Incontinencia urinaria: ¿Cómo es el efectivo método para combatir la enuresis en niños?

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El tratamiento es individualizado, con aplicación de recursos en diferentes niveles: grupos de niños, psicoeducación a la familia, uso de dispositivos despertadores. Está pensado para chicos a partir de los seis años con enuresis nocturna primaria que no requieran intervención médica, que viven en contextos que pueden acompañarlos y para quienes mojar la cama es un problema y están motivados en participar.

La enuresis o incontinencia urinaria consiste en la emisión repetida de orina de manera involuntaria durante el día o en la cama por la noche, generalmente en los niños. La emisión involuntaria de orina nocturna se debe a la combinación de múltiples factores: biológicos, psicológicos y sociales. En caso de que sea secundaria (es decir, que el problema se instala luego de 6 meses de haber afianzado el aprendizaje) hay que explorar cambios recientes en su cuerpo (por ej., alguna condición médica) o en su contexto (alguna situación estresante o traumática). En caso de que se trate de enuresis primaria, es decir que nunca haya logrado afianzar el aprendizaje, los factores biológicos asociados pueden ser la herencia o el tipo de sueño. En cuanto a los factores psicosociales, pudo haber condicionantes para que el niño no lograra la adquisición de este aprendizaje.

“Generalmente, la enuresis impacta de forma negativa sobre la autoestima del niño, lo cual a su vez repercute en la forma que el niño va a relacionarse con sus pares y en su actitud para enfrentar los distintos sucesos de la vida. Dificultades en generar lazos sociales, inseguridad y timidez son algunas de las conductas que podemos observar en los niños”, explica a Clarín María Paula Preve, licenciada en Psicología, integrante del Departamento de Niños y Adolescentes y Editora de la Revista Argentina de Clínica Psicológica de la Fundación Aiglé, una ONG destinada a promover acciones en el campo de la salud y la educación que sirvan para mejorar la calidad de vida de las personas.

Tratamiento individualizado

Sin  embargo, existe un tratamiento que se está llevando a cabo en la Argentina con muy buen impacto en los niños que padecen esta problemática. Se trata del Modelo de Psicoterapia Cognitivo Integrativo desarrollado por Héctor Fernández-Alvarez, implementado en la Fundación Aiglé.

El tratamiento es individualizado, con aplicación de recursos en diferentes niveles: grupos de niños, psicoeducación a la familia, uso de dispositivos despertadores. Está pensado para chicos a partir de los seis años con enuresis nocturna primaria que no requieran intervención médica, que viven en contextos que pueden acompañarlos y para quienes mojar la cama es un problema y están motivados en participar.

“El protagonista del tratamiento específico es el/la niño/a, consiste habitualmente en sesiones semanales, y requiere del acompañamiento de la familia aproximadamente una vez al mes. En estas sesiones se trabaja para que se mantenga la motivación para sostener el aprendizaje mediante actividades específicas que se realizan entre las sesiones. Algunos ejercicios y registros específicos ayudan al proceso de conexión neurobiológica entre la vejiga y el cerebro para fomentar el proceso de maduración. Cada caso debe ser considerado en forma particular. No es lo mismo que se haya alcanzado el control urinario y luego de 6 meses vuelva a mojarse, a que no haya logrado afianzar el aprendizaje a lo largo de su desarrollo. Además, hay un 30% de chicos que cuando llegan a la consulta en muy pocas sesiones logran grandes mejorías, reduciendo notablemente el tiempo de intervención”, explica a Clarín Edith Vega, Doctora en Psicología, Coordinadora Docente de la Carrera de Especialización en Psicoterapia de la Fundación Aiglé.

“Al lograr estar 14 noches secas consecutivas se considera que ha logrado el aprendizaje”

En las evaluaciones sé analizan el  nivel de desarrollo del/a niño/a biológico y psicológico, las características de la familia y se realiza a través de entrevistas clínicas con los cuidadores principales y el/la niño/a, y a través de la administración de instrumentos de evaluación psicológica (tests y registros específicos). En la devolución a los padres y al niño/a se comparte la propuesta de intervención.

“Este proceso inicial tiene una duración de entre tres y cinco encuentros. En el mismo, el 30% de los consultantes presentan remisión del problema, dejando de mojar la cama”, puntualiza Preve.

En caso de que se evalúe que están dadas las condiciones para que el niño participe del programa específico, explican las especialistas, el tratamiento dura entre tres y seis meses. Una vez que se lograron las 14 noches secas consecutivas se entra en la fase de mantenimiento, reduciendo la frecuencia para avanzar al cierre del proceso.

“Al principio, los chicos comienzan aumentando la frecuencia de las noches secas, pero siguen mojando la cama. Al lograr estar 14 noches secas consecutivas se considera que ha logrado el aprendizaje. En la fase de mantenimiento se disminuyen los recursos terapéuticos y se trabaja con la prevención de recaídas, es decir, tener presente qué hacer si una noche moja nuevamente la cama.  Se realizan entrevistas de seguimiento al mes, a los tres y a los seis meses. El aprendizaje no es lineal, al comienzo hay altibajos, y luego aumentan progresivamente la cantidad de noches secas”, sostiene Preve.

La importancia del acompañamiento familiar

Según estadísticas de la Fundación Aiglé, aproximadamente 7 de cada 10 niños deja de mojarse, 2 de cada 10 mejoran la cantidad de noches secas pero se siguen mojando y apenas 1 no se ve beneficiado por el tratamiento. De los que dejan de mojarse, un 30%  recae, por lo que puede volver a recibir el tratamiento. En este caso, se evalúan los factores que pudieron influir en la recaída. A veces, se identifican aspectos adicionales que resultaban gratos al niño/a por asistir al tratamiento, y que, al finalizar desaparecen.

“Como en todo aprendizaje, los chicos necesitan que los adultos los acompañen, que comprendan el proceso, que los alienten para sostener el esfuerzo y no se desanimen cuando se mojan. Los más chiquitos requerirán de más seguimiento parental que los mayores”,  dice Vega.

Algunos consejos para los padres

– Realizar la consulta con un profesional especializado.

-Nunca penalizar, regañar o responsabilizar al niño por hacerse pis.

-Evitar todo tipo de amenazas como, por ejemplo, “se lo voy a contar a tus amigos”, ” si no te dejás de hacer pis no vas a ir a…”.

– Jamás burlarse de él y su situación.

-No ridiculizarlo.

-Los padres no deben sentirse culpables por la situación del niño.

-Reconocer los esfuerzos del niño.

 

PUBLICADO EN CLARIN

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