“Un adolescente que fuma marihuana se está arruinando el cerebro”

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El Dr. Guido Bergman advierte sobre los excesos en los consumos de los adolescentes en las “previas”.

Guido Bergman es Médico, especialista en Prevención Cardiovascular, Tabaquismo y Adicciones. Además, es capacitador y consultor en adicciones en adolescentes y problemáticas familiares. En esta entrevista con Lado H se refiere a las llamadas previas que realizan los jóvenes y a los daños que les ocasionan el alcohol y la marihuana. “Cuando existe la presencia de los padres en la vida de sus hijos, los chicos consumen menos y tienen conductas más responsables”, dice.

 

¿Cómo suelen vivir los jóvenes las previas?

Las previas suelen vivirlas como un evento de encuentro histórico antes de salir. Cambió la cultura de la forma en que se sale a divertirse, el alcohol es tan caro y a los menores no les venden dentro de los boliches y como el momento de incorporar el alcohol en la vida es cada vez más temprana habiendo un punto de corte entre los 14 y los 15 años resulta ser que la previa es vivida como un momento para empezar la noche, alcoholizarse, llegar al boliche con alcohol adentro para no tener que adquirirlo allí.

Otro tipo de previas son aquellas en la que los chicos empiezan a tomar y no salen, transformando la previa en fiesta. En algún aspecto eso puede ser más seguro, pero los jóvenes no se controlan demasiado. Se ha visto que en la previa los chicos comienzan a interactuar con el alcohol, entre los 14 y los 15 años.

 

¿Qué bebidas toman?

Habitualmente toman bebidas destiladas en forma de tragos o en forma pura y no tanto cerveza (como era históricamente). Prefieren las bebidas destiladas porque tienen más graduación alcohólica y logran el efecto mucho más rápido.

 

¿Hay alguna forma de controlar estos eventos? 

Es una cultura que ya se ha instalado. La manera de controlar estos eventos tiene que ver con dos cosas. La primera es que no existan aunque eso sería más difícil de lograrlo. Y la otra es que si existen, no se descontrolen. Lo más importante es que haya un involucramiento de los padres. Hay muchos padres a los que no les gusta que sus hijos hagan las previas en las casas y otros que dicen que prefieren que estén en la casa para poder controlarlos.

Si les preguntamos a los adolescentes cómo les gustaría que fuera una previa, los chicos, en general, quieren que haya alcohol pero en alguna medida también desean que haya cierto control porque cuando hay algún padre presente o algún adulto cerca los chicos se controlan más y toman mucho menos. El primer paso para controlar estas previas es hacer una buena negociación con los adolescentes y que elijan no consumir y divertirse de otra manera o eventualmente, si van a tomar, que se pueda negociar la presencia de un adulto que pueda generar que los chicos se controlen para que no se desbanden.

 

¿Los chicos son conscientes de lo que toman o fuman?

Si son conscientes de lo que están tomando que los ponen borrachos enseguida, lo que no saben es qué es lo que ocurre con el alcohol, como entra al cuerpo, como sale del cuerpo, como se metaboliza y al no saber todo eso no saben cómo beber en forma responsable.

Yo había hecho hace unos años una encuesta (entre 3500 adolescentes de entre 12 y 18 años de colegios privados) en la que le preguntaba a los chicos si pensaban que tomar alcohol a la edad de ellos les hacía mal. El 60% contestó que hace muy mal o mal y se le sumás a los que dijeron que hace algo mal llegás al 96%. Por lo tanto, lo mayoría de los chicos saben que tomar alcohol a su edad no es bueno. Sin embargo, cuando les preguntaba si habían estado borrachos durante el último mes, encontrás que el 45% de los chicos estuvo borracho una o más veces. Con lo cual, el hecho de que sean conscientes no se transforma en una conducta. Tener información no hace a la conducta.

 

 ¿Cómo se puede medir el daño que le pueden ocasionar estas sustancias? 

El daño se mide de varias maneras. Hay un daño que tiene que ver con el efecto directo de la sustancia mientras está bajo el efecto de esa sustancia. Y eso puede estar dado por el efecto directo de la sustancia o por las decisiones que toma la persona cuando está bajo el efecto de la sustancia. Por ejemplo: una persona puede alcoholizarse y morir de un coma alcohólico. También puede ser que el daño esté provocado por la decisión que toma un chico mientras está bajo el efecto de la droga. Por ejemplo: una persona que maneja alcoholizada o fumada puede chocar (de hecho el 40% de accidentes automovilísticos está provocado por el alcohol). O pueden llegar y pelearse en la puerta del boliche porque los suele poner irritables o pueden cruzar la calle corriendo o asomarse a un balcón. Se trata de decisiones erradas que está provocadas por el efecto que tiene la sustancia sobre el lóbulo frontal del cerebro que es la parte que hace tomar decisiones coherentes o que te limita a los impulsos. Cuando esa parte del cerebro está afectada solemos tomar malas decisiones.

