganas de que me pase. Lo lindo de eso es que nunca se sabe, no hay síntoma previo”, sostiene China Zorrilla.

 El impedimento mayor que suelen tener este tipo de relaciones tiene que ver con la reprobación constante que reciben de sus familiares. Temas económicos, desacuerdos por temas de herencia en los casos en que la nueva pareja decide casarse y hasta la oposición sin motivo aparente son las principales razones de estas negativas.

 Como, generalmente, los adultos mayores dependen de la aprobación de los familiares para permitirse disfrutar de la nueva relación, cuando el nuevo vínculo no es apoyado el primer sentimiento que aparece es de culpa por vivir algo prohibido, acompañado de tristeza y desilusión. Sin embargo, es importante que los ancianos piensen en ellos mismos, dejándose guiar por el amor que golpea, tal vez en un momento inesperado, las puertas del corazón.

¿Cómo se vive la sexualidad?

En la tercera edad, en la mujer se producen muchos cambios a nivel hormonal (baja producción de estrógenos). En el hombre aparecen dificultades para lograr la erección, y se prolonga la frecuencia de las relaciones sexuales ya que disminuye la libido, el deseo sexual. Sin embargo, eso no impide que puedan disfrutar de una sexualidad plena acorde a la edad.

“El sexo es un factor importante en la vida de una pareja, la sexualidad como una expresión de amor y cariño no tiene porqué disminuir con la edad, la sexualidad comienza con la vida y termina con la vida misma. Por supuesto que la vida sexual de un adulto mayor no va a ser como la de un joven por los cambios que se producen, las limitaciones que aparecen y la frecuencia sexual que disminuye, pero esto no quiere decir que no se pueda disfrutar también en esta etapa”, dice Chaffittelli.

“La sexualidad no sólo es genital, son caricias y abrazos. En los adultos mayores importa el contacto piel a piel, el beso. Si hay penetración o no es un dato superfluo, pero realmente es una sexualidad placentera”, concluye Resnicoff.

 

-Enamorarse es posible incluso en la Tercera Edad.

– Estimular a los adultos mayores a estar en contacto con sus pares, ya sea en actividades de reflexión o recreativas.

-Permitirse sentir y vivir el “enamoramiento” con la intensidad propia del mismo.

– Como familia, no obstaculizar el vínculo con una nueva pareja, ya que la aceptación de sus seres queridos es esencial para el adulto mayor para continuar con esta relación.

– El sentimiento de ser amado y el sentimiento de amar a alguien aumenta la autoestima de la persona y los adultos mayores son muy felices, lo que mejora su bienestar y salud física.

 -Saber que la sexualidad es placentera y no reproductiva solamente y que el placer y el erotismo lo proporciona la vista, el tacto, el oído.

-La sexualidad no es sólo aquello que sucede en el dormitorio, sino también puede comenzar en una agradable caminata o conversación.

-Saber que se puede aprender toda la vida en relación a la sexualidad

-Utilizar las experiencias del pasado de modo tal que sirvan de aprendizaje.

-La sexualidad es un largo camino de aprendizajes constantes y que no hay edad para ello.

 

PUBLICADO EN REVISTA MÍA

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