La Noche de la Inclusión: un encuentro de experiencias transformadoras a través de las emociones

RECEPCION (106)

El evento comenzó con una recepción que contó con la presencia de Pablo Carozo (Sommelier ciego que invitó a una cata de vinos con experiencia sensorial), Daniel Salvatierra (Pintor en silla de ruedas que expuso sus obras e invitó a que pinten con él), Julio Silpitucla (Guitarrista con discapacidad),-Leandro Bedrossian (Clarinetista, baterista y pianista ciego). Todos ellos brillaron ante la admiración y aplausos de todos los invitados. Los fotógrafos del evento fueron de la asociación civil inclusiva YO TAMBIÉN.

 Fundación Ian realizó por primera vez La Noche de la Inclusión, un encuentro con aquellas personas y empresas que se comprometen y ayudan en pos de construir una sociedad más inclusiva que se llevó a cabo en La Ventana Tango Show.

Lado H estuvo presente a lo largo de todo el evento y conversó con los protagonistas que fueron parte de esta hermosa gala.

“A mí me gusta siempre el enfoque de que todos podemos hacer algo desde el lugar que ocupamos. Ya sea el docente en la escuela, uno mismo con un amigo, con un compañero, la misma persona con discapacidad, su entorno familiar, el empresario en su empresa. Y también hacer una bajada clara de que para incluir muchas veces son necesarios recursos, es necesario poner tiempo, el cuerpo, pero por sobre todo colocar el corazón. Entonces, poder experimentar y vivir situaciones de inclusión es el camino para que todo el resto fluya”, dijo a Lado H Sheila Graschinsky, Presidenta de la Fundación Ian.

Un “virtuosismo distinto”

El evento comenzó con una recepción que contó con la presencia de Pablo Carozo (Sommelier ciego que invitó a una cata de vinos con experiencia sensorial), Daniel Salvatierra (Pintor en silla de ruedas que expuso sus obras e invitó a que pinten con él), Julio Silpitucla (Guitarrista con discapacidad),-Leandro Bedrossian (Clarinetista, baterista y pianista ciego). Todos ellos brillaron ante la admiración y aplausos de todos los invitados. Los fotógrafos del evento fueron de la asociación civil inclusiva YO TAMBIÉN.

Daniel Salvatierra  tiene una distrofia muscular que se manifiesta en la pérdida progresiva de los músculos. Por ese motivo es usuario de silla de ruedas. La pintura es una de las actividades más importante de su vida. En el evento realizó una muestra de artes plásticas (tomando como referencia el corto Ian, una historia que nos movilizará ) utilizando técnica mixta y collage. “En el entorno más cercano no está la mirada discapacitante, pero cuando nos corremos un poquito se percibe. No lo digo como que ´el rengo´ habla de sí mismo, sino que esto pasa, lo no accesible, siempre hay un escalón que tenemos que pelear. Pero más allá de todo eso siempre está la mano amigo, pero como individuo yo tengo que tener mi independencia y autonomía para ir a donde quiera y el que venga conmigo, que me acompañe, más que me asista porque en eso caen muchas veces nuestros amigos”, dijo Daniel a Lado H.

Leandro Bedrossian  perdió la visión a los tres años a causa de un tumor en el nervio óptico y, sin embargo, a los cinco años empezó a estudiar batería. A los 19 se enamoró del clarinete y desde hace cinco que trabaja en la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos. ¿Qué significa para vos estar compartiendo tu música en esta cena de la inclusión?  “Es un avance a nivel social porque a través de este espacio que nos brindan nosotros podemos mostrarle al mundo que tenemos las mismas capacidades. Yo siempre digo que trato de no usar la palabra discapacidad  porque lo nuestro es un virtuosismo distinto. Por ejemplo, yo no veo, pero, sin embargo, uso el término de ver o de mirar cuando hablo de mi persona porque uno no solo ve con los ojos, sino a través de los sentimientos y de la percepción”, expresó Leandro a Lado H.