El otro daño que se puede medir es a largo plazo provocado por el impacto crónico de las drogas. Hay muchos estudios que muestran que claramente hay un impacto en todo el cuerpo, pero sobre en el cerebro que es un órgano que está en pleno crecimiento entre los 12 y los 24 años. Intoxicar un cerebro en desarrollo puede traer consecuencias a mediano y largo plazo. Hay estudios que muestran deterioro del coeficiente intelectual, de la capacidad de memoria.

Otras consecuencias pueden ser los daños hepáticos (por la hepatitis alcohólica producida), cardíacos (especialmente si se combina estas sustancias con energizantes ya que la cafeína suele estimular un corazón que está golpeado por el alcohol.

 

¿Qué ocurre con el consumo de la marihuana?

Con respecto a fumar la marihuana, es una droga bastante compleja en cuanto a su funcionamiento. La marihuana tiene un impacto inmediato, a mediano y a largo plazo en el cerebro. Un chico que fuma marihuana el fin de semana es probable que tenga un efecto muy similar al del alcohol. Va  a tener falta de reflejos, falta de coordinación, falta de juicio. La “ventaja” que tiene la marihuana por sobre el alcohol es que no te mata de sobredosis, pero va a tener un impacto inicial medio eufórico y luego de relajación. A diferencia del alcohol, la marihuana no se va del cuerpo tan fácilmente, se guarda en nuestras células grasas y después sale en pequeñas cantidades a la sangre. Y eso genera que pueda tener impacto en varias partes del cuerpo, por eso puede haber alteraciones en la memoria en los días siguientes. Cuando uno consume todos los fines de semana se convierte en un bebedor o fumador frecuente. Fumador ocasional de marihuana es aquel que lo hace una vez cada dos o tres meses.

 

¿Los padres tienen noción de lo que toman sus hijos?

Puede ser que sí y puede ser que no. La mayoría de los padres no tienen mucha noción de lo que hacen sus hijos cuando están solos. Por eso es importante que ellos se involucren en este tema. Hay otros que saben y se hacen los vivos y se quieren hacer amigos de los hijos y los hacen tomar con ellos. Pero muchos padres no quieren saber, otros quieren saber y los hijos no los dejan. Hay otros que asumen que sus hijos son responsables, que se van a saber cuidar pero en muchos casos no lo saben.

 

¿Cómo deberían hacer los padres para interiorizarse acerca del comportamiento de sus hijos en las previas?

Hay que tratar de asesorar a los padres en lo que significa la comunicación familiar. Lo que está estudiado claramente es que cuando se construye un núcleo familiar sólido, cuando hay diálogo y confianza, los chicos consumen menos alcohol. Por ejemplo: cuando un padre o una madre sabe supervisar los movimientos de su hijo, esos chicos toman menos. Cuando los podres están atentos a las tareas de los chicos, esos chicos toman menos. Cuando se comparten más comidas en familia, los chicos toman menos. Cuando los padres pasan más tiempo compartiendo actividades con ellos, los chicos toman menos. Es decir, que cuando existe la presencia de los padres en la vida de sus hijos, los chicos consumen menos y tienen conductas más responsables.

Los padres tienen que tener una buena comunicación, generar confianza en sus hijos y saber poner límites. Y tratar de construir una familia democrática en donde prime el afecto, donde haya límites explicados, posibilidad de negociación y diálogo. Y en esa construcción del diálogo aparece la confianza y la posibilidad de que los chicos empiecen a tomar decisiones responsables.

 

¿Qué consejos les darías a los chicos? 

Ellos tienen que entender que la gran palabra que empiezan a construir en la adolescencia es la decisión. Durante la época de la primaria aprender a obedecer, lo que se puede y lo que no se puede, lo que me dejan y lo que no. Pero a medida que empiezan a transitar la secundaria comienzan a pasar a una palabra clave es elegir. Yo le digo a los chicos que a mí no me interesa que ellos obedezcan, sino que sepan elegir con consciencia. Que si cuando ellos salen y no se cuidan, no los va a cuidar nadie. Lo más importante es que entiendan que la diversión es diversión sin alcohol también. Lo que tienen que hacer es no consumir alcohol o llegar a consumir en muy poca medida para que la alcoholemia sea baja. Lo que si les diría, y en eso soy bastante taxativo, es que no consuman marihuana porque la marihuana consumida en un período de desarrollo del cerebro genera mucho impacto en la estructura del funcionamiento del cerebro. Hay una cosa que no negocio: un adolescente que fuma marihuana  se está arruinando el cerebro.

 

 

 

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