Nuevos modelos de familia

ALEJANDRA Y AGUSTINA 1

Cada vez más parejas homosexuales pueden cumplir el sueño de formar una familia. “Fue maravilloso llevar a mi hija en mi vientre, creo que nada en esta vida puede llegar a superar la mágica sensación de dar vida. Mi esposa estaba más conectada que yo con el embarazo. Ella todas las noches desde que nos dieron el positivo se dormía con su mano en mi panza y fue la primera en sentir sus movimientos. Le hablaba,  le ponía música”.

“Hoy es un día raro. Hoy vienen a casa a filmarnos, como si fuésemos un bicho raro. Es que en cierta parte lo somos. Soy una de las pocas personas de mi generación que se han criado con dos mamás. Vienen a ver qué pasó. Cargo con la voz de aquellos que aún no hablan: los muchos bebés que hace dos años pudieron nacer con dos mamás o dos papás, gracias a la nueva ley que así lo reconocía. Si tan solo nos hubieran visto en casa un día cotidiano, tan solo una cena, verían lo felices que somos juntas y lo hermosa y valiosa que es mi familia. ¿¡Quién puede decir que mi familia tiene menos valores que la conformada por heterosexuales?! Créanme, quien lo dijo, se equivoca”. Estas líneas son parte de una carta abierta que escribió Laura M. en el año 2014 para compartir su historia de vida con el mundo: la historia de una adolescente que fue criada con dos mamás.

Cuando Laura M. nació todavía no existían en la Argentina las conquistas de muchos derechos que fue ganando la sociedad (Ley de Matrimonio Igualitario, Ley Nacional de Fertilización Asistida, Ley de Identidad de Género), entre otras.

A partir de esos logros cada vez son más las parejas homosexuales que, primero cumplen el sueño de poder casarse, y más adelante el anhelo más importante: poder ser madres y padres.

Rosalía Beatriz Álvarez, Coordinadora del Departamento de Familia y Pareja  de la Asociación Psicoanalítica Argentina, explica que las expectativas tienen que ver con asumir los deseos e intentar cumplirlos y que la mirada del otro deja de ser tan importante. “Parecen ser deseos genuinos, no el deber ser que la sociedad y los padres esperan de uno. Parece ser un sentimiento de mayor libertad y menos dependencia. Aparece más autenticidad, menos rigidez, más audacia”, puntualiza Álvarez.

El sueño de poder paternar

Desde hace 18 años que Marcelo (47) está en pareja con Rubén y en el 2011 decidieron casarse. Siempre hablaban de tener un hijo, pero lo que no tenían muy en claro era la forma de poder concretar ese anhelo. Hace unos años conocieron a Adriana, una mujer que vivía muy cerca de su casa, que tenía dos gemelas de 12 años y que, además, junto a su esposo cuidaban los fines de semana a Diego, un nene que se encontraba en un hogar a la espera de ser entregado en adopción.

El juez que se ocupaba de la situación legal de Diego priorizaba que se hiciera cargo alguien de su familia biológica, a la par de que el vínculo de Adriana y de su esposo con el nene iba creciendo día a día. Sin embargo, al poco tiempo su marido falleció y cuando le ofrecieron la adopción ella tuvo que responder que no era el momento para hacerse cargo plenamente del chico.

“Mi esposo y yo la conocimos a esta mujer a través de un vecino, le ofrecimos ayuda y en ese momento no aceptó. Pasaron cinco meses y nosotros seguíamos intentando saber de la historia de Diego hasta que la volvimos a llamar a Adriana, la invitamos a cenar  a casa junto con Diego y les hicimos la propuesta de poder ayudarla a ella y al nene y, casi sin conocernos, aceptó”, cuenta Marcelo.

A partir de ese momento comenzaron a conocerse e iniciaron el trámite con el juez, que en seis meses le otorgó la adopción a Adriana. “Diego no tenía mucho contacto con varones porque en el hogar solo lo cuidaban mujeres, rápidamente se re enganchó con nosotros, desde el principio que se quedó a dormir en casa, no necesitó mucha adaptación”.

Desde los 9 meses que Diego conoce a Adriana y desde hace cinco años que comparte la mitad de la semana junto a Marcelo y a Rubén. A nivel legal es el hijo de Adriana y recién ahora ellos están comenzando a asesorase con sus abogados para lograr la triple filiación para que la justicia lo reconozca legalmente.

