Con la ayuda de un tutor cumplió el sueño de recibirse de abogada

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Belén conoció a Martín a través de la Fundación Integrar que tiene como objetivo acompañar a los estudiantes para que puedan iniciar, sostener y finalizar sus estudios de nivel superior.

Desde 2009 Martín Chiappara (36) es abogado. Por sugerencia de la mujer de un amigo hace unos años se acercó a la Fundación Integrar que tiene como objetivo acompañar a los estudiantes para que puedan iniciar, sostener y finalizar sus estudios de nivel superior, y de esa forma convertirse en profesionales. Su misión es la de promover el desarrollo personal de jóvenes, brindando oportunidades de educación superior a quienes más lo necesiten. De esa manera en 2016 conoció a Belén Coria (26), una mujer que vive junto a su familia en Barrio 31 (Retiro) y que desde los 9 años ya tenía la certeza de que iba a estudiar Derecho cuando en Cuarto Grado tuvo la posibilidad de visitar con la escuela la Legislatura Porteña. A partir de ese momento comenzaron a experimentar una linda relación como tutor y alumna.

“Nos conocimos en mi estudio, al principio era un poco tímida e introvertida y eso fue lo que a mí me llamó la atención porque la Abogacía es una carrera en la que no podés estar callado a la hora de ejercer la profesión porque tenemos que afrontar los problemas verbalmente en una audiencia, en una mediación o conciliación. Como tutor, mi objetivo fue hacer hincapié en que ella pudiera ser más desenvuelta”, recuerda Martín, a la distancia.

“Mis padres se pusieron muy contentos cuando empecé en la Facultad”

Cuando Belén a los 9 años les contó a sus padres que quería ser abogada, ellos le dijeron que todavía era muy chica para tomar esa decisión. Además, en su familia no había ningún profesional. Su mamá vende pan, tortilla y bizcochuelo en la vereda de su casa y su papá hace muchos años que trabaja en una fábrica de calzados. Sin embargo, al terminar la secundaria comenzó a estudiar esa carrera.

“Mis padres se pusieron muy contentos cuando empecé en la Facultad porque yo era muy buena alumna, me apoyaron desde un primer momento y me dijeron que iban a hacer todo el esfuerzo para acompañarme”.

Belén llegó a Integrar a través de su psicólogo, quien le comentó que la fundación se interesa en apoyar a chicos de bajos recursos que querían estudiar. “Lo que más me entusiasmó es que iba a tener un tutor porque mi principal temor era cómo iba a ser el afuera una vez que me recibiera ya que no tenía a ningún profesional que pudiera guiarme. Hasta ese momento no entendía como era el tema de las correlativas, me rebotaba cuando me anotaba porque no sabía que tenía que haber cursado previamente otra materia. No conocía nada de cómo me iba a introducir en el tema laboral, tenía miedo”.

“Estaba muy angustiada y pensaba en largar todo”

Desde el principio, Martín y Belén entablaron una linda relación. “Ella es bien nerd, no necesitaba de una compañía para estudiar, lo que sí hice es llevarla a Tribunales: fuimos a audiencias, le mostré como trabaja un juzgado por dentro para que tuviera la visión práctica del funcionamiento de un tribunal, cómo se hacía un escrito, un oficio, las cosas que se realizan cotidianamente en la profesión. Y logramos que nos abrieran las puertas de un Juzgado para que ella pudiera ver cómo se redactaba una sentencia, qué función tenía un secretario, un prosecretario y todo el desarrollo interno de un juzgado”.

Cuando apenas le restaban seis meses para recibirse, Belén tuvo un inconveniente con un compañero más grande que la hizo sentir muy mal. “Esa misma tarde fui a Integrar, lo vi a Martín y él logró calmarme. Estaba muy angustiada y pensaba en largar todo. Él me dijo que en la vida me iba a encontrar con personas así, que no podía estar huyendo todo el tiempo, que había que encarar esos problemas”, recuerda Belén.

¡Hola doctora!

Después de muchos años de sacrificios a Belén solamente le restaba rendir el oral de la materia Práctica Profesional. Era el 11 de julio del 2018. Sus padres la esperaban afuera del aula y pese a que ella tardaba mucho en salir, ya sabía que había aprobado porque, incluso,  la profesora le había ofrecido ser ayudante de cátedra. “Me estaban esperando mis padres, mis hermanos, mi tía, mi madrina y compañeras de la cursada. Estaban todos muy emocionados, fue el día que yo siempre soñaba, había logrado algo que no me lo iba a sacar nadie, soy abogada y nadie me puede quitar eso. En ese momento se me vinieron a la cabeza todas las noches sin dormir para estudiar. Fue emocionante para toda mi familia”.

Ese mismo día Belén lo llamó a Martín para transmitirle esa hermosa noticia. “Yo lo viví como un pedacito de un granito de arena que uno pone y que puede cambiarle realmente la vida a alguien. El aporte que hice para que ella se reciba de abogada fue muy chiquito, pero fue un orgullo grande para mí por lo que ella había logrado. Hace poquito le entregaron el diploma en el Aula Magna y fue otra emoción muy importante. Si todos nos involucrásemos un poquito, se puede cambiar las cosas”, puntualiza Martín.

Senadora

Una vez que se recibió, Belén estuvo trabajando durante dos años en el estudio de un amigo de su tutor. Arrancó haciendo procuración y más adelante le fueron asignando otras tareas como trabajos de escritorio. Actualmente, está trabajando de manera independiente con algunos clientes del barrio y también está buscando un trabajo de media jornada. Sin embargo, sus planes están vinculados a la política. Milita en una agrupación y su gran sueño, en el futuro, es poder ser senadora. “Quiero hacer cosas con las herramientas que aprendí, quiero dejar huellas”, se ilusiona.

Por último, Martín desea compartir las sensaciones que tuvo al acompañar como tutor a Belén durante los últimos años de su cursada. “Yo creo que la educación es la posibilidad de cambiar para mejor la sociedad que tenemos. Muchas veces, uno no quiere involucrarse porque tiene miedo de no tener tiempo. Sin embargo, en mi experiencia me di cuenta que el tiempo lo podes ir haciendo porque nos podemos comunicar a través de las redes sociales. Cuando uno se involucra, se duplican las ganas de seguir”.

Esta fundación trabaja a través de un programa de Becas Personalizadas, donde cada estudiante participa activamente de un proceso de orientación vocacional para decidir de la mejor manera qué y dónde estudiar; es acompañado por un tutor voluntario exclusivo, profesional del área de estudio del joven; protagoniza la conformación y ejecución de una agenda barrial de actividades que suman recursos y herramientas para elaborar mejor su proyecto personal de vida y también recibe un aporte económico a medida que se ajusta a sus necesidades académicas.

Publicado en Lado H

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