Transformar el dolor en acción es posible

dolor

La resiliencia es la capacidad que tenemos todos los seres humanos para superar situaciones traumáticas y salir fortalecidos.

Santiago era un apasionado del rugby. No faltaba a ningún entrenamiento. Cuando era más chico le gustaba ir a la casa de sus compañeros que tenían la play station. Todo lo que se proponía lo lograba, era muy compinche de su papá y muy amigo de sus amigos. En octubre del año 2000, su mamá, Victoria Viel Temperley, lo  veía triste y flaquito. Lo llevó a su pediatra, quien decidió realizarle una tomografía. Al poco tiempo se conoció el diagnóstico: lesión expansiva en fosa superior. En ese momento ella se dio cuenta que algo malo pasaba. Al día siguiente le dijeron que tenía un tumor cerebral y a la semana lo internaron en el Hospital Italiano. Ahí empezó la agonía de tener a un hijo de 15 años internado y esperar por el resultado de una operación que duró 12 horas. “Cuando salió de terapia intensiva estuvo solo un ratito lúcido y de ahí en más hizo una hidrocefalia aguda. Siempre estuvo con problema de infecciones en la cabeza, no podía salir nunca de terapia intensiva, se mataba una bacteria y entraba otro germen y lo que se suponía que iba a durar 8 días duró 77”, rememora Victoria.

Al poco tiempo de la muerte de su hijo, Victoria y su marido participaron de algunas charlas en Resurrección,  un grupo de ayuda mutua para padres en duelo. En 2006 fundó el programa “Donde quiero estar”, que luego se transformó en una Fundación con el objetivo de humanizar la quimioterapia a través del arte. Su misión es trabajar en conjunto con los médicos para que el paciente se sienta contenido desde lo físico y lo emocional. A través de sesiones de reflexología, pintura e intercambio de experiencias, se disminuyen los efectos colaterales de la quimioterapia y logran una mayor adherencia al tratamiento. Actualmente el programa se implementa en 16 hospitales. Uno de los programas más interesantes es “Hoy soy”, donde el paciente se convierte  en una persona o personaje que admira, logrando correr el foco de atención de la enfermedad en ese momento. También se destaca “Del hospital a la cancha” donde trabajan en equipo con varios clubes de fútbol  para coordinar visitas a la cancha, autógrafo y videos de jugadores motivando a los pacientes pediátricos para su tratamiento. “Yo me siento una mujer feliz, estamos en 16 hospitales pero yo quiero llegar a todo el país, si es tan fácil dar masajes y arte en quimioterapia, yo no voy a parar hasta que se haga en todo el mundo porque es un homenaje a mi hijo”.

“Todos somos resilientes”

Valeria Schwalb, licenciada en Psicología, en su libro “Todos somos resilientes” relata que la mirada de una persona en duelo es única: mira hacia adentro, son ojos que lloran, que buscan y no encuentran; ojos entristecidos, algo apagados, que vieron lo que no esperaban. “Algunos intentarán hacer de cuenta que nada pasó, pretenderán negar lo sucedido; otros tratarán de huir. Algunos se aislarán, otros, no podrán aceptar la realidad. Lo cierto es que el duelo es un proceso normal, que se pone en marcha frente a una pérdida. La muerte trae dolor y es necesario hacer un trabajo sobre ese dolor. Ese trabajo se llama duelo, y tendrán como misión llegar a reconstruirnos a partir de aquello que hemos perdido. Tendremos que aprender a aceptar el dolor, sabiendo que la  única manera de que vaya sucediendo es, precisamente, atravesarlo”, relata Schwalb en su libro.

“A veces la tristeza está asociada al vacío que produce la perdida y el enojo responde muchas veces a la impotencia que implica haber perdido alguien que querías y que de alguna manera muestra tu impotencia de no haber podido evitar que eso suceda. Y la angustia es la sensación de no saber qué hacer, de sentirse perdido,  de sentir una soledad muy profunda frente al abandono que produce esa ausencia y que la vida no va a poder continuar sin esa persona que amamos”, explica Diana Liberman, psicóloga, terapeuta familiar especialista en duelo, directora del centro de recuperación emocional de la pérdida, Duelum, y autora del libro “Es hora de hablar del duelo”.

Honrar la memoria de un hijo

La resiliencia es la capacidad que tenemos todos los seres humanos para superar situaciones traumáticas y salir fortalecidos. Una vez que se logra transitar con éxito el recorrido tras la muerte de un hijo, muchos padres logran inspirarse en ese ser tan amado que ya no está para realizar acciones positivas y solidarias potenciando la empatía para colocarse en el lugar de ese otro que puede necesitar ayuda. Esa transformación positiva logra cambiar el enfoque de la pregunta “¿por qué a mí”? hacia el “¿para qué a mí”?

Dan Gromadzyn era un joven de 22 años al que no le alcanzaban las horas del día para hacer tofo lo que él quería hacer. En julio del 2008 manifestó una molestia en la cintura, le realizaron estudios básicos, pero todo daba bien. Sin embargo, su mamá lo veía muy delgado y cansado e insistió en hacer análisis más exhaustivos. “El 10 de noviembre de ese año fue sometido a una operación durante la cual nos llamaron desde el quirófano para decir que ´no había nada que hacer´. Pensamos que se habían equivocado de familia. Cáncer de colon en estadío 4. “Danchu” y ´todo su equipo´ nos enfocamos en que la quimioterapia y todo lo demás era un ´trámite´, que había que pasarlo para poder continuar con los 50.000 planes que él tenía”, recuerda Paula Schapiro, su mamá.

