Axé Bahía: un baile al ritmo de la magia, pura fiesta, alegría, diversión y mucha felicidad

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El origen del Axé Music es un proceso natural que nace en el Carnaval de Salvador, básicamente cuando los “trios elétricos”, que venían tocando frevo pernambucano con rudimentarias guitarras eléctricas (“guitarras bahianas”) se cruzaron con los blocos afro que bajaban por las calles con toda la energía de la percusión. Esta música, en general, la disfrutan quienes aman la cultura de Brasil, conocieron Bahía, las barracas de Porto Seguro, el Carnaval de Salvador, boliches como “Mais Um” o “Maluco Beleza”. El Axé es sinónimo de diversión y de no estrés.

En el año 2000 viajé por primera vez en avión y el destino fue Porto Seguro, una playa ubicada al nordeste brasileño que en ese momento estaba de moda para los turistas argentinos. Y en esos días me enamoré de Brasil: de la gente, de la cultura, de la comida y de la idiosincrasia. Pero especialmente de la música Axé Bahía que no paraba de sonar por las playas, de día, y en los paradores donde todas las noches tocaban bandas que hacían covers de los principales grupos del momento. Si bien me encanta esta música, en mi vida había tomado una clase. 18 años después tengo la oportunidad de mi vida: demostrarme a mí mismo que no solo puedo disfrutar escuchando temas de Axé, sino que también puedo bailarlo.

No bien ingresa al salón Johanna Simonetti, una de las profesoras de Axé/Lambaerobica Palermo, le digo que siento que no puedo fallar porque a pesar de que soy un patadura para el baile, el Axé es lo que siempre me gustó. Y que cuando iba a “Maluco Beleza” me movía más de caradura, sin seguir tanto las coreografías. “Justamente, empezá por la caradurez y la desfachatez que son dos de las características de los brasileros”, me alienta. Y pese a que soy el único varón entre casi 30 mujeres trato de no inhibirme. Ponele.

La clase arranca con un reconocimiento del espacio donde percusionamos con palmas para entrar en ritmo y empezamos a articular el físico. Sin previo aviso y para mi sorpresa (ya que imaginaba que íbamos a arrancar aprendiendo un tema desde 0) suena “Bate Lata”, de Banda Beijo, uno de mis temas favoritos del 2001. No puedo empezar de la mejor manera. Me dejo llevar tratando de seguir la coreo. Me cuesta un poco levantar las piernas y articular el movimiento con los brazos. Sin embargo, le pongo onda. “Tá Tirando Onda”, le digo a la profe, haciendo alusión a un tema de Terra Samba.
La segunda canción es “Cadé O timbau”, de Timbalada, consta de un formato de bloco afro y usamos movimientos del Samba-Reggae. Johanna guía el tema, yo la sigo. Vamos hacia adelante, pero, de repente, tenemos que ir hacia atrás. Y estoy a punto de llevarme puesta una de las columnas del salón.  Estuve ahí de hacer el papelón del siglo.

Luego, viene un Instrumental de samba no pé. Estoy un poco desorientado. Pero Ariel Galleguillo, el compañero de Johanna, se me acerca cómplicemente y me invita a que lo siga. Y me siento bien, aunque no paro de transpirar. Mi musculosa está chorreando. En ese momento me acuerdo que no traje una botella de agua para hidratarme en medio de la clase. No importa. Sigo disfrutando. “La verdad que en un ratito soltaste y enganchaste, fue muy notorio cuando te desconectaste de estar pensando el paso, te di una indicación más pero hubo un momento en que te largaste y fue, estuviste sambando, la danza y el cuerpo todo armonioso. Sinceramente me sorprendiste, ahora disfrutalo porque ya está”, me dice Ariel, al terminar el tema. Incrédulo, yo le contesto que no sabía que estaba sambando.

Luego de un descanso de dos minutos, observo que Johanna saca una  soga verde que sostiene lado a lado con una de las chicas. Obviamente, el desafío es pasar dancando por debajo de la soga. Primero de frente, luego para atrás y más tarde de costado. A esa altura ni lo dudo, espero que pasen primero varias de las chicas para luego hacerlo yo moviendo la cola y los hombros. Parezco un experto. Pero los problemas arrancan cuando Ariel arranca de 0 la coreografía de “A Pulga”, de Timbalada, con movimientos derivados del afro. Si bien soy una persona que tiene buena memoria, con esto de seguir las coreografías me está costando. Cuando Ariel va para un lado, yo voy para el otro. En un momento me choco con una de las chicas, mientras mi cansancio se va haciendo cada vez más grande. Por suerte, Ariel se apiada de mí y me convida de su agua. La coreo la practicamos de a partes. Cuando hay que correr y saltar me sale bien, pero cuando hay que articular y mexer me cuesta muchísimo. Si no se tratara de Axé no hubiera insistido.

Tras varias ejecuciones de la coreo, Ariel enciende un mini proyector e inmediatamente el techo se llena de luces verdes y rojas que no paran de titilar. “¿Qué vendrá ahora, me pregunto?”  “Fanfarra”, de Araketu, un tema que conozco y que disfruto mucho en la parte del estribillo corriendo de un lado al otro del salón con los puños extendidos. E inmediatamente escucho “Swing de Rua”, de Patrulha do Samba, uno de mis temas favoritos. Estoy en mi salsa. Parece que hubieran armado la rutina a pedido mío. Pese a que no doy más, trato de seguir de pie para disfrutar de los últimos minutos de la clase que dura una hora y media.

Finalmente llega la hora de la relajación, de bajar un cambio. Nos acostamos boca arriba. Escucho que Johanna da indicaciones, veo que las chicas llevan sus rodillas al pecho, que giran hacia un lado y hacia el otro. Pero yo estoy en otra. Quieto, con las manos detrás de la cabeza golpeando el suelo al ritmo de “Vai Sacudir, Vai Abalar”, de Cheiro de Amor y de “Anna Julia”, de Los Hermanos. Esa es mi forma de relajarme.

Luego de la relajación es la hora de la selfie final donde todos sonreímos mencionando la palabra mágica: “Axé”. Porque el Axé, en definitiva, es eso: magia, fiesta, alegría, diversión, no estrés, desinhibición, pura felicidad.

PUBLICADO EN DIARIO CLARÍN

 

PARA GOZAR AL RITMO DEL AXÉ

Johanna Simonetti y Ariel Galleguillo se empezaron a cruzar en el año 2008 en la movida del Axé. A los pocos meses se pusieron de novios y desde ese momento comparten sus vidas y nunca más dejaron de bailar juntos.  En 2011 arrancaron con Axé/Lambaerobica, cuyas clases se dictan los sábados a las 19hs y los martes a las 20:30hs en dos salones ubicados en Palermo.

Contacto: Mail: clasesdeaxe@hotmail.com.ar

Fan Page: Clases de Axé/Lambaerobica Palermo

Instagram: @clasesdeaxe

 

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