IDEL: una oportunidad de trabajo para personas con discapacidad

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En la nota te contamos algunas de las historias de estos jóvenes que forman parte del emprendimiento.

Los trabajadores lucen una remera gris y un prendedor con su nombre. A medida que van llegando los van distribuyendo en algunas de las ocho mesas de trabajo. En una de las paredes sobresalen tres carteles con las siguientes frases: “Acciones no excusa”, “Que no me duela nada” y “3 de diciembre/Día Internacional de la Discapacidad”.

En una de las mesas se encuentran Gabriela (46) y Lía (38). “Yo la quiero mucho, ella es mi amiga”, dice Lía, señalando a su compañera. Las dos se conocen hace unos años, parece que hacen una linda dupla y esa relación excede lo laboral. A las dos les gusta mucho Alejandro Lerner. Lía tuvo la suerte de poderlo ver en vivo y de haber disfrutado de sus canciones preferidas: “Volver a empezar” y “Amarte así”. “Lo más lindo es que él me grabó un video para saludarme para mi cumpleaños, pero no quiero hablar mucho de esto porque me emociono”, dice Lía, que toca el piano y el acordeón.

Gabriela, por su parte, trabaja en IDEL hace cinco años y dice que lo que más le gusta es embolsar semillas y etiquetar y cerrar diferentes guantes de exfoliante con la idea de que los colores se puedan repartir en todas las bolsas para que en todas haya surtido.  Anteriormente, cuenta, trabajó como cajera en la juguetería de sus padres hasta que la vendieron. “Me gusta mucho cantar, voy a un coro y cuando era más chica iba a la cancha a ver a Vélez”, cuenta.

Como Lía hace yoga, varias veces la invitó a su amiga a compartir algunas de las clases. “Yo la quiero mucho a Lía, siempre quiere que me siente al lado suyo, aunque tengamos que hacer  trabajos diferentes. A veces hay que ponerle límites”, bromea Gabriela.

¿Qué es IDEL?

IDEL es una fundación que fue creada con el objetivo de dar una respuesta a la necesidad de trabajo para aquellas personas con discapacidad que no encontraban puestos de trabajo en el mercado laboral abierto. Forman parte de la Red de Fundación Judaica y desde el año 2013 se encuentra inscripto como Taller Protegido de Producción, TPP, en el Ministerio de Trabajo y Acción Social.

Al poco tiempo surge en paralelo el programa de inclusión con apoyo en empresas. Este programa funciona en red con otras asociaciones especializadas en inclusión con apoyo, quienes brindan capacitaciones, realizan el proceso de selección y un seguimiento que procura garantizar una inclusión laboral exitosa.

Actualmente, son los 17 jóvenes y adultos que forman parte de proyecto cuyos objetivos son promover la inclusión laboral de personas con discapacidad, potenciando sus capacidades y mejorar la calidad de vida de los integrantes del programa, fomentando el desarrollo de la autonomía y la autoestima y ofreciendo un servicio de calidad que satisfaga las demandas del mercado.

“En nuestra sede se realizan trabajos para empresas que tercerizan parte de su producción. Ofrecemos soluciones de acuerdo a las necesidades de cada cliente: Armado de material para congresos, promociones y eventos, armado de kits,
empaquetado o embolsado con diferentes terminaciones (cinta, broche, sellado, etc), fraccionado, etiquetado, control de calidad, ensamblado de partes, plegado y armado de cajas. Trabajamos para empresas de diferentes rubros: jugueterías didácticas, objetos de decoración, distribuidores de artículos de peluquería, fabricantes de caños, bolsas de tela, bijouterie, etc, explica Erica Polakoff, Directora ejecutiva de la Fundación IDEL.

Los trabajadores llegan todos los días a las 9hs, firman la plantilla de ingreso , van buscando los materiales de las empresas dentro de los armarios ( varía cada día), mientras que las voluntarias se ocupan de distribuir la tarea a los jóvenes organizando un trabajo en serie.

. “Mi rol es el de organizar las tareas diarias del taller protegido de producción en función de los pedidos de las empresas y las posibilidades de cada joven, fomentando la autonomía, la responsabilidad , haciendo adaptaciones para quienes lo requieran, estimulando sus capacidades y potencialidades.

Trabajando junto a las voluntarias y unificando criterios con ellas para mejorar el trabajo en equipo, generar una mayor efectividad en la realización de las tareas para lograr una mayor producción y de esta forma poder cumplir con las empresas que solicitan nuestros servicios”, dice Marcela Schnaider, licenciada en Psicopedagogía y Coordinadora del taller”.

Grupo de pares

En otra mesa se encuentra “Franchu” (33) que hace unos años entró como pasante a través de una fundación, pero actualmente ya es parte del staff de IDEL. “Estoy estudiando para DJ con un profesor particular que viene a mi casa, me gusta mucho la música electrónica y mi sueño es poder tocar en eventos”, se ilusiona.

Por lo general, se observa que los jóvenes tienen buenos vínculos entre sí, situación que propicia un mejor rendimiento laboral, como así también incrementa las relaciones entre ellos. ¿En qué radica la importancia de pasar gran parte del día entre pares? “Se ayudan mucho entre ellos, van viendo que si un compañero puede realizar una tarea que ellos pensaban que no iban a poder hacer, viendo cómo el otro lo hace, van probando y ven que también pueden, que con esfuerzo y paciencia todo es posible”, responde Schnaider.

Sin dudas, que el rol de las voluntarias en parte tiene que ver con ayudar a propiciar el mejor marco para que los trabajadores puedan desarrollar todas sus habilidades, pero también son una bastión importante de contención, solidaridad y empatía.

Beatriz Piaggio empezó como voluntaria en IDEL desde hace dos años cuando se jubiló como maestra. “Yo los animo para que su trabajo sea positivo y cada vez mejor. Es un placer poder ser parte del equipo, ellos me llenan el corazón”, dice Beatriz.

María y la experiencia de mudarse sola

 Desde el 2006 que María (46) trabaja en IDEL. Más allá de sus tareas laborales, se muestra muy contenta porque desde julio del año pasado se fue a vivir sola a un departamento por Palermo, dejando así la casa que compartía con sus padres. “En toda la experiencia me ayudó mi psicóloga. Me acostumbré y me gusta vivir sola, me gusta hacerme la cama, limpiar los muebles, ordenar, lo que no me gusta es cocinar”, cuenta.

Como tiene dos hermanos que viven en los Estados Unidos, hace muy poco María viajó en avión, asistida por una persona que la ayudó con los trámites en migraciones, a visitarlas a ellas y a sus sobrinos. Y en ese viaje comprobó que le sienta bien la autonomía y la independencia que está logrando. “Aprovechaba para ir a pasear sola, llevaba a mis sobrinos a las prácticas de fútbol, visitaba museos y también me quedé cuidando varias horas al perro de mí hermana Ana”.

Además, le gusta mucho dibujar y hace un tiempo toma clases con una profesora donde dibuja en bastidores. Y recientemente, su hermana Ana abrió un emprendimiento en Estados Unidos en el que comercializa remeras cuyos estampados son realizados por María.

“Nos conocemos mucho y salimos juntos”

Marina (46) es una de las más extrovertidas pero se la ve sola en una de las mesas porque está terminando un trabajo que quedó pendiente del día. Muy simpática, ella se presenta como la prima de Joaquín Levinton, el líder de Turf. “Soy importante”, se ríe.

Marina está de novia, le gusta mucho pintar y el año pasado hizo una exposición de sus cuadros de arte abstracto. Además, va a la colonia del Parque Avellaneda a hacer natación. “Es un grupo que nos conocemos mucho, hacemos salidas a Mc Donalds o a Burger King. El otro día cumplió años ´Franchu´ y nos invitó a la casa. A veces, las voluntarias se quejan de mí porque soy un poco hincha, pero son muy buenas, me dicen: ´marina, que linda que estás´, me regalan cosas y nos apoyan a todos”, expresa.

Una necesidad imperiosa

IDEL es un espacio de crecimiento personal donde se fomenta la sociabilización, la autonomía, centrándose en cada persona para que mejore su calidad de vida. Por eso, explica Polakoff, suelen proponer y acordar desafíos grupales e individuales ya que están convencidos que son ellos los partícipes de sus propias metas.

“Actualmente enfrentamos una problemática, el TPP tiene un cupo máximo de 18 trabajadores. Esto genera que muchas personas que desean ingresar no puedan, debido a que el cupo está completo. Por otro lado, necesitamos tener llegada a más empresas, emprendedores, importadores y distribuidores que conozcan los servicios de calidad de tercerización que ofrecemos, competitivos en costos y que cumplimos con los tiempos. Queremos generar nuevos puestos de trabajo para personas con discapacidad y para que esto sea posible buscamos que nuevas empresas contraten nuestros servicios”, concluye Polakoff.

 

PUBLICADO EN LADO H

 

 

 

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