Pero luego de someterse durante cuatro meses a las sesiones de quimioterapia lo volvieron a operar tres veces más. “Estuvo internado durante tres meses. Estoicamente se bancó todo. Seguía sosteniendo que era hora de seguir con su vida, que ya era suficiente. Vio a Estudiante salir campeón de América desde su cama del Fleming y lloraba de bronca por no poder estar en la Plaza Moreno saltando, celebrando el triunfo.  Mi marido, Jaim, le prometió que viajarían a Dubai para el mundial de clubes pero unos días después partió a otro viaje”, se lamenta Paula.

Siempre rodeados de familia y de amigos y teniendo a “Danchu” como ejemplo de amor a la vida, sus padres no podían permitirse bajar los brazos. Cuando Jaim fue al banco a cerrar la cuenta de Dan se encontró con dinero y propuso llevarlo a Claypole, un lugar que Dan amaba. Y así empezó todo. “El sinsentido de su partida prematura hizo que todos empujaran para que no sea un hecho aislado, y seguir “DANdo” en su nombre. Ya en Claypole, cuando había que poner un nombre al espacio que reciclamos, una amiga de él sugirió llamarlo “El Leoncito Dan” porque siempre animaba con el títere del León (como buen hincha fanático de Estudiantes de La Plata)”, cuenta Paula. Y a partir de ahí realizaron una gran cantidad de obras en su nombre: “Centro cultural ELD Claypole”, “Que los cumplas feliz” en Alejandro Korn, “Merendero ELD Barrio la Católica” en Santiago del Estero, “Plaza ELD Rosario del Tala” en Entre Ríos, son alguna de ellas. “Sentimos que podemos recordar a Dan con una sonrisa. Que en las caritas de los chicos que abrazamos hacemos trascender su amor y memoria”.

El líder super positivo de su grupo

“Alan era un líder súper positivo dentro de su grupo, era un adolescente de 15 años lleno de amigos al que le iba pésimo en el colegio pero con una gran inteligencia emocional. Su mejor virtud era decirte lo que querías escuchar y siempre con un gran sentido del humor”, recuerda su mamá, Jessica Schulman.

Una tarde, Alan entró a su cuarto quejándose de un fuerte dolor de cabeza, fue un ACV Hemorrágico y vivió una semana más internado en el Sanatario Alemán, donde falleció el 13 de noviembre de 2016. “Alan nos enseña hasta el día de hoy a vivir con una sonrisa, nada en este mundo es más importante que ser felices y hacer felices a los seres que amamos, él generaba todo el tiempo esto. Desde el mismo momento que enterrábamos a Alan con mi marido sabíamos que algo teníamos que hacer con este inmenso dolor, que la única manera de sanar era mediante la acción”, rememora su mamá.

A raíz de ese suceso tan triste  sus padres pusieron en marcha algunas obras: la construcción de un refugio en Israel y la construcción del “Palacio de la Risa”, un espacio de tres aulas en la Cumbre (Córdoba) donde fueron aproximadamente unas 100 personas (entre ellos muchos amigos de Alan) a levantar piedras. “El Palacio es un lugar simplemente mágico donde los chicos entienden que es un sitio construido con el más profundo amor. Los madrijím (líderes) cuentan que a los chicos lejos de angustiarlos les encanta estar ahí. Está lleno de colores, guirnaldas, dibujos, guitarras y les gusta que sean aulas circulares y hasta hay una canción del lugar. Yo sigo sintiendo que con cada proyecto sigo siendo mamá de Alan, no todos tenemos la posibilidad de trascender de una hermosa manera y mi hijo desde algún lugar me guía para cumplir esta misión en mi vida”.

Si bien no hay fórmulas que permitan cuantificar el período que dura el duelo en cada individuo, este proceso requiere de un tiempo de uno a dos años, dependiendo de las características individuales y de los lazos afectivos que lo unían con el ser querido. Y es  importante comprender que estos tiempos (que no son cortos) requieren de entereza, honestidad, capacidad de conexión con uno mismo y con los afectos que a uno lo rodeen.

Aceptar el dolor, mantenerse ocupados, deshacerse de culpas, hablar sobre los sentimientos, tener una red de contención, la terapia tradicional y /o alternativas, el apoyo espiritual y religioso, canalizar el dolor a través de la escritura o cualquier otra manifestación artística, leer libros sobre procesos de duelos y formar parte de grupos de pares son algunas de las actividades que se recomienda poner en práctica en estos casos. En cambio, no se aconseja quedarse en el dolor, perder la esperanza, abusar de los medicamentos, tomar decisiones apresuradas y aislarse.

“Podemos perpetuar el dolor, también podemos perpetuar el amor. Para perpetuar el amor es necesario duelar con resiliencia. No podemos elegir si perderemos o no, pero sí podemos elegir cómo viviremos la perdida. El duelo es el trabajo de transformar y transmutar la pena y el dolor en amor”, concluye Schwalb.

 

PUBLICADO EN LADOH.COM (EL LADO HUMANO DE LAS NOTICIAS)

 

LUGARES DE ENCUENTRO PARA PADRES QUE PERDIERON A SUS HIJOS:

 

-Grupo Renacer:  https://gruporenacer.wordpress.com/

 

-Duelum: https://duelum.com.ar/

 

-Grupo Resurrección: https://manejodelduelo.com/grupo-resurreccion-argentina/

 

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