“Nos encanta porque es todo para él, es como un gran cambio y lo más fuerte que tuvimos, más allá de lo afectivo, es que nuestras vidas se dividen entre los días que somos papis y los días que somos papis pero sin ejercerlo porque está con Adriana. Estamos mucho en casa, hacemos mucha vida de hogar, todos los días cocinamos la comida que comemos a la noche, hacemos la tarea. Los fines de semana solemos ir a un club porque a Diego le gusta hacer escalada. Almorzamos en casa, vienen mi mamá y mi suegra y el sábado a la tarde estamos al aire libre, vemos películas, él mira dibujos de animé, compramos figuritas que colecciona, le encanta jugar con animales. En algún momento habíamos soñado con algo parecido a una adopción y el vínculo que tenemos con Diego es hermoso”.

“Si bien los cambios nunca fueron fáciles ni ayer ni hoy, la diferencia hoy es que comenzamos a ver lo distinto como oportunidad y no como amenaza. A pesar de los condicionamientos, iniciamos un camino que nos permite escuchar y acercarnos a pesar de no aceptar del todo ni entender completamente.

Estas personas que han luchado por ser aceptados como parejas primero y luego con la posibilidad de tener hijos, sienten la misma felicidad que cualquier otra pareja que proyecta una familia y lo consigue”,  dice Analía Almada, Psicóloga Clínica.

“Verla llegar al mundo nos desbordó de emoción”

A medida que fue creciendo el vínculo amoroso entre Alejandra Milicia (34) y Agustina Autullo, comenzaron a soñar en la posibilidad, en algún momento, de poder casarse. Pero en ese momento les parecía inalcanzable y ni si quiera pasaba por sus cabezas la idea de ser madres. El primer paso lo dieron en 2015. “Cuando se aprobó la Ley de Matrimonio Igualitario todo fue cambiando lentamente. El hecho de tener derechos reconocidos hizo que poco a poco una se vaya permitiendo soñar en la construcción de una familia con la misma naturalidad que una pareja hetero podía hacerlo. Hasta que llegó el momento en que el sueño se hacía cada vez más intenso y decidimos poner en acción para alcanzarlo”, cuenta Alejandra.

Los tratamientos que realizaron fueron 5 de baja complejidad, es decir, inseminación con banco de esperma. A los dos años de búsqueda les llegó la esperada noticia del positivo. “Fue maravilloso llevar a mi hija en mi vientre, creo que nada en esta vida puede llegar a superar la mágica sensación de dar vida. Mi esposa estaba más conectada que yo con el embarazo. Ella todas las noches desde que nos dieron el positivo se dormía con su mano en mi panza y fue la primera en sentir sus movimientos. Le hablaba,  le ponía música”.

Después de una larga espera, Fiorella, que ya tiene tres meses, nació en la semana 40 por cesárea. “Verla llegar al mundo nos desbordó de emoción,  a los pocos segundos la trajeron a nuestro lado, la apoyaron en mi rostro y por al menos dos minutos estuvimos las tres juntas cara con cara, ese momento también es muy intenso, lleno de emoción y de felicidad”, dice Alejandra.

Para el futuro, Alejandra y Agustina tienen pensado buscar un nuevo integrante para la familia pero, esta vez, a través del llamado “Método ropa” donde una mamá “dona” sus óvulos para que pueda gestar la otra mamá. “A las mujeres que están en duda les aconsejo que se pongan en contacto con otras familias que se encuentran en la misma situación o que ya tuvieron a sus hijos. Compartiendo experiencias, miedos, deseos e ideas hace que te enteres que realmente no estamos solas, que no somos las únicas, y se encuentra el apoyo necesario para fortalecer la confianza y apostar a los sueños”.

“La única manera de mantener un bienestar personal y poder dar amor, es primero pensar en uno y satisfacer su deseo, con lo cual, insistir en sostener modelos que solo implican una aceptación social, es una idea equívoca. Vencer los temores al qué dirán o la mirada prejuiciosa del otro, es una misión muy importante a la hora de intentar “ser feliz” o concretar anhelos personales”, sostiene Patricia Montes, Psicóloga y Psicoanalista.

Después de años de lucha y de proyectar sueños que parecían irrealizables, en la actualidad estas personas pueden disfrutar de una vida plena donde los temores y las utopías van perdiendo terreno ante las ilusiones y el poder del amor que los recibe con los brazos abiertos. Se trata de ir en busca de la felicidad y de hacer todo lo posible, y más, para poder alcanzarla.

 

.PUBLICADO EN LADO H

 

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