Nunca lamentó no poder caminar sólo desea ser un artista

58775290_1678193882327264_7043392941171146752_n

Cuando sus amigos jugaban al fútbol, prefería perfeccionar sus técnicas de dibujo.

  Joaquín Gliniecki Blanco (15) padece artrogriposis múltiple congénita, una discapacidad que en su caso le afecta los miembros inferiores por lo que se maneja a través de una silla de ruedas y realiza kinesiología desde que nació.

Desde que era muy pequeño su hermana Ludmila (23) le daba lapices y hojas y se la pasaban horas dibujando y pintando. Cuando empezó la primaria la profesora de plástica veía que tenía muchas condiciones por lo llamó a sus padres para sugerirles si podían enviarlo a algún sitio a tomar clases porque veía que era muy capaz en todas las tareas vinculadas a lo artístico.

“Yo quiero pintar”

“Una tarde Joaquín (que en ese momento tenía 6 años) nos dijo que quería hablar con nosotros. ´Los veo muy preocupados porque yo camine y en realidad yo quiero hacer otra cosa. Mis amigos van a fútbol, voley o básket porque les gusta y lo pueden hacer. Yo no puedo caminar y soy feliz así. Yo quiero pintar´”, recuerda Valeria, su mamá.

“Nos asombró en el buen sentido, era poder darle lo que a él gustara. Sentí mucho orgullo de que él pudiera decidir siendo tan chiquito lo que tenía decidido hacer”, dice Hernán, su papá.

El tío de Joaquín le pasó a su mamá el teléfono de Gabriela Migliano, una profesora de arte que iba a domicilio. “La verdad es que yo no tengo ninguna experiencia con chicos con discapacidad. Yo voy a ir para hacer evaluación de obra y después vemos como hacemos”, le dijo por teléfono a su mamá.

A partir de ese momento, Gabriela se convirtió en su profesora particular. También comenzó a tomar clases con Gabriel Cuesta para perfeccionar sus caricaturas. Y a medida que pasó el tiempo fue participando en varios concursos con excelentes resultados.

En Noviembre de 2011 ganó un concurso de dibujo organizado por Swiss Medical Group, en octubre 2012 participó en un certamen en homenaje a Pablo Picasso y obtuvo una mención especial y hacia final de ese año fue premiado con el primer puesto en el concurso de dibujo infantil organizado por SUTEP donde obtuvo una notebook y un viaje a Mar del Plata para él y su familia.

“Pinto en acrílicos sobre bastidor, hago cuadros realistas que parecen fotos, hice muchos tigres, el abstracto es algo que nunca me gustó mucho. Generalmente tiro más para lo figurativo como paisajes, animales, retratos”, cuenta Joaquín, con una sonrisa.

El sueño del pibe

Desde que era un niño Joaquín soñaba con conocer a el Maestro Jorge Rajadell, considerado como un ícono mundial del estilo hiperrealista de la pintura que había sido alumno de Benito Quinquela Martín.

Aprovechando que su tío se había mudado a la vuelta de su atelier en San Telmo, cuando fueron a conocer la casa pasaron a visitar el local y los atendió Luciano, su hijo, que manejaba la galería.

-Mirá, mi papá solo da clases para gente que ya sabe algo de pintura -le dijo Luciano a Valeria.

-Porque mi hijo pinta todas estas cosas -le respondió Valeria, mientras le mostraba las fotos de algunas obras que tenía en su celular.

-No, no, esperá. Le voy sacar unas fotos a esas pinturas, se las voy a mostrar a mi papá y después te voy a llamar.

Esa misma noche, Joaquín se puso a rezar porque deseaba fervientemente tomar clases con Rajadell. “Al día siguiente me llamó Luciano para contarme que había hablado con su papá y que le había dicho que Joaquín iba a ser un ejemplo y un gran artista. Cuando le pregunté cuánto salían las clases me dijo que mi hijo estaba becado. En ese momento me puse a llorar”, recuerda Valeria, emocionada.

A partir de ese momento Joaquín empezó a asistir al taller de Rajadell y es el día de hoy que ambos se siguen viendo y compartiendo momentos inolvidables. “Él me aportó el hecho de ser más detallista, me enseñó a tener más paciencia, a lograr la perfección del dibujo. Podía estar meses haciendo un cuadro”.

Al poco tiempo Joaquín comenzó a exponer sus cuadros en diferentes lugares donde fue invitado como, por ejemplo, la galería Reggazzoni y los hoteles Sheraton y Four Seasons. Desde hace un tiempo publica sus obras en la página Quinito Arte en Facebook e Instagram y vende sus cuadros por encargo. “Yo tengo tatuado un dibujo que hizo él. Es una lamparita que significa luz e inteligencia y un árbol de la vida que tiene las raíces dentro de un corazón”, dice Ludmila. “Yo creo que la va a romper, me imagino que va a seguir vendiendo cuadros y consiguiendo cosas con eso”.

Uniendo sus dos pasiones

Fanático de Racing como toda su familia, Joaquín se dio el gusto de entregarles en mano un cuadro a Diego Milito y otro a Lautaro Martínez, ídolos de “La Academia”. Sin embargo, la mayor alegría vino hace unos pocos días cuando lo conoció a “Licha” López, símbolo y figura indiscutida del equipo que se consagró campeón en la reciente Superliga.

-¿Vos sos Joaquín, el que le hizo los cuadros a Milito y a Lautaro? -le preguntó el goleador.

-Sí -le contestó, tímidamente.

-No es por decir nada, pero yo también quiero un cuadro -le encargó López.

“Me puse muy contento pero creo que en ese momento no caí, ahora pienso que lo que estoy haciendo genera muchas cosas. Me pidió su caricatura y ya estoy trabajando en eso. Mi sueño es poder vivir de esto y, quizás, irme a otro país, pero a veces tengo dudas”, dice Joaquín. “Yo sé que va a ser un artista y que va a vivir de esto, acá o en otro lado, porque es lo que lo apasiona. Toda la familia lo ayudamos y lo apoyamos”, concluye su mamá.

 

PUBLICADO EN CLARIN.COM

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s