Transiciones: ¿Cómo disfrutar del presente sin resistirse a los cambios?

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“Una transición es una variación en el estado de las cosaspara que resulten en algo diferente. Son inevitables y, nos guste o no, van a ocurrir en nuestra vida”, le explica a Clarín Daniel Colombo, comunicador profesional, Facilitador, Máster Coach especializado en CEOs.

De matrimonio sin hijos al ser padres, de un trabajo fijo a hacerlo free lance o emprender un nuevo proyecto. De vivir en familia a vivir solo. De pensar que tendrías aseguradas ciertas cosas, a la inestabilidad total. De tener salud óptima a perderla por distintos motivos. De vivir rodeado de cierta persona especial a perderla por cualquier motivo. De tener padre y madre viviendo juntos, a afrontar la separación de ellos. Todos estos acontecimientos son algunos ejemplos de transiciones, procesos naturales y permanentes en la vida que se van produciendo desde que nacemos y que de adultos, en muchos casos, aparece cierta resistencia al cambio.

“Una transición es una variación en el estado de las cosas para que resulten en algo diferente. Son inevitables y, nos guste o no, van a ocurrir en nuestra vida. Vivimos en una cultura aferrada a un anhelo de estabilidad y permanencia, por lo que cualquier trastocamiento de valores, estados y situaciones conlleva un nivel de trauma en las personas, aunque sea inconsciente. Como es un proceso, generalmente se prolonga en el tiempo. Sabemos que la resistencia al cambio es una de las características de los seres humanos. De allí que una estrategia efectiva es la de trabajar internamente para reconocer, preparar, afrontar y fortalecerse, ya que una característica de las transiciones es que son inevitables: más tarde o más temprano, acontecen”, explica Daniel Colombo, comunicador profesional, Facilitador, Máster Coach especializado en CEOs.

Los beneficios de estas transiciones  tienen que ver con entrenar la neuroplasticidad del cerebro que es la capacidad de adaptación a las situaciones, aprender del proceso aunque sea desconcertante en muchos casos, se estimula la resiliencia (la capacidad humana de superar enormes desafíos frente al hecho consumado) y se valoriza el poder de la actitud (la forma de afrontar los problemas). También se aprende a valorar lo bueno del estadío anterior, frente a la incertidumbre de lo nuevo.

Etapas de las transiciones

Al igual que en muchas situaciones de la vida, las transiciones constituyen un proceso que se compone de las siguientes etapas.

  1. Ansiedad: la persona se plantea si podrá superar el momento, y si cuenta con la aptitud necesaria.

 licidad: la necesidad de algo nuevo impulsa cierto pensamiento mágico, afianzado por el conocido lema “los cambios siempre son buenos”. Aparece una visión de beneficio a mediano y largo plazo.

 

  1. Preocupación: metidos en el proceso, las personas se plantean qué implicancias directas tiene la transición en sus vidas, y cómo la van a afectar.

 

  1. Amenaza: esto dispara todo tipo de reacciones. Una de las más frecuentes es la inseguridad interna y la imposibilidad de ver un futuro más claro.

 

  1. Culpabilidad: la combinación de los puntos anteriores deriva en un sentido de culpa: ¿estaré haciendo las cosas bien? ¿seré yo el equivocado? ¿cómo es que todos pueden adaptarse y a mí me cuesta?

 

  1. Depresión: la persona puede desmotivarse al no encontrar el sentido de la transición. Mezclado con la culpa, amenaza y preocupación, se sume en interrogantes profundos.

 

  1. Aceptación gradual: empieza a verse en un nuevo escenario, jugando las flamantes reglas. Vuelve a participar desde un sentido más optimista.

 

  1. Movimiento positivo: se entra en una fase de impulso hacia adelante, las piezas del rompecabezas comienzan a encajar y se puede visualizar en un futuro inmediato beneficioso.

 

“Los cambios son inevitables; y por más que te esfuerces en resistirte a ellos, van a ocurrir. Por ejemplo, hace 20 años pensar en los avances tecnológicos de hoy era imposible. Sin embargo, hay avances que no se detienen, y por más que quieras oponerte al desarrollo tecnológico es algo que está, y que posiblemente terminarás usando en forma directa o indirecta. Entonces, en vez de resistirte a la transición, lo que sugiero es que es posible encontrarle un significado, un potencial de aprovechamiento de la situación, mientras lo vas viviendo, con esfuerzo, mucho trabajo interno (a veces inconsciente). Esta posibilidad de conectar la turbulencia interior con un sentido, un propósito, un aprendizaje, es lo que te ayuda a re-significar (encontrarle un nuevo significado) a esa experiencia; y así, será más grata de transitar, sin ponerle tanta oposición emocional”, recomienda Colombo.

 Colombo sugiere algunos tips para afrontar las transiciones en cualquier campo:

 -Entender que es un proceso vital permanente.

-Buscar cooperar, en lugar de resistirse a lo evidente.

-Entrenarse en elegir la mejor actitud.

-Trabajar en flexibilizar creencias y paradigmas arraigados que no te permiten crecer ni disfrutar del inevitable proceso de lo nuevo.

-Diseñar terrenos alternativos para desplegar el potencial.

 

PUBLICADO EN CLARÍN.COM

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