“Se trata de empezar a tomar este tema en la casa, estar instruido”

Cuando era un niño Julio Silpitucla le detectaron unas cataratas que casi le impedían ver, tuvieron que operarlo tres veces y le colocaron lentes oculares. Fue pasando el tiempo y por alguna razón se le fueron torciendo las piernas por lo que casi no podía caminar por lo que tuvieron que operarlo ocho veces. También tuvo problemas de crecimiento. A los 11 años empezó a tocar la guitarra y dice que la música siempre fue su compañera. “Me sentí muy bien con esta invitación porque conocí mucha gente que todavía está pasando momentos adversos. Gracias a Dios, yo puedo correr y ver a pesar de que la pasé mal. Y en el contacto con estas personas pude charlar y darles fuerza porque me sentí muy identificado. Venir a tocar acá fue una bendición”, se emocionó Julio.

En la segunda parte de la cena los invitados pudieron informarse acerca de las actividades que realiza la Fundación Ian con un emotivo video que presentó Julián Weich, conductor del evento. ¿Qué podemos hacer cada uno desde su pequeño lugar para contribuir a la inclusión? “En primer lugar, tomar consciencia de que cuando se habla de inclusión no hay tiempo que perder, que realmente al incluir nos beneficiamos todos como sociedad. Lo importante es separar tiempo, adaptar propuestas, destinando recursos y corazón. Por ejemplo, el empresario puede ponerse a pensar si está generando o no puestos de trabajo para personas con inclusión, si dentro de los servicios que contratan hay personas con discapacidad. Estará el rol de la docente de ver cómo trabaja el tema de la inclusión en el aula, el rol de la familia, qué hacemos las madres ante las preguntas de nuestros hijos, ante el crecimiento de ellos porque, quizás, sucede que uno no se topa con personas con alguna discapacidad o tal vez sí. Se trata de empezar a tomar este tema en la casa, estar instruido”, respondió Sheila, en diálogo con Lado H.

“El arte y el deporte son maneras de visibilizar que hay diferentes personas”

Además, se presentó la Compañía de Danza inclusiva Sin fronteras, cuyo uno de sus integrantes es Mariano Landa que a los 19 años le diagnosticaron ataxia, una falta de control muscular o coordinación de los movimientos voluntarios, como caminar o levantar objetos. “Está buenísima esta cena, demuestra que hay una apertura, mostrar que hay muchos artistas haciendo cosas muy lindas. El arte y el deporte son maneras de visibilizar que hay diferentes personas y está bueno que la gente nos vea. Hoy por hoy veo que hay un poco más de apertura, la gente joven ya no te mira tanto, los más grandes no saben si acercarse o alejarse para no molestarte, pero termina siendo incómodo”, sostuvo Mariano conversando con Lado H.

Conectarse a través de las emociones

A su vez, se realizó una charla entre Julián, Sheila Graschinsky (presidenta de la Fundación Ian), Daniel Kahan-abogado, Maria Ines Laborde- editora, ambos con parálisis cerebral, que relataron su experiencia personal y logros laborales,  y Marcela Baredes-Maestra/ mama de un niño con parálisis que compartió su mirada de como la sociedad podría hacer más accesible la vida a las personas con discapacidad.

¿Qué les dirías a las personas que por ignorancia  o por miedo no se acercan a las personas con discapacidad? “Lo que nos gusta a través de la Fundación Ian es llegar a esa gente a través de las emociones. Creo que este es el gran desafío que al movilizar con las emociones uno logra transformar y hacer que después todo suceda, que vaya la misma persona en búsqueda de la información y que muchos que tenían los ojos cerrados por desconocimiento, falta de información o desinterés estén preparados para abrirlo, pero estando conectados con sus propias emociones”, cerró Sheila.

PUBLICADO EN LADO H

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