Coronavirus. “Le pedí a Dios una segunda oportunidad para poder disfrutar de mi familia”

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En la clínica le hicieron el hisopado que a los dos días dio positivo. “Cuando me dijeron que tenía coronavirus tuve un shock y lo primero que pensé fue que me moría y tuve mucha culpa porque podía haber contagiado a mi marido y a mis hijos. Me sentí muy mal y me largué a llorar porque estaba sola, aislada en una pieza, tapada en una cama, aunque con todos los controles de higiene. Los primeros dos días estuve muy mal”, dice Malena.

Durante la segunda semana de marzo ya se empezaba a vislumbrar que no tardaría mucho en llegar el coronavirus a la Argentina. Por esa razón, Malena Franco (42), maestra de Educación Especial de una escuela primaria en Resistencia (Chaco), decidió pedir licencia para no estar en contacto con la gente del colegio ya que se habían registrado algunos casos de gripe. Ella no quería correr riesgos de contraer la enfermedad, ni mucho menos contagiar a sus hijos más chiquitos: Genaro (9) y Dalma (2). Además, tiene a Ciro (16) que vive en otra ciudad de la provincia.

El lunes 16 de marzo Malena se sentía muy tirada, pero como no tenía ninguno de los síntomas del Covid19 solamente se tomó un té con limón. A los tres días comenzó a sentir un fuerte dolor de cabeza por lo que intentó ir a ver a varios médicos, pero como la mayoría eran adultos mayores y ya no estaban atendiendo directamente fue a una guardia. La revisaron, le dijeron que tenía bien sus pulmones y solamente le recetaron Paracetamol. Volvió a su casa, a la noche se sintió mejor, pero a los dos días comenzó nuevamente a padecer el mismo dolor. Como se asustó y pensó que podía llegar a tener coronavirus llamó al 0800 de su provincia, pero como seguía sin tener los síntomas requeridos por protocolo (al menos hasta ese momento) le manifestaron que por esa razón no podían ir a su domicilio. Sin embargo, por precaución esa misma tarde le dijo a su marido (Exequiel) que fuera a dormir a la habitación de los chicos para evitar un posible contagio.

“Sí o sí me tenían que internar”

“Al día siguiente una doctora me dijo que había hecho bien en aislarme y me insistió para que volviera a llamar al 0800. Esa noche tuve 39,5 de fiebre, no podía respirar bien y tenía muchísimo dolor de cabeza y en las articulaciones de todo el cuerpo por lo que mi marido me llevó a un hospital en Resistencia. Cuando llegamos él pidió que me hicieran el hisopado, pero lo único que le dijeron era que solamente me podían hacer una placa. Luego de hacerme el estudio me diagnosticaron neumonía por lo que sí o sí me tuvieron que internar”, recuerda.

En ese momento Malena le dijo a Exequiel que al tener obra social prefería que la trasladaran a una clínica privada y al llegar a ese lugar directamente fue enviada a Terapia Intensiva. Desde el primer momento le colocaron oxígeno, mientras ella estaba morada por lo mal que respiraba y con la presión muy alta.

Un “diálogo” con Dios

En la clínica le hicieron el hisopado que a los dos días dio positivo. “Cuando me dijeron que tenía coronavirus tuve un shock y lo primero que pensé fue que me moría y tuve mucha culpa porque podía haber contagiado a mi marido y a mis hijos. Me sentí muy mal y me largué a llorar porque estaba sola, aislada en una pieza, tapada en una cama, aunque con todos los controles de higiene. Los primeros dos días estuve muy mal”.

Al ser una persona muy creyente confiesa que comenzó a “hablar” con Dios para pedirle que le diera una segunda oportunidad para poder disfrutar de su familia. Del otro lado del vidrio los doctores la miraban, sorprendidos, mientras ella mantenía ese “diálogo” con mucha concentración, entrega y entusiasmo.

“El doctor me dijo que el tratamiento que me hicieron fue muy agresivo”

Durante los ocho días en los que permaneció internada en esa clínica Malena permaneció en Terapia Intensiva y siempre estuvo consciente, salvo el primer día en el que pasó mucho tiempo durmiendo a causa de la fiebre y de los inconvenientes respiratorios. “El doctor me dijo que el tratamiento que me hicieron fue muy agresivo. A cada rato venían las enfermeras que me colocaban diferentes antibióticos a través del suero, tomaba unas pastillas enormes y me sacaban sangre no por las venas, sino por las arterias. Estaba con muchos moretones por todas las veces que me hacían esas extracciones, pero era necesario que me controlen de esa manera”, relata.

A Malena, que hasta hoy en día no tiene noción de la manera en que contrajo la enfermedad ya que ella y su familia habían tomado todas las precauciones, el 6 de abril le realizaron un segundo hisopado que al día siguiente dio negativo. El 7 regresó a su casa, aunque debía seguir aislada y con barbijo esperando los resultados de un tercer hisopado.

“Me largué a llorar de alegría”

“Un empleado del ministerio de Salud vino a casa, me hizo el estudio y me dijeron que me iban a llamar para contarme el resultado y sí era negativo ya me daban el alta. Pero yo estaba muy angustiada porque era el cumpleaños de uno de mis hijos (Genaro) y no iba a poder estar con él, estaba sufriendo mucho por la situación. Y a eso de las 20.30 me mandaron un mail que me decía que había dado negativo. Fue todo muy emocionante, me largué a llorar de alegría, pude abrazar y besar a mi marido y a mis hijos. El mismo día del cumpleaños de Genaro (10 de abril) es como que volví a nacer porque me volvió el alma al cuerpo”, se emociona Malena.

-Mami: ¿te estás por morir? –le preguntó Genaro al ver que su mamá no paraba de llorar.

-No, estoy llorando de alegría porque ya me curé –le contestó Malena.

-Que bueno que pudiste estar en mi cumpleaños.

“Creo que todo en la vida tiene un para qué”

A partir de ese momento Malena comenzó, lentamente, a organizar algunas cosas de la casa que había dejado pendiente, pero también a iluminar a una familia que había estado muy angustiada y preocupada durante su ausencia. “Cuando había llegado a casa había notado que estaba todo muy triste y como siempre le busco la buena onda a la vida empecé a abrir las cortinas para que entrara luz y también pongo linda música. Creo que todo en la vida tiene un para qué, por eso tomé esto que me pasó como algo positivo y le hablo a Dios para que me muestre que propósito tiene para mí”.

No hay que relajarse en relación al virus

Por último, desde la tranquilidad y el amor que le brinda su familia Malena desea compartir unas palabras ahora que está mucho más tranquila al haber afrontado esa difícil prueba que tuvo que sortear. “Le diría a todas las personas que no se relajen en relación al virus. El domingo, desde el patio de mi casa, vi mucha gente caminando por la calle como si no existiera la cuarentena. Muchas veces nos creemos que somos como Superman y que nada malo nos va a pasar, hasta que nos pasa. No solamente la pasa mal el que se enferma, sino toda su familia. Les pido que lo tomen como algo serio y que tomen conciencia porque información no nos falta”.

Publicado en lanacion.